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Desde hace tiempo los inversionistas han visto con cautela los estornudos de Estados Unidos, a sabiendas de que pueden causar un resfriado al mundo. Para los epidemiólogos financieros, esto es una especie de acertijo. Es de esperarse que los gérmenes puedan dispersarse desde China, la economía más grande de Asia, a otras en la región. Es sorprendente, sin embargo, cuán infecciosos están resultando ser. A diferencia de Estados Unidos, interconectado con los mercados mundiales, la economía de China está en una cuarentena autoimpuesta, protegida por controles que limitan sus interacciones con otras. Sin embargo, el impacto de China en los mercados bursátiles asiáticos es ahora casi tan fuerte como el de Estados Unidos. Dos estudios recientes, uno del Fondo Monetario Internacional y otro del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés), un foro para los bancos centrales, revelan el grado del cambio durante la última década.

ESTIMACIONES

El FMI estima que la correlación entre el mercado accionario chino y los de otros países asiáticos se ha elevado a más de 0.3 desde junio del año pasado _ 1 representa una correlación “perfecta” _, lo cual es el doble del nivel anterior a la crisis financiera mundial. Eso sigue estando por debajo de la correlación de 0.4 entre Estados Unidos y Asia, pero la brecha se está cerrando rápidamente. Según el BIS, las acciones asiáticas siguen la trayectoria de las oscilaciones en el mercado chino un 60 por ciento más de cerca desde la crisis. Los inversionistas ya sabían que los problemas de China pueden extenderse a los mercados asiáticos y, ciertamente, los mundiales.

Cuando las acciones chinas se desplomaron el verano pasado y a principios de este año, también lo hicieron las acciones en casi todas partes. Cuando China permitió que el yuan cayera en 2 por ciento en agosto de 2015, las divisas de otros mercados emergentes se tambalearon. El FMI encontró que la correlación entre las monedas asiáticas y el yuan es ahora de más de 0.2, el doble del nivel previo a 2008.

Ambos reportes citan el mero peso de la economía de China como el principal impulsor de las correlaciones al alza. Los datos sugieren que los países asiáticos con los lazos comerciales más fuertes con China son los más afectados por los movimientos de su mercado. Los inversionistas ahí tienen más probabilidad de tener acciones en compañías que venden muchos productos a China. Se sienten comprensiblemente alarmados cuando las caídas de la bolsa de valores sugieren que la economía china está en problemas. La depreciación del yuan no solo indica la debilidad económica, sino también hace más costoso para quienes están en China comprar cosas procedentes del extranjero. El comercio, sin embargo, no es el único medio de transmisión. Los enlaces financieros representan ahora alrededor de dos quintas partes de las correlaciones entre China y otros mercados asiáticos, muy por encima de virtualmente nada antes de 2008. Pese a los controles de capital, China ha abierto canales que permiten a los inversionistas comprar sus acciones o hacer préstamos a sus compañías. Estas inversiones extranjeras quizá sean diminutas en relación con el tamaño de la economía de China, pero la riqueza de China es ahora tan grande que siguen siendo enormes en términos absolutos. Las tenencias extranjeras de acciones y bonos chinos tienen un valor de unos 2 billones de dólares, más que aquellas en cualquier otro mercado emergente.

Audacia de inversionistas

INFLUENCIA• Los inversionistas asiáticos han sido particularmente audaces: las inversiones en China y Hong Kong tienen un valor de más del 10 por ciento del PIB para Singapur, Corea del Sur y Taiwán. Conforme se relajen los controles de capital, estas conexiones financieras solo se profundizarán: por ahora, por ejemplo, el mercado de bonos de China existe en un universo propio. Cuando el yuan se vuelva una moneda de financiamiento para otros, sin embargo, las tasas de interés chinas afectarán a las de Asia.

Un ajuste de las correlaciones en Asia pudiera ser bienvenido, como señaló el BIS. En los últimos años, los mercados en todo el mundo han tendido a moverse en la misma dirección, lo que hace más difícil que los inversionistas diversifiquen sus carteras. Conforme proliferen las tenencias cruzadas en Asia, con China como punto focal, hay una verdadera posibilidad de que los ciclos financieros de Asia encuentren su propio ritmo, separándose de otras áreas del mundo.

China y Estados Unidos seguirán sufriendo ataques de estornudos. Con algo de suerte, sin embargo, pescarán sus resfriados en momentos diferentes.

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