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Al encender el televisor y sintonizar un canal en Nicaragua el espectador se encuentra con un sinnúmero de programas de entretenimiento, novelas, series, películas, historias sobre narcotráfico y hasta noticieros que en su mayoría son producidos en cualquier lado menos en Nicaragua. En las dos décadas anteriores al año 2000 el panorama era distinto.

En la lista de las producciones audiovisuales nacionales que más han impactado y gustado a la audiencia nicaragüense está desde Sexto Sentido, El clan de la picardía, La Tertulia, Tita Ternura y La cámara matizona. Todas estas producciones tienen un común denominador: nacieron en los años noventa. La década de los ochenta también es recordada como un referente en cuanto a producción audiovisual en el país.

El cinco de diciembre de 1979 se fundó el Instituto Nicaragüense de Cine (Incine), órgano estatal creado para la producción y distribución de la naciente industria fílmica del país. Incine tenía como eje central de producción la realización de documentales, cortos y largometrajes de ficción, pero sobre todo producir los llamados “Noticieros INCINE”.Félix Zurita, fundador de la Fundación Luciérnaga.

Ese mismo año se creó la Cinemateca Nacional adscrita al Incine, con el fin de rescatar y  resguardar en un solo local la filmografía existente, así como la proyección del material por medio de los denominados Cines Móviles.

Una de las personas que mejor recuerda la época es Félix Zurita, reconocido productor audiovisual y fundador de la Fundación Luciérnaga. Hijo de emigrantes españoles en Suiza, llegó a Nicaragua en 1981 y aquí se quedó. Fue testigo de los procesos revolucionarios, guerras civiles y movimientos de resistencia que sucedieron en Centroamérica durante los años ochenta. Trabajó para las principales cadenas de televisión europea y algunas agencias internacionales.

Recuerda que en los años ochenta había un enorme interés en Nicaragua por parte de los medios de comunicación que venían del extranjero para producir con el fin de retratar la guerra y la revolución. “El país era un foco de atención para la producción audiovisual”, dice.

De acuerdo con el sitio web de la Cinemateca Nacional, en esa época se realizaron unos cincuenta noticieros para cine, entre los que destacan “Nacionalización de las minas”, y “Nicaragua ganó”; este último abordó las elecciones presidenciales de 1984 y la toma de posesión de enero de 1985.

Se produjeron varios largometrajes premiados internacionalmente, estos en su mayoría abordaban la coyuntura con historias bélicas. Resaltan “El señor presidente” (1983), “Walker” (1987) y “Sandino” (1989), que fueron producciones extranjeras con algunos actores nacionales.

También destacaron “Alsino y El Cóndor” (1982) —candidata al Óscar en 1983 a mejor película extranjera—, “Manuel” (1984), “Que se rinda tu madre” (1985), “El esbozo de Daniel” (1985), “El centerfielder” (1986), “Mujeres de la frontera” (1987), “El hombre de una sola nota” (1988) y “El espectro de la guerra” (1989), todas dirigidas por nicaragüenses, según el sitio web de la Cinemateca Nacional.

“La creación del Incine facilitó la producción audiovisual en Nicaragua. También había apoyo financiero de Cuba y países europeos. Eso permitió un auge muy grande de la producción”, asegura Félix Zurita.

Las producciones de documentales que más recuerda Zurita son “Otro gallo nos canta”, sobre la cultura campesina en la Revolución; “Nicaragua sangre y miel”, que era un retrato de los cambios sociales en la Nicaragua sandinista; “Nicaragua, la paz bajo el fuego”, que trataba de la guerra, la reconciliación y los procesos de paz; “La sombra de Sandino” y “Nicalibre”.

En los años noventa se canceló toda producción fílmica nacional y cerró el Incine, fue así como el Archivo Fílmico de la Cinemateca pasó a ser parte del Instituto Nicaragüense de Cultura. Años más tarde en 1999, debido a su importancia y valor histórico, la Cinemateca Nacional fue declarada Patrimonio Artístico y Cultural de la Nación. 

PPRODUCIR ES CARO

Desde entonces la producción audiovisual en Nicaragua ha disminuido significativamente, según expertos. Esto en parte se debe a los costos que conlleva.

Producir un capítulo de 25 minutos de Loma Verde, una de las últimas producciones de la Fundación Luciérnaga, que se transmite en televisión nacional, supera los US$10,000. La cifra incluye trabajo extra que no está presupuestado, de lo contrario cada capítulo superaría los US$20,000, revela Zurita.

Agrega que en países como Colombia para producir un capítulo de la telenovela más barata se cuenta con un presupuesto de US$100,000.

“Si una industria produce poco lógicamente sale mucho más caro hacerlo. Si produjéramos más saldría más barato porque se maximizan los recursos de una producción a otra”, explica.

Pese a los costos que conlleva producir, Vos Tv Canal 14 dice ser el número uno en producción nacional, marcando la diferencia en esta época en que la mayoría de canales de televisión nacional solo producen una revista matutina, un noticiero y un programa deportivo.

Guillermo Solano, productor general de Vos Tv,  explica que la programación completa del Canal 14 consta de 33 programas, de los cuales 28 son producidos en Nicaragua. “Esto lo hacemos para tener un programa por cada segmento de audiencia: niños, mujeres, amas de casa, amantes del deporte, jóvenes, música, economía, noticiero, etcétera”, asegura Solano.
Reconoce que la mayoría de los canales de televisión optan por comprar producciones extranjeras porque resulta muchísimo más barato que producir un programa, una serie o mucho menos una telenovela.

Un programa extranjero puede encontrarse en US$50 por capítulo, en cambio producirlo puede superar los US$1,000 por programa, y en muchos casos los mismos presentadores son los productores y encargados del mercadeo del programa, revela Solano.

Sin embargo, Félix Zurita dice que los canales de televisión cuentan con la capacidad para producir. “Al revisar las tarifas de pautación nos damos cuenta que se podría hacer más producción nacional en el país. Comprar productos enlatados porque resulta más barato no me parece una buena decisión porque podría haber muchísimos más espectadores si relacionamos las producciones con la cultura de un país.  No se ponen a pensar que eso se puede vender en otros países. Esa es la lógica de una industria”.

PRODUCCIÓN INDEPENDIENTE

En el caso de las producciones independientes frente a un canal de televisión el reto más grande es la autosostenibilidad financiera. Hacer un programa de televisión  independiente de calidad es costoso, afirma Tania Ortega, productora del programa “De Humo” dirigido a jóvenes, que se transmite en Vos Tv. 

“Invertimos en equipo técnico  de primera, recurso humano profesional y giras alrededor del país.  Competimos de manera desigual en la obtención de publicidad, ya que nos come un monstruo que son los canales de televisión. Ofrecen a la empresa privada un horario más amplio de difusión y la posibilidad de convertir a las marcas en protagonistas del contenido de sus producciones. A los independientes nos toca ser más creativos para aliarnos con las empresas comerciales sin sacrificar contenido editorial”, señala Ortega. Félix Zurita coincide con Ortega en ese punto y asegura que en Nicaragua no hay facilidades para la producción audiovisual. No hay apoyos directos y la mayoría del financiamiento proviene de ONG y eso también determina el estilo.

“No es lo mismo producir con fondos de subvención o propios que dan margen de libertad y creatividad, a hacerlo con dinero de otros grupos que requieren de un mensaje que no necesariamente se compagina con el de su creador”, explica Zurita.

La falta de apoyo a las producciones independientes podría frenar el entusiasmo de quienes tienen la voluntad y las ideas de crear. Zurita cree que hay mucha gente que está haciendo esfuerzos por producir que no son valorados lo suficiente. Ejemplifica que a los canales de otros países cuando les ofrecen un producto que interesa lo compran. “En Nicaragua pasa todo lo contrario, aquí el productor tiene que pagar el espacio en televisión. Eso representa una limitante para el productor audiovisual en Nicaragua. Además de pagar el espacio se tiene que buscar los patrocinadores y eso es muy complicado”.

RECEPTIVIDAD DE LA AUDIENCIA

El público nicaragüense está acostumbrado a verse identificado en producciones mexicanas o brasileñas que son las que más se transmiten en el país, pero cuando ve en la pantalla a gente que vive, se comporta y habla como ellos, cuando ven sus calles en la pantalla, eso le impacta y le gusta, afirma Guillermo Solano. Agrega que los programas nacionales de Vos Tv “han tenido una acogida positiva”.

Quizás por eso es que Loma Verde la serie de Fundación Luciérnaga, de la que ya graban su tercera temporada, registre más de 800,000 espectadores en cada transmisión semanal en Canal 10, según Félix Zurita. “Entonces no es que a la gente no le guste nacional, lo que pasa es que se le muestra muy poco”, sostiene. Por su parte Tania Ortega opina que a la audiencia se le está negando ver contenido local de calidad y por eso, sobre todo los más jóvenes, recurren a internet o al cable. Pese a que hay muy poca producción, Félix Zurita valora que la que se hace es muy buena y lamenta que quizás las mejores producciones nicas no han llegado a la televisión por falta de apoyo.

“La producción audiovisual debería ser como el álbum o la memoria histórica de un país, un espejo de la realidad y se debe apoyar”, afirma.

Para la productora Natalia Hernández, la producción audiovisual no  ha disminuido, pero reconoce que a partir del año 2000 los canales de televisión empezaron a comprar más series extranjeras. Indica que los programas informativos de entretenimiento y cocina han incrementado debido a la diversidad de canales que existen en el país.

Hernández explica que en los años ochenta los canales locales debían producir sus propios programas porque comprar producciones extranjeras no era muy factible. Comenta que lo que no hay es una escuela, una forma de producción audiovisual como tal en el país, o bien organizaciones de productores audiovisuales que ejecuten jornadas de trabajos y promuevan incentivos fiscales para ese fin.

Con la colaboración de Celeste Cerna. 

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