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El tío Sam no simplemente importa productos del resto del mundo y no envía nada a cambio, aunque ese sería un acuerdo lucrativo. Más bien, la entrada neta de productos es igualada por la salida neta de acciones, bonos y otros activos financieros. Eso hace de Estados Unidos un deudor. En teoría, los intereses y dividendos pagados a los extranjeros deberían hacer mella en la riqueza nacional a futuro. Desde 1989, los extranjeros han poseído más activos en Estados Unidos de los que los estadounidenses han poseído en el exterior; en la jerga, la posición de inversión internacional neta (NIIP, por sus siglas en inglés) ha sido negativa.

Sin embargo, Estados Unidos es un deudor inusual. Durante casi todo ese tiempo, ha recibido más ingresos sobre sus inversiones extranjeras de lo que ha pagado a extranjeros. ¡Esto es extraño! Es similar a que los ahorros de alguien generen más que suficientes intereses para pagar el servicio de sus deudas mucho más grandes.

Este contraste se está haciendo más marcado. En los últimos años, la NIIP se ha desplomado a -44 por ciento del PIB, la más baja desde 1976, cuando empezaron a recolectarse los datos. Pero sin embargo, los ingresos primarios netos -los rendimientos- se han mantenido constantes en alrededor del uno por ciento del PIB. En términos de dólares, el déficit de la NIIP de Estados Unidos es casi siete veces más grande que la de cualquier otro país. Como porcentaje del PIB, 11 países ricos tienen una NIIP peor, y solo uno -Grecia- registra rendimientos positivos netos, probablemente gracias a sus rescates.

Fábrica de dólares

La disparidad entre la hoja de balance de Estados Unidos y sus ingresos en ocasiones se atribuye al “exorbitante privilegio” de imprimir el dólar, la moneda de reserva del mundo. Todos quieren dólares, se dice, así que Estados Unidos puede recaudar fondos de manera más barata que otros países.

Otros dos factores ayudan. Primero, a los extranjeros les gusta comprar deuda estadounidense de bajo rendimiento, pero los estadounidenses que invierten en el extranjero se inclinan más por los valores de más alto rendimiento. Segundo, Estados Unidos perece percibir más en algunas de sus inversiones de un determinado tipo.

Un artículo del año pasado, escrito por Stephanie Curcuru y Charles Thomas de la Reserva Federal, argumentaba que el segundo efecto es por mucho el más importante.

Entre 1990 y 2020, el rendimiento promedio que Estados Unidos recibió sobre sus inversiones directas extranjeras fue alrededor de 6.2 puntos porcentuales más alto que lo que pagó sobre obligaciones comparables. Los autores atribuyen esto principalmente al mayor riesgo de invertir en el extranjero y a los altos impuestos corporativos de Estados Unidos, en vez de  cualquier beneficio misterioso vinculado a la emisión de la moneda de reserva del mundo.

Sin embargo, eso no ayuda a explicar la reciente ampliación de la brecha entre la NIIP y los rendimientos netos. El déficit de cuenta corriente actual que incluye el déficit comercial, es solo en parte culpable del empeoramiento de la hoja de balance. En 2.6 por ciento del PIB en 2015 fue de menos de la mitad de lo que era en 2006.

La NIIP está siendo impulsada al alza por el dólar fuerte, lo cual reduce el valor en dólares de las inversiones extranjeras estadounidenses, y el rápido ascenso en los precios accionarios estadounidenses, según el Fondo Monetario Internacional, que pronostica que la NIIP alcanzará -63 por ciento del PIB para 2021. Por tanto, como la economía se ha desempeñado fuertemente, los inversionistas extranjeros en Estados Unidos han registrado mayores ganancias en papel que los estadounidenses que invierten en el extranjero, pese a generar menos ingresos. En ocasiones, el privilegio no es para tanto.

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