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El 11 de octubre, cuando Samsung Electronics anunció que descontinuaría su smartphone insignia, el Galaxy Note 7, vino a la mente un acontecimiento crucial en la historia de la segunda compañía de tecnología más grande del mundo.

En 1995, Lee Kun-hee, entonces su director ejecutivo, ordenó que 150,000 teléfonos móviles fueran quemados y aplastados frente a 2,000 empleados llorosos. Socios de negocios que habían recibido los dispositivos como regalos de su parte habían reportado que no funcionaban adecuadamente.

Se dice que el auto de fe sudcoreano ayudó a crear una cultura de crisis permanente en la empresa, la cual lleva a los empleados a trabajar muy duramente. Ahora, el interrogante es cómo el ignominioso final del aparato Galaxy Note 7, al cual algunos aficionados al hardware habían llamado el mejor “phablet”, o smartphone grande, jamás producido, cambiará a Samsung, que está pasando por una transición de liderazgo.

En medio de la crisis, la compañía anunció que Lee Jae-yong, hijo de Lee Kun-hee, se uniría al consejo de Samsung Electronics a finales de este año, dando otro paso hacia la sucesión de su padre, quien hace dos años sufrió un debilitante ataque cardiaco.

Samsung pensaba que había pasado lo peor de la crisis del Note 7 a principios de septiembre.

Había retirado rápidamente del mercado 2.5 millones de teléfonos después de que las baterías de algunos se habían incendiado. A principios de este mes, sin embargo, se conoció que las unidades de reemplazo, las cuales tenían baterías diferentes, también eran propensas a la combustión. Poco después de que dos de las principales operadoras de telefonía móvil de Estados Unidos decidieron dejar de vender los teléfonos, Samsung eliminó todos los aparatos para evitar un mayor daño a su marca.

Aún no se sabe qué exactamente hizo que los Note 7 se incendiaran. Las baterías de ion de litio, que hacen funcionar a la mayoría de los teléfonos móviles, han causado problemas antes. Sin embargo, en su prisa por sacar los reemplazos, Samsung pasó por alto la causa original, mientras parecía culpar a los proveedores. Expertos sospechan que el dispositivo estaba tan ajustadamente lleno de componentes que no quedaba espacio para que las baterías se expandieran como es necesario cuando se cargan rápidamente o se usan intensamente. La presión resultante pudo dañar el interior de las baterías, causando que hicieran cortocircuito y liberaran la energía densamente almacenada en forma de calor excesivo.

NO PREDICE FIN APOCALÍPTICO

Las fuerzas comerciales alentaron a Samsung a ir un paso más lejos. Como los teléfonos Galaxy operan con Android, el sistema operativo de Google, que es usado por la mayoría de los fabricantes de dispositivos móviles, la compañía necesita diferenciar sus aparatos de lujo con un mejor diseño y hardware. El Note 7, que se vendía en más de 800 dólares, está repleto de todo tipo de funciones, incluida una cámara de súper alta resolución, un escáner del iris para desbloquear el teléfono y una batería especialmente poderosa.

“Ahora hay tantas cosas que pueden salir mal en esos dispositivos”, dijo Carolina Milanesi de Creative Strategies, una firma consultora.

El costo financiero de retirar el dispositivo del mercado será considerable. El 12 de octubre, la compañía anunció que las utilidades en el trimestre anterior serán un tercio menores que lo esperado debido al retiro. Muchos dueños de Note 7 ahora optarán por comprar el iPhone 7 Plus de Apple o un teléfono Pixel de Google.

Sin embargo, Samsung saldrá adelante con bastante rapidez, aun cuando elimine por completo a la marca Note, lo cual algunos analistas están pidiendo. Dentro de su extensa cartera de smartphones y tabletas, el Note es un producto nicho: sería una historia diferente si sus dispositivos Galaxy S7 de mayor venta fueran los afectados. Si los nuevos modelos de la compañía, que serán dados a conocer a principios del año próximo, no tienen defectos importantes, debería poder restablecer rápidamente su reputación como fabricante de hardware excelente.

No obstante, la crisis ha planteado varios interrogantes a la compañía, y subrayado los problemas a más largo plazo. Ahora necesita considerar cuidadosamente la creciente complejidad de los productos y de su cadena de suministro en vista de la debacle del Note 7, dijo Chang Sea-jin de la Universidad Nacional de Singapur.

