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A partir de este año las ganancias de la industria de armas puede ser increíblemente mejor.

El aumento del gasto militar nacional por parte de los miembros de la OTAN es "indispensable" para las relaciones con EE. UU., indicó el lunes el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, tras nuevos llamados de Washington a cumplir con los compromisos financieros.

"Esto es indispensable para que el vínculo transatlántico, que es la base de nuestra Alianza, se mantenga sólido", subrayó Stoltenberg, quien precisó que solo cinco países alcanzaron el 2% del PIB en gasto militar en 2016. "En 2017, deberemos redoblar los esfuerzos", añadió.

A principios de marzo, el presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró su llamado a sus socios transatlánticos a "cumplir con sus obligaciones financieras" con un mayor gasto militar, una tradicional exigencia de Washington.

En 2014 en la cumbre de Gales, el presidente estadounidense, Barack Obama, logró que sus aliados se comprometieran a aumentar su gasto militar hasta al menos un 2% antes de 2024, pero solo cinco de los 28 países de la OTAN —Estados Unidos, Reino Unido, Grecia, Estonia y Polonia— lo alcanzan, precisó Stoltenberg.

Aunque su PIB representa el 46% de todas las riquezas nacionales de los países del OTAN, el gasto militar de Estados Unidos representa el 68% del total de los socios transatlánticos en su conjunto. "El reparto de la carga en nuestra Alianza no es siempre justo", destacó Stoltenberg.

Por debajo de la barrera del 2% en 2016, se encontrarían las dos principales economías de la zona euro, Alemania (1.20%) y Francia (1.79%), así como España (0.90%) y Portugal (1.38%).

El miércoles, el gobierno conservador de Berlín anunciaba también un incremento en el presupuesto militar, cuya partida para 2018 se incrementa en un 3.9% con respecto al presente, con lo que pasa de suponer el equivalente al 1.18 % del producto interior bruto (PIB) al 1.23 %.

Esta subida queda aún lejos del compromiso que adoptaron los socios de la OTAN de elevar el gasto militar hasta el equivalente al 2% del PIB para 2024, pero demuestra que Berlín responde a las exigencias del nuevo gobierno estadounidense, según Schäuble.

ENORME PRESUPUESTO

Trump dejó muy claro su pasión por las armas esta semana, anunciando un incremento de hasta 10% en el presupuesto de defensa, el más grande del mundo, así como un porcentaje de 7 para Seguridad Interna, en cambio hay recortes en ciencia, medioambiente, educación y ayuda internacional.

Como ya había adelantado en la campaña electoral, Trump propone un aumento de unos 54,000 millones de dólares en el presupuesto destinado a defensa, un sector que ya posee un presupuesto equivalente a la suma de las siete naciones que le siguen en materia de armamento.

A los 574,000 millones dedicados a las Fuerzas Armadas, el proyecto agrega unos 65,000 millones a Operaciones de Contingencia de Ultramar, elevando así el total para el sector a unos 639,000 millones.

En tanto, el proyecto determina un enorme recorte de aproximadamente 28% en los recursos del Departamento de Estado, en particular en las reservas para la ayuda internacional al desarrollo.

Esta decisión en particular deberá tener efectos inmediatos en la contribución, por ejemplo, a agencias de las Naciones Unidas, lo cual tendría un impacto global.

La oficina del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, reaccionó de inmediato, con un alerta sobre los efectos de un corte de la contribución estadounidense.

Guterres, según dijo su vocero Stéphane Dujarric, está comprometido con la reforma de la ONU, pero apuntó que "la brusca reducción de las finanzas puede obligar a adoptar medidas ad hoc que perjudicarán el impacto a largo plazo de los intentos de reforma".

CHINA AUMENTA GASTO EN DEFENSA EE UU. Anunció un incremento del 10% en su presupuesto.

La Asamblea Nacional Popular (Legislativo) de China aprobó el miércoles, al cierre de su pleno anual, los presupuestos de las administraciones central y locales para 2017 que mantienen el techo de déficit público en el 3 % sobre el producto interior bruto (PIB) y aumenta en un 7 % la partida militar.

En la clausura de su única sesión plenaria del año, que reunió a casi 3,000 legisladores en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín desde el pasado día 5, el Legislativo chino también ratificó una enmienda a la Ley Civil, así como los informes de trabajo de las principales instituciones del régimen.

Las autoridades chinas no publicaron de momento los detalles del presupuesto, pero el Ministerio de Finanzas confirmó la semana pasada que contemplaba un aumento del 7 % de la asignación de Defensa, frente al incremento del 7.6 % de 2016.

En 2017, el presupuesto de Defensa del gigante asiático supondrá el 1.3 % del PIB y ascenderá a algo más de un billón de yuanes (unos 141,000 millones de euros, 148,000 millones de dólares).

Pese a mantener el objetivo de déficit en el 3% del PIB, la previsión de Pekín es que ese desajuste fiscal se sitúe en 2.38 billones de yuanes (344,400 millones de dólares, 324,300 millones de euros), en comparación con los 2.18 billones de yuanes (315,500 millones de dólares, 297,000 millones de euros) de 2016.

Ese mayor déficit, que el Ministerio de Finanzas aspira a traducir en rebajas de impuestos, se explica por el crecimiento de la segunda economía mundial que el gobierno chino se ha propuesto que alcance este año aproximadamente el 6.5 % interanual.

De ese déficit, 1.55 billones de yuanes (224.300 millones de dólares, 211,200 millones de euros) corresponderán a la Administración central y 830,000 millones (120,100 millones de dólares, 113,100 millones de euros) a las regionales y locales.

El Ministerio de Finanzas también adelantó, en el informe provisional divulgado al inicio del pleno legislativo, que se prevén inversiones en infraestructuras por valor de 507,600 millones de yuanes (73,500 millones de dólares, 69,200 millones de euros).

RUSIA Y LA BOMBA

A inicios de marzo el gobierno ruso afirmaba que el incremento estadounidense que estaba en estudio en ese momento, era un asunto interno de Washington.

Ya en diciembre el presidente ruso, Vladimir Putin, fijó las prioridades de su ejército para 2017, recalcando la necesidad de aumentar la capacidad nuclear de su país y la vigilancia en sus fronteras.

"Hay que reforzar la capacidad militar de las fuerzas nucleares estratégicas, sobre todo con la ayuda de sistemas de misiles capaces de atravesar sistemas de defensa antimisiles existentes o futuros", dijo el presidente ruso ante cientos de oficiales de sus ejércitos. 

Rusia se muestra preocupada por la instalación en Rumanía y en Polonia de elementos del escudo antimisiles estadounidense, que Moscú denuncia como un intento de reducir su capacidad de disuasión nuclear. 

Unas acusaciones desmentidas por Washington, que asegura que el escudo trata de proteger Europa ante una posible amenaza iraní. 

El aumento del arsenal nuclear ruso no es una novedad. En junio de 2015, Putin anunció el despliegue de 40 nuevos misiles balísticos intercontinentales, capaces de "atravesar los sistema de defensa antiaérea más sofisticados", después de que Washington planeara instalar armamento pesado en el este de Europa.

Estados Unidos asegura querer tranquilizar a los países bálticos y otros Estados de Europa del Este, muy preocupados por las intenciones de Moscú desde la anexión de Crimea en 2014. 

Pero el aumento de la presencia de la OTAN en sus fronteras es percibido como una amenaza por Rusia. 

Putin acusó en junio pasado a la organización trasatlántica de querer conducir su país a una "frenética" carrera armamentista y de romper "el equilibro militar" en vigor en Europa desde la caída de la URSS. 

"MÁS PODEROSOS"

A finales de 2014, la nueva doctrina militar de Rusia, cuyo gasto militar alcanza ahora el 21% de su presupuesto —aunque sigue siendo muy inferior al de Estados Unidos—, ya designaba la expansión de la OTAN como una amenaza fundamental para la seguridad del país. 

"Hay que prestar atención a cualquier cambio en el equilibrio de fuerzas y de la situación político-militar en el mundo y, sobre todo, en las fronteras rusas. Y corregir a tiempo nuestro planes para eliminar las posibles amenazas contra nuestro país", dijo Putin.

El país ha llevado a cabo una costosa modernización de sus fuerzas armadas en los últimos años, y ha desplegado tropas adicionales en el "flanco" oeste de Rusia, frente a las instalaciones militares europeas de la OTAN. 

La doctrina militar del Kremlin no menciona, sin embargo, en ningún caso la posibilidad de un "ataque preventivo" con el uso de misiles nucleares. Moscú se reserva el derecho a utilizar su arsenal en caso de agresión contra ella o sus aliados, o en caso de "amenaza sobre la existencia del Estado" ruso. 

El presidente consideró que se había llevado a cabo un "60%" de la modernización de las fuerzas nucleares rusas, compuesta por bombarderos estratégicos, misiles balísticos intercontinentales y submarinos nucleares. 

"Hoy en día somos más poderosos que cualquier agresor potencial", declaró Putin. "Pero si ofrecemos aunque solo sea un respiro, (...) la situación puede cambiar rápidamente". 

El conflicto sirio le ha dado al ejército ruso la oportunidad de probar sus armas en situación real, ya sean misiles de crucero lanzados por submarinos, misiles estratégicos de largo alcance disparados desde el suelo ruso o el portaviones Almirante Kuznetsov.