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¿Cómo surge la violencia? Hay varios aspectos que entran en juego. ¿Puede desaprenderse? Sí. ¿Cómo y en cuánto tiempo? Depende de la disposición de la persona que la practica. A estas y otras interrogantes les da respuesta Mónica Zalaquett, directora del Centro de Prevención de la Violencia (Ceprev) en esta entrevista.

¿Cómo surge la violencia machista?

Nosotros hemos trabajado por más de 20 años escuchando a hombres de distintos sectores en toda Centroamérica y hemos llegado a la conclusión de que la violencia tiene varios aspectos en común. Cuando a un hombre se le prohíbe la libre expresión emocional desde la infancia, llorar, hablar de sus problemas y comunicar sus sentimientos lo estamos castrando emocionalmente. Zalaquett: Los machistas tuvieron una “educación errónea”.

Además, tenemos una sociedad en la que la crianza de los hijos suele ser muy violenta, la gente cree que el golpe educa. Entonces ese ser humano  crece con todo eso reprimido adentro, conteniendo sus emociones y eso se va a convertir en una especie de bomba de tiempo. Llega un momento que a ese joven en la adolescencia cualquier cosa lo va hacer explotar y esa reacción desmedida de violencia tiene que ver con todo lo que esa persona ha reprimido desde su infancia.

Decirle a un niño que no llore, sé fuerte, sé valiente y no te vayas a parecer en nada a una mujer, es un error. Esa forma de criar a los hijos en la que son obligados a ocultar sus sentimientos se convierte en un factor de riesgo.

 

¿Qué actos violentos puede mostrar un hombre que se reprime emocionalmente desde la infancia?

En principio puede agredir fácilmente a otras personas y actuar de forma violenta en las calles, pero también puede agredirse a sí mismo, incluso algunos llegan a suicidarse. La violencia también tiene que ver con el hecho de que la violencia engendra violencia, abandonar a un niño, golpearlo y reprimirlo de sus sentimientos también es violencia. Esto se relaciona con la pregunta anterior, y es que la violencia es un mandato cultural: si sos hombre probalo con la violencia.

Tenemos una masculinidad condicionada al comportamiento violento. No basta con que hayas nacido hombre, lo tenés que pasar demostrando toda tu vida a través de la violencia.

¿Qué pasa si un hombre se resiste a actuar de forma violenta?

Van a dudar de su masculinidad. Entonces un hombre no es libre de decidir su propio comportamiento. La sociedad no ve en el diálogo una forma de solucionar los problemas, te manda a atacar, porque si no lo hacés, sos un cobarde. Eso también pasa en la relación entre hombre y mujer. A los hombres se les enseña que si su pareja no le obedece, no le hace la comida que le gusta, etcétera, habrá una respuesta violenta. Eso se da bastante en los casos cuando el hombre es el que se encarga de los gastos del hogar.

  • Mónica Zalaquett admite que algunas mujeres trataron de aprovecharse con la ley que castiga la violencia de género y calificó como “contradictorio” que algunas denunciaran a sus parejas y luego solicitaran una visita conyugal en la cárcel.

¿Qué pasa cuando en un matrimonio la mujer es la proveedora?

El hombre se frustra y por eso recurren a la violencia contra la mujer para restituir poder. Hoy más que nunca ha habido un cambio en las relaciones de poder, el hombre ha perdido dominio económico y la mujer lo ha ganado. Sin embargo, no hay un cambio en las mentalidades de los hombres y en las creencias de género.

¿Cuáles son los tipos de violencia que los hombres más ejercen sobre las mujeres?

Hay dos etapas: el noviazgo y la vida matrimonial o de pareja. Por lo general, la violencia se ejerce más cuando hay una vida de pareja estable. En la rutina matrimonial se presentan más situaciones detonantes de la violencia masculina. Pero la violencia en el noviazgo que es cuando el hombre debería estar cortejando a la mujer, demuestra que hay una gran crisis en el machismo tradicional que no está siendo atendida a través de la educación y la atención psicológica. Muchos hombres no entienden por qué hay mujeres que están más involucradas en la vida pública, que trabajan y progresan sin apoyo de ellos y eso les molesta.