Otro factor que contribuye, aunque indirectamente, es la complicada estructura corporativa de Samsung, que incluye tenencias accionarias cruzadas e, incluso, circulares. Esto ha permitido a la familia Lee ejercer control sobre el grupo con una participación accionaria general de solo unos pocos puntos porcentuales, pero la configuración tiene graves desventajas. La gobernanza corporativa está por debajo del estándar de las compañías mundiales. La mayor parte de los directores no ejecutivos, por ejemplo, tiene experiencia limitada en la industria de la tecnología.

OTROS NICHOS

La crisis del Note 7 debería dar impulso a Elliott Associates, un fondo de cobertura cuyos afiliados poseen 0.62 por ciento de Samsung Electronics. El 5 de octubre, envió una carta a los directores de Samsung con una propuesta detallada para desenredar la maraña de tenencias accionarias de la firma sin que la familia Lee tenga que ceder el control, incluso en el momento en que tenga que pagar el impuesto de sucesión después de la muerte del patriarca Lee, el cual representaría 6,000 millones de dólares. El meollo del plan es simplificar la estructura dividiendo a Samsung Electronics en una compañía operativa y un conglomerado.

Aunque se dice que el Lee más joven favorece esa reestructuración, es poco probable que apruebe el plan de Elliott. Este también establece que Samsung haga pagos de dividendos regulares y busque cotizarse en la bolsa en Estados Unidos, obligándole a cumplir con los estándares internacionales sobre la gobernanza corporativa. Sin embargo, Elliott está en una mejor posición de influir en los asuntos ahora, que el año pasado, cuando no pudo bloquear la fusión de C&T y Cheil, dos compañías de Samsung, lo cual ayudó a consolidar el control de la familia Lee.

La crisis de las baterías también debería hacer que Samsung actúe más vigorosamente para abordar otro problema estructural: pese a los esfuerzos de la compañía para mantener a sus dispositivos a la vanguardia, los smartphones y otros dispositivos conectados se están convirtiendo cada vez más en un artículo básico. Cuan útiles y competitivos sean dependerá cada vez más del software y los servicios que ofrezcan.

Sin embargo, según Park Kang-hee del Instituto de Investigación Económica IBK, un grupo de análisis en Seúl, la cultura de Samsung sigue estando basada en una mentalidad de seguidor de tendencias centrada en el hardware. Internamente, dijo, ahora habrá llamados más fuertes a cambiar eso.

COMPRAS

Hasta ahora, Samsung ha respondido principalmente comprando empresas emergentes, como Loop Pay y Smart Things, que, respectivamente, han desarrollado un sistema de pagos móviles y una plataforma para dispositivos conectados. Sin embargo, el valor en la tecnología digital está trasladándose del software y los servicios a los datos y la inteligencia artificial.

Un ejemplo es el surgimiento de las llamadas bocinas inteligentes, como Echo de Amazon y Google Home. Estos son canales de distribución para los asistentes digitales de las dos compañías, Alexa y Assistant, y permiten a los propietarios usar comandos de voz para reproducir música y pedir productos en línea.

Para ponerse al corriente, el 6 de octubre Samsung adquirió Viv, otro asistente digital, creado por las mismas personas que habían desarrollado Siri, la oferta de Apple en esta categoría. Aunque Samsung puede incorporar Viv en muchos de los dispositivos que produce, que van desde smartphones hasta electrodomésticos, el servicio quizá no pueda competir porque Samsung carece de los datos y habilidades para hacer uso de ellos.

Esta debilidad significa que es poco probable que Samsung siga siendo tan dominante en los smartphones como lo es actualmente. Eso es un problema mucho más intratable que las baterías que se incendian.

Sin embargo, sería erróneo predecir una declinación a la escala de Nokia, que solo hace una década era el productor de aparatos telefónicos No. 1 del mundo pero desde entonces se ha desviado para enfocarse en producir equipo para redes; otra industria difícil, como confirmó una advertencia de utilidades emitida el 12 de octubre por Ericsson, una compañía sueca. Samsung también tiene varias otras empresas prósperas en las cuales apoyarse, como la de semiconductores y de monitores electrónicos.

Quizá un día Samsung sea tan bien conocida por sus medicamentos inteligentes como por sus smartphones. En noviembre, la empresa planea empezar a cotizar en bolsa su subsidiaria Biologics, un fabricante de medicamentos, con la esperanza de recaudar más de 2,000 millones de dólares. Parte del dinero está destinado a ayudarle a convertirse en una gran manufacturera bajo contrato de medicamentos de biotecnología.

La compañía ha comprendido que cultivar proteínas en células animales, a escala masiva en fábricas ultra limpias, es bastante similar a “cultivar” circuitos en laminillas de silicio. Con suerte, en esa actividad el riesgo de combustión espontánea sea bajo.

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