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En las afueras de una ciudad en el oeste de Texas, encima de uno de los campos petrolíferos más prolíficos de Estados Unidos, se ubican 596 kilómetros cuadrados de matorrales propiedad de una familia durante más de un siglo. David Fasken, un abogado canadiense, pagó unos 3 dólares por hectárea en 1913, con la esperanza de hacer fortuna criando ganado. Sin embargo, las tierras carecían de suficiente agua subterránea. Antes de morir, unos años después, lo maldijo como el peor acuerdo que había hecho en su vida.

Hoy, la granja, aún propiedad de algunos herederos de Fasken, está valuada en miles de millones de dólares. Las tierras ricas en petróleo de la cuenca de Permian, un mar de petróleo de 250 millones de años de antigüedad que yace a una profundidad de 3,658 metros, han cambiado de manos este año a un promedio de 50,000 dólares por hectárea. El 31 de octubre, Occidental Petroleum, una gran compañía petrolera estadounidense, anunció que había pagado 2,000 millones de dólares por 24,000 hectáreas en el Permian. En medio de un frenesí de acuerdos, Bernstein, una firma de investigación, predice que los precios subirán a 200,000 dólares por hectárea. Los apodos van desde “America Saudita” hasta “Texarabia”.Los inversionistas necesitan tomar en cuenta qué tan rápido declinan los pozos.

Sin embargo, a Tommy Taylor, director de petróleo en Fasken Oil and Ranch, algo le huele mal.

Ha trabajado en el Permian, donde se encontró petróleo por primera vez en los años 20, el suficiente tiempo para percibir sus auges y decadencias.

En los años 80, recordó, “hombre, este lugar se secó y parecía que iba a salir volando”.

No puede permitirse dejarse llevar por el entusiasmo exagerado de Wall Street. Fasken sobrevive con su propio flujo de efectivo, lo cual significa contar cuidadosamente los centavos con cada pozo que perfora y con cada cuadrilla de fracturación hidráulica que emplea. Taylor dijo que es difícil justificar los altos precios de las tierras con el petróleo en menos de 50 dólares por barril; especialmente los precios para los costosos pozos horizontales que tienden ductos por kilómetros bajo tierra. El entusiasmo de Wall Street lo desconcierta.

“Nuestras recuperaciones sugieren que será muy difícil que los pozos sean económicos a estos precios”, dijo.

EXTRACCIÓN BARATA

Otro veterano del Permian, Scott Sheffield, director ejecutivo de Pioneer Natural Resources con sede en Midland, contó una historia más seductora. El Permian, argumentó, tiene tanto petróleo debajo como el campo más grande en Arabia Saudita, Ghawar. La extracción del petróleo es más barata que en la mayoría de los países dentro del cártel petrolero de la OPEP, y pudiera durar 100 años.

Su visión ha ayudado a avivar el entusiasmo en Wall Street. De las nuevas plataformas desplegadas para extraer petróleo en Estados Unidos desde el nadir en mayo, más de 60 por ciento han estado en el Permian. La enorme mayoría son horizontales. Deloitte, una firma consultora, dice que se recaudaron más de 20,000 millones de dólares en mercados públicos en el primer semestre del año, gran parte de esa cantidad para financiar adquisiciones en el Permian. IHS, otra consultora, calculó a fines de septiembre que el acceso al petróleo en el Permian explicaba 40 por ciento de todos los acuerdos de fusión petrolera en Estados Unidos este año, respecto de 7 por ciento en 2011 al inicio del auge del esquisto.

Según las cifras más recientes de la Agencia de Información Energética del gobierno federal (EIA, por sus siglas en inglés), el Permian es el único lecho de esquisto prolífico en Estados Unidos donde la producción neta sigue aumentando. La resiliencia del campo se basa en la opinión de que los productores de esquisto han soportado la tormenta desencadenada en 2014, cuando la OPEP inundó el mercado para excluir a los productores de alto costo.

Rabah Arezki del Fondo Monetario Internacional dijo que los productores han evitado la bancarrota al reducir costos para mejorar la eficiencia. Estimó que han añadido permanentemente una oferta que, combinada con un crecimiento de la demanda más lento en los mercados emergentes y los esfuerzos para reducir el consumo para desacelerar el calentamiento global, evitará que los precios se recuperen a los niveles superiores a los 100 dólares de hace unos años.

Sin embargo, analistas dicen que, si se desea que dure el entusiasmo por el Permian, los precios del petróleo necesitarán estabilizarse en más de 50 dólares por barril y los bancos necesitarán seguir canalizando dinero a los productores del Permian, porque sin ello sus flujos de efectivo son insuficientes para financiar la expansión.

Los precios de esta semana del West Texas Intermediate cayeron a alrededor de 46 dólares por barril, después de que los esfuerzos de la OPEP para acordar un recorte de la producción mundial para el 30 de noviembre terminaron en conversaciones inconclusas el 28 y 29 de octubre en Viena. Persisten las disputas sobre cuánto recortar. Arabia Saudita, históricamente el productor del contrapeso, es renuente a soportar una parte desproporcionada de la carga.

Enormes reservas

TEXARABIA. El Permian tiene muchas capas de esquisto “apilado” con contenido de petróleo que, dijo Sheffield, tiene el mismo tipo de potencial de recursos recuperables que Ghawar en Arabia Saudita. Pero, el término “recursos” está poco relacionado con el costo de la extracción.

La estimación más reciente de la EIA es que las reservas comprobadas en la cuenca son de 722 millones de barriles. Eso, como señaló Arthur Berman, un geólogo petrolero con sede en Houston, es comparable a las de Dinamarca. En comparación, las reservas comprobadas de Arabia Saudita -aunque no auditadas por extranjeros- se sitúan en 268,000 millones de barriles.

Los costos también están a discusión. Algunos productores del Permian afirman que sus costos para “quedar tablas” son de menos de 30 dólares por barril; aunque Berman dijo que esas estimaciones a menudo excluyen los pagos de intereses, los costos corporativos y otros componentes de la rentabilidad.

Taylor dijo que los inversionistas necesitan tomar en cuenta cuán rápidamente declinan los pozos de esquisto y el límite a cuántos pueden ser perforados horizontalmente antes de que empiecen a agolparse unos con otros.

Nada de esto sugiere que el Permian sea una mala apuesta. Occidental, por ejemplo, inunda los pozos petroleros vacíos con bióxido de carbono para mejorar la recuperación, lo cual ayuda a explicar su inversión. En tanto las tasas de interés permanezcan bajas y los inversionistas estén hambrientos de rendimiento, probablemente puedan justificar un derroche en el oeste de Texas y ayudar a influir en que se recuperen los precios petroleros mundiales.

Sería sensato, sin embargo, que escucharan a un mezquino como Taylor en vez de los propagandistas del Permian.

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