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En Santiago de Chile, el 28 y 29 de noviembre, el comité de banqueros centrales y supervisores de casi 30 países que traza los estándares del capital bancario debe reunirse para discutir exhaustivamente las revisiones a Basilea 3, la versión acordada después de la crisis financiera de 2008. Los banqueros y funcionarios europeos y algunos asiáticos temen que estén por venir requerimientos de capital adicionales, mientras que los estadounidenses están totalmente a favor de los cambios. Espere un estancamiento en Chile.

Incitados por Basilea 3, los bancos han metido miles de millones en colchones de capital que la crisis demostró habían sido desafortunadamente delgados. Entre mediados de 2011 y fines del año pasado, 91 prestamistas importantes apuntalaron su capital común en 1.5 billones de dólares, o 65 por ciento, según el Banco para Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés), el cual provee el secretariado del comité de Basilea. La proporción del capital en relación con los activos de riesgo ponderado, un parámetro regulador importante ascendió de 7.1 por ciento a 11.8 por ciento. Aunque Basilea 3 no necesita ser cumplido cabalmente hasta 2019, la mayoría de los bancos están muy por encima de su mínimo de 4.5 por ciento, aunque los colchones adicionales, algunos a nivel nacional, elevan mucho más el nivel mínimo actual.

RIESGO

Sin embargo, el comité ha estado observando más de cerca los cálculos de activos de riesgo ponderado de los bancos. Ha concluido que los modelos internos de los bancos varían demasiado: en un ejercicio en 2013, en el cual pidió a 32 prestamistas que evaluaran la proporción de capital requerido para la misma cartera de crédito hipotética, la respuesta más alta fue de cuatro puntos porcentuales por encima de la más baja. Algunos bancos, cree el comité, son demasiado optimistas sobre el riesgo crediticio.

Por tanto, el comité ha sugerido restringir el uso de modelos internos de los bancos en la evaluación de los préstamos para grandes compañías y otros bancos, y en la concesión de créditos especializados como el financiamiento de proyectos. Como los incumplimientos de pago son raros, continúa el razonamiento, no hay suficientes datos para modelar bien los riesgos. Cuando se usen los propios modelos de los bancos, quiere valores mínimos para parámetros importantes, como la probabilidad de que los préstamos resulten malos. Está considerando un “piso de producción” -un límite inferior para la suma de riesgo ponderado de sus activos- entre 60 y 90 por ciento de la cifra calculada bajo un método “estandarizado”.

Los supervisores y ministros han dicho que los cambios no deberían elevar “significativamente” los “requerimientos de capital en general”, pero algunos prestamistas pueden esperar aumentos. El propuesto enfoque estandarizado, por ejemplo, sopesa las hipotecas residenciales con valor  entre 60 y 80 por ciento del valor de la propiedad en 35 por ciento, mientras que en Dinamarca o Alemania, digamos, donde los incumplimientos de pagos han sido raros, los modelos de los bancos implican poco riesgo y menores pesos. Cuando se suman préstamos de todo tipo, es probable que varios cálculos internos de los activos de riesgo ponderado estén por debajo del piso de producción. Sustituir ese piso por la cifra interna impulsa los activos de riesgo ponderado, deprimiendo la proporción del capital.

Analistas en Morgan Stanley estiman que los bancos mundiales no estadounidenses pudieran ver aumentar los activos de riesgo ponderado en un promedio entre 18 y 30 por ciento, dependiendo del nivel del piso de producción. Pudiera necesitarse capital extra del orden de 435,000 millones de dólares, un nivel alto en una época en que los ingresos son escasos y los inversionistas cautelosos. Las revisiones de los riesgos operativos y de mercado del comité añadirían aún más.

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