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En una bodega construida con bloques, maltratada por el tiempo, sin pintura y ubicada frente al circuito turístico llamado Paseo Xolotlán, donde hoy se exhiben réplicas de iglesias y de catedrales, tiempo atrás Jorge Silva, de 75 años, presenció el ir y venir de vendedores ambulantes que aprovechaban para ofertar perrerreques y refrescos a las personas que se bajaban del ferrocarril.

La bodega servía para almacenar granos básicos que se descargaban del tren. “Eran las bodegas del Banco Nacional”, recuerda Silva. Ahora le pertenecen al Consejo Supremo Electoral (CSE).

Mientras ve hacia el Xolotlán, este hombre relata la alegría que se vivía en la vieja estación del tren.Una imagen del ferrocarril circulando por la capital.

El ferrocarril de Nicaragua se empezó a construir en 1877 durante el gobierno conservador de Pedro Joaquín Chamorro Zavala. Este conectaba a todos los puntos importantes del país.

Pasaba por León, Chinandega, Managua, Masaya, Granada y Carazo.

Antes de que se construyera solo existían los denominados caminos reales, que se extendían desde Corinto hasta Granada. Eran caminos de tierra que se recorrían en carretas.

El ferrocarril fue importante porque significó un periodo de mucho desarrollo. Con el proyecto del ferrocarril se instalaron las primeras líneas telegráficas de Nicaragua, que se extendieron de Rivas hacia Paso-Caballos en 1876, de acuerdo con la revista Temas Nicaragüenses, dedicada a documentar asuntos referentes a Nicaragua.

Dicho documento asegura que el Estado de Nicaragua tenía suficientes recursos para realizar la obra, de modo que no tuvo que no recurrir a un préstamo.

CONSTRUCCIÓN

La primera estación de ferrocarril en Managua fue construida en 1885 bajo la presidencia de Adán Cárdenas. Se mantuvo en pie hasta inicios del siglo XX, narra la revista Temas Nicaragüenses.  
De acuerdo con el documento, las terminales que existían en la capital estaban a orillas del lago y había otra ubicada en Sabana Grande. Para 1900, el presidente José Santos Zelaya construyó la vía de Managua hacia la Paz Centro.

LOS BRASILES

En Los Brasiles, a 25 kilómetros de la capital, aún está en pie la casa que antaño sirvió como boletería.

Esta terminal fue muy importante en aquellos años porque fue el punto de convergencia de los rieles que venían desde Corinto y los provenientes de Granada. Este fue uno de sus mayores logros de Zelaya.

La primera estación del ferrocarril en Managua fue construida en 1885, bajo la presidencia de Adán Cárdenas. Actualmente, el edificio de la estación está siendo reparado. Tiene dos ventanillas. La madera que conforma su estructura todavía es sólida. Su techo de tejas está deteriorado. En su interior no hay nada que recuerde al tren.

Wilmer Rivera, supervisor de proyectos de la Alcaldía de Mateare, reveló que “se invierten 450,000 córdobas para la restauración del techo, el reforzamiento de las paredes debilitadas, la construcción de un baño nuevo y la colocación de faroles estilo colonial, bancas y oasis”.

El ferrocarril de Nicaragua fue un medio de transporte rápido y barato. Según un artículo de la Revista Conservadora de 1963, las ganancias del ferrocarril para 1955 alcanzaron los 4.5 millones de córdobas. Pero para 1959 decrecieron a 947,000 córdobas. Los pasajes costaban de 1 a 2 pesos.

Walter Ayerdi trabajaba en las zonas cercanas por donde pasaba el ferrocarril a mediados de los años 70 y toda la década de los 80. Relata que la máquina se detenía en el parque Bartolomé de

Las Casas, frente a la Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos (Enabas), en Managua.

“Ahí se mantenían bastantes cargadores con canastos esperando que vinieran los productos del lado de Masaya para llevarlos al mercado Oriental”, refiere Ayerdi.   

Otra famosa parada que hacía era en las antiguas bodegas de la aduana, donde ahora son los semáforos del barrio Quinta Nina. Después seguía su rumbo por la carretera Norte, hasta doblar detrás de los semáforos de la Subasta con dirección a la estación de Sabana Grande, detalla Ayerdi.

Los rieles que pasaban por la Norte ya no existen. La vía se convirtió en un bulevar con maleza y árboles.     

Durante los años 80, el ferrocarril era todavía el medio de transporte masivo más barato. Para esa época el pasaje a Granada costaba alrededor de 10,000 pesos, poco por la devaluación de la moneda.

Con la intención de preservar el ferrocarril, la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional que fungió a inicios de los 80, con el decreto 710 creó la Corporación de Transporte del Pueblo (Cotrap) y libró de todo impuesto o contribuciones a la empresa administradora del ferrocarril.

Antes de los 80, también estuvo la idea de privatizarlo para conseguir un préstamo para poder renovarlo.

