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Pese al fracaso de la extrema derecha en su intención de ganar las legislativas holandesas, el auge del nacionalismo en Europa continúa y encuentra un eco creciente en los partidos tradicionales.

Aunque el Partido por la Libertad (PVV) de Geert Wilders, que esperaba ganar los comicios holandeses, perdió quedando muy por detrás del primer ministro liberal Mark Rutte —con 20 diputados frente a los 33 del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), según resultados provisionales— consigue al menos cinco escaños en relación con las elecciones de 2012.

Lejos de encajar una derrota, el PVV marca puntos "objetivamente", señala Jean-Yves Camus, especialista de los extremismos en Europa en el Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicos (IRIS) de París.

Los líderes nacionalistas y de opinión "antisistema" aprovecharon la oportunidad, a menos de 40 días de la elección presidencial en Francia y a seis meses de las legislativas alemanas. "El partido de la Libertad de Wilders es el segundo del país (...) Cambiar Europa, salvar el empleo y bloquear la invasión, las buenas ideas avanzan", respaldó en Italia Matteo Salvini, jefe de la Liga Norte, un movimiento de extrema derecha antinmigración.

"Es la prueba de que las ideas comunes que tenemos avanzan en los diferentes países europeos", dijo la presidenta del Frente Nacional, Marine Le Pen, que lidera la intención de voto para la primera vuelta de las presidenciales francesas, el próximo 23 de abril.

En Alemania, el partido antislam Alternativa para Alemania (AfD), que registra un ligero descenso en las encuestas desde hace tres semanas, se mostró menos entusiasta. "Esperábamos un mejor resultado para el PVV", declaró una de las caras del partido, Frauke Petry.

Suspiro de alivio

El bando liberal holandés dirigido por Mark Rutte perdió siete diputados, y los socialdemócratas, miembros de la coalición saliente, sufrieron un gran varapalo. "El 'sistema' ha sufrido un duro golpe", publica el blog británico ultraconservador Westmonster. 

Los dirigentes europeos, que temían un nuevo triunfo del nacionalismo después del "brexit" y la elección de Donald Trump en la Casa Blanca, suspiraron de alivio.

El presidente francés François Hollande aplaudió "una clara victoria contra el extremismo" y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, "un voto por Europa".

Pero para el politólogo francés Stéphane Rozès, presidente de Cap (Consultoría, análisis y perspectivas), el avance de los populismos permanece "constante" en Europa y se dirigen hacia "las puertas del poder", incluso si los votantes lo impiden por ahora.

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