•   Francia  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La Torre Eiffel, emblema de París y monumento de pago más visitado del mundo, celebra sus 130 años con un proyecto de modernización que incluye una protección de cristal blindado, jardines paisajísticos y una zona de acceso rediseñada.

El objetivo es "construir la Torre Eiffel del futuro", aseguró Anne Yannic, directora general de la Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel (SETE), al presentar su plan a la AFP. 

El proyecto, que contará con un presupuesto de 300 millones de euros en 15 años, aún debe ser aprobado por el consejo municipal en septiembre. 

Cristal blindado  

La primera preocupación es la seguridad, sobre todo después de los atentados yihadistas que dejaron 238 muertos en 2015 y 2016 en Francia, la mayoría de ellos en París. 

Por ahora el monumento, que recibe seis millones de visitantes al año, está protegido por barreras, y su entrada "no es bonita", según Yannic. 

El proyecto prevé la instalación de un cristal blindado de tres metros de alto en dos lados de la torre para poder conservar la perspectiva. Será obra del arquitecto austriaco Dietmar Feichtinger. 

Una reja protegerá los otros dos lados, donde los turistas entrarán y saldrán de la torre. Al igual que ahora, los guardias controlarán los bolsos y registrarán a los visitantes que también deberán cruzar detectores de metales. 

La entrada a la explanada de acceso a la Torre Eiffel seguirá siendo libre y gratuita. 

Las obras para realizar esos cambios costarán 20 millones de euros, comenzarán en octubre de 2017 y concluirán en 2018. 

Los jardines

Se ampliará la explanada de acceso. El nuevo recinto, de cinco hectáreas, integrará los jardines paisajísticos diseñados por la agencia suiza Vogt Landscape. 

El objetivo es "ofrecer un paseo, recobrar el espíritu de los jardines diseñados por su creador, Jean-Charles Alphand", el padre de las zonas verdes del París del siglo XIX, con sus vistas y una pequeña colina. El proyecto costaría 300 millones de euros en quince años.

La acogida 

La calidad de la acogida de los turistas y su tiempo de espera son otros objetivos importantes de mejora. "Los visitantes están satisfechos con la visita, pero dicen que esperan demasiado tiempo", a veces hasta dos horas y media, para acceder al monumento. 

Se podrán comprar más billetes por internet. Las entradas disponibles en línea, que ahora representan entre el 15 y el 17% del total, está previsto que suban al 50% para mediados de 2018 y al 80% un año después. 

Además, se crearán nuevos espacios de acogida de aquí a 2024, tal vez dos edificios semienterrados entre los pilares, aunque aún no se descartan otras opciones. 

Tarifas

Los precios de las entradas van a subir, indicó Yannic. "El aumento será significativo, pero no alcanzará el nivel de otros monumentos internacionales" como el rascacielos Shard en Londres (30 euros por adulto) o el Empire State Building de Nueva York (32 euros como mínimo).

Para acceder a la torre, la tarifa máxima actual es de 17 euros. El 80% de los visitantes vienen del extranjero y, por tanto, "están acostumbrados a pagar mucho más caro" en otros sitios, aseguró Yannic. La venta de entradas genera unos ingresos de 60 millones de euros al año.

Pintura 

Cada siete años se vuelve a pintar la torre para mantener su color marrón característico, utilizando tres tonos: el más oscuro para la base y el más claro para la cúspide, con el fin de mantener la perspectiva. 

El proceso se volverá a llevar a cabo entre 2018 y 2019, después de decapar el 15% de su superficie.  

Por último, la iluminación, que parpadea por la noche durante cinco minutos cada hora, también serán renovada.