Sin embargo, durante el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro fue liquidado y Nicaragua recibió 3.6 millones de dólares por la venta de los restos del ferrocarril.   

¿QUÉ SON DE SUS ESTACIONES?

En León, la antigua estación del tren que durante décadas fue el punto comercial más grande en el barrio San Juan de esta ciudad, fue remozada hace dos años.

La municipalidad ejecutó la obra de remozamiento del inmueble, cuya inversión ascendió a C$2 millones, los que fueron aportados por la cooperación externa. También fue restaurada la bodega del mismo edificio y se pavimentó la vía principal que por más de un siglo permaneció empedrada.

Rodolfo Urcuyo, uno de los pobladores de El Sauce, que con frecuencia visita el mercado La Estación recordó que del ferrocarril solo quedó en el recuerdo de la gente. “Desaparecieron las maquinarias y los rieles por donde circulaba el tren”, dijo.

Urcuyo, de 62 años, comentó que fue una buena iniciativa el embellecer el edificio del ferrocarril que actualmente está ocupado por comerciantes. “Sería bueno que las autoridades utilicen este edificio para veladas culturales y tuviera un mejor cuido”, sostuvo.

En tanto, Róger Gurdián, alcalde de León señaló que el mantenimiento del antiguo edificio de ferrocarril está a cargo de la municipalidad. “Permaneció sin cuido durante muchos años y desde que desapareció el servicio de ferrocarril, quedó ocupado por comerciantes, pero desde hace dos años logramos restaurar el edificio, que fue embellecido y tiene un uso múltiple”, refirió.

El inmueble fue otorgado en concesión a la municipalidad por el Ministerio de Transporte de Infraestructura, pero luego del remozamiento la municipalidad ubicó a 12 comerciantes de comidas típicas.

Manuel Noguera, escritor e historiador de León, comentó que la primera estación de ferrocarril en León tuvo su sede en León Viejo en 1882 (La Paz Centro), pero después de varios años, el servicio ferroviario se extendió al asentamiento actual, que fue el principal punto comercial durante muchos años, luego se extendió a El Sauce y otras poblaciones del occidente.

Según Noguera el ferrocarril representó el medio de transporte y comunicación por muchos años para la población de comunidades alejadas de las cabeceras departamentales. “Era el servicio de transporte popular que todo mundo utilizaba, además de accesible porque su tarifa era baja”, contó.

“Cómo me encantaba viajar en el tren y perderme en cada estación que hacía, escuchar y ver a la multitud de gente hablar, caminar, correr. Yo era feliz en aquella época cuando existió el tren de los pueblos, es así como yo le llamo”, comentó Hector Octavio Argüello,  historiador de la ciudad de Diriamba.

Argüello cuenta que para el año de 1899, se inauguró la estación del ferrocarril en Diriamba,  la que estaba ubicada en la parte más alta de la ciudad, actualmente del Palí, 1 1/2 C. al oeste.

“Los caminos eran de tierra, los pobladores del departamento de Carazo andaban a pie, a caballo y en carretas para poder comercializar sus productos agrícolas y abastecer a sus familias”, agregó Argüello.

El tren hacía su primer viaje a las cinco de la mañana y hacía un recorrido por las estaciones de Jinotepe, hacienda el Porvenir de la familia Somoza, San Marcos, Masatepe, Nandasmo, Pio XII, Niquinohomo, Catarina, Pacayita, El Túnel y Masaya, de donde se regresaba hacia Diriamba a las cuatro de la tarde.

A pesar que el tren en los años 80 ya había dejado de funcionar, se conservaban las estaciones en las ciudades, sin embargo fue para el año de 1990, que la estación más importante del departamento de Carazo fue vendida por Fernando Baltodano, alcalde de la época.

HISTORIAS

Eddy Espinoza, conocido popularmente como el “Chele zapatero”, habitó más de diez años en la estación, un galerón construido a base de madera de cedro.

“Yo soy originario de Managua y con el terremoto mi mamá me trajo a vivir aquí, ella fue a la alcaldía a pedir terreno,  pero le dijeron que podíamos habitar en la estación y así servía de cuidadora para que la gente no lo destruyera. Nos quedamos viviendo,  aquí  me casé y aquí nació y creció mi hija”, cuenta Espinoza.

Un día llegaron a avisarle que el sitio había sido vendido. La estación, a como todos la llaman,  se convirtió en una plaza donde se construyeron más de 40 módulos. Hay ventas de ropa usada, verduras y otros productos.

Al “Chele zapatero”  lo dejaron viviendo en la estación, pero en un terreno de tres por tres metros cuadrados en recompensa por los años de cuido del lugar, donde por muchos años ofreció sus servicios de reparación de zapatos.

“Aquí en la estación trabajaban más de diez lustradores y también sirvió como refugio de muchos borrachitos,  aquí mismo se velaban cuando morían”, narró El Chele.

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