¿Cómo se puede detener la violencia hacia las mujeres?

Un aspecto fundamental es empezar a trabajar firmemente en la educación de los hombres a través de binomio familia-escuela ,educando en una masculinidad libre de los roles machistas. Cuando se educa al hombre de esa forma disminuyen todas las formas de violencia, los delitos en la calles.

¿Cuál es la metodología para lograr esa forma de educación?

El modelo que usamos en el Ceprev nos ha funcionado bien, se trabaja con la educación, la atención psicosocial, organización comunitaria y la formación de multiplicadores. Tenemos un modelo de talleres que promueve cambios en los comportamientos violentos y fortalece la autoestima de los hombres. Los hombres aprenden cómo el machismo le afecta a ellos y así logran romper el silencio, expresan sus emociones guardadas y se liberan.

¿El tiempo que pasa un hombre en la cárcel cuando es condenado por femicidio debería ser usado para reeducarlo?

Exactamente y eso es lo que nosotros hacemos también, pero hace falta que más gente se sume y haga lo mismo. Cuando vamos a capacitar se lamentan de no haber recibido esas charlas antes, porque de esa forma, no estarían presos. En Nicaragua hemos atendido a más de 400 presos.

¿Qué cambios presenta un hombre que es capacitado en el tema?

Son más cariñosos con sus parejas, con sus hijos y su familia. Tratan de recuperar el tiempo perdido y expresan libremente sus emociones, sintiéndose seguros de su masculinidad. Su autoestima. Comienzan a ayudar a cocinar a sus parejas, a criar a los hijos, a respetar la autonomía económica de sus parejas, y no hablo solo de los presos, sino de los hombres que son capacitados en general.

¿Cuánto tiempo puede tomarle a un hombre desaprender los comportamientos machistas?

Cada caso es diferente. Basta con que el hombre empiece a darse cuenta que ha sido engañado históricamente con el cuento de que el machismo es la felicidad y el éxito de la masculinidad. Un hombre machista no es un hombre feliz, no es un hombre realizado. En cambio, uno libre de machismo vive más feliz y seguro. A veces una charla que cale de verdad es suficiente.

¿Cómo la sociedad puede contribuir a ese cambio?

Romper el silencio, hablar más del tema. Los medios de comunicación deberían abordar más estos temas y colocarlos en la agenda pública. Cuando más se hable del tema y cuanto más informado estén los hombres machistas sobre su comportamiento y el impacto negativo que tiene, se reducirá ese comportamiento.

¿Cómo valora la Ley 779, cree que ha colaborado a reducir los índices de violencia hacia las mujeres?

Tendrías que preguntarle al Sistema Judicial…

¿Pero usted como directora de un centro que trabaja temas de violencia, qué opina de la Ley?

Creo que la ley ha ido siendo transformada, ya no es una ley como antes, yo no sé cómo se está aplicando ahora. La ley tuvo una gran resistencia como nosotros imaginábamos que iba ocurrir, en una sociedad en la que hombres y mujeres tenemos creencias machistas muy arraigadas. 

Me parece que al estrellarse contra esas mentalidades, la ley vino hacer justicia a mujeres que en verdad la necesitaban. Pero también se cometieron excesos porque hubo casos, por ejemplo en las cárceles, donde había más intentos de venganza. Mujeres que echaban presos a los hombres y luego pedían la visita conyugal, era contradictorio.

Siempre dijimos que la ley era muy importante y necesaria, pero había que acompañarla con un proceso de educación y de cambio en las creencias de género y seguimos pensando lo mismo, que las leyes son importantes pero que no van a ser efectivas si se estrellan contra creencias que plantean lo contrario a las mismas.

Para finalizar, ¿qué mensaje les envía a los hombres machistas?

Creo que es importante no satanizar a los hombres machistas, sino comprender que han tenido una educación errónea. Tenemos que dejar de verlos como el malo de la película y decirles que se eduquen más acerca de cómo el machismo está afectando su vida. Rompan el silencio, hablen con otros hombres sobre el tema. La familia puede colaborar también educando al niño libremente para que expresen sus emociones. A los niños se les debe enseñar a ser buenos padres a como a las niñas se les enseña a ser madres. 

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