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Reducir las pertenencias a únicamente lo indispensable, resulta ser para muchos su terapia de felicidad. Los llamados minimalistas aseguran que lo que no es importante en la vida únicamente sirve para distraernos y no aprovechar el tiempo. Se valora de este modo, las experiencias en lugar de lo material.

Pese a lo idílico de este modo de vida, hacer el cambio no resulta fácil en una sociedad moderna donde el consumismo se entiende como un ocio, pero una vez logrado, se piensa, se siente y se vive de otra manera. 

Se trata de cuestionarse la necesidad de un objeto, cuántas veces se usó, cuánto dinero costó o sigue costando y el tiempo que conlleva su mantenimiento, así como las ventajas que supondría venderlo, regalarlo o donarlo a una oenegé.

Menos es más

Vivir en un espacio de pequeñas dimensiones es esencial para ayudar a consumir menos, ya que en un menor espacio caben menos objetos. Esta filosofía de vida es la de aquellos que optan por vivir en las llamadas “tiny houses”.

El tamaño de las minicasas es reducido, como su costo. En apenas 18 metros cuadrados, el espacio se distribuye de manera inteligente y cada rincón se aprovecha otorgándole más de una utilidad. 

Armarios convertibles en camas o suelos de los que sale una mesa, son algunas de las ideas con las que sus constructores logran enamorar a un público cada vez más amplio.

Estos minihogares versátiles resultan útiles , incluso para familias con niños o animales, y cuentan con la ventaja de poder viajar por el mundo con tu propia casa como alojamiento, bien sea móvil con ruedas o de fácil transporte.

Daniel Corbí,  arquitecto y gerente de microcasas.com,  decidió apostar por estas construcciones como un negocio con futuro y, además, respetuoso con el entorno. 

“Todos nuestros clientes nos manifiestan un deseo de respeto al medioambiente y prefieren vivir de una forma mucho más sostenible gracias a la posibilidad del mínimo consumo energético que proporcionan nuestras microcasas”, puntualiza.

El perfil usual es el de una persona que necesita un pequeño espacio habitable como casa o para diferentes usos, tales como despacho, habitación extra de invitados o un espacio para uso biblioteca, sala de yoga e, incluso, vivienda vacacional. 

“Solicitan un gran nivel de aislamiento para no depender de instalaciones tales como aire acondicionado, evitando así el sobrecalentamiento de estas casitas en verano”, señala Corbí.  

Este es el caso del músico español Fernando Cascales, que encontró en una de estas pequeñas construcciones el espacio ideal para poder ensayar con su grupo, así es como, en el mismo patio de su casa, ahora tiene un estudio de 16 metros cuadrados en el que grabar temas sin molestar a los vecinos.

“Necesitaba una estancia insonorizada y, dado el aislamiento acústico y térmico de las minicasas, me decidí. Los que la visitan quedan encantados por su apariencia acogedora y  por sus cualidades”, indica.

Alternativa a la crisis económica

En ocasiones son las situaciones las que obligan a llevar este modo de vida, ya que en tiempos de crisis no todo el mundo puede costearse una casa.  

La escasez de dinero o limitación de terreno hacen que sea una opción que cada vez más personas se plantean. 
Para otras, la decisión viene motivada por un espíritu nómada y una conciencia medioambiental, ya que vivir a lo mini, supone producir menos residuos.

Asimismo; estas viviendas suelen estar construidas con materiales reciclados y suelen valerse de energías renovables. Cascales recalca que “el mantenimiento no resulta costoso, apenas gasto luz y un gasto ínfimo de agua”.

En países como los Estados Unidos y Canadá son toda una realidad desde hace años y cada vez causan más furor en Europa o Latinoamérica , tanto es así, que son varios los programas televisivos que versan sobre esta temática.

Cada vez son más quienes se suman a vivir en los “trailer parks” o campings permanentes, fenómeno que supone un resurgimiento a nivel mundial, y por el que optan personas de diferente perfil. 

Daniel Corbí asegura que tiene más peticiones de este tipo de habitáculos en las zonas que tienen más asumido el concepto de alquiler o de no propiedad de una casa grande como inversión futura, un pensamiento acorde a la idiosincrasia del centro y norte de Europa. 

“En Estados Unidos y Canadá está más asumido culturalmente no atarse a una hipoteca”. indica. 

Quizás por eso no resulta extraño que quienes las disfrutan entiendan mejor que nadie,  ese concepto de vida. 

“Por prestaciones la veo perfectamente adecuada para ser un hogar muy práctico. En la mía reúno el equipo de grabación, batería eléctrica, teclado y violines, y podemos ser cinco personas ensayando cómodamente”, recalca Cascales.

Por todo esto, lejos de ser una vivienda de fin de semana, este tipo de alojamientos se convierten en el hogar de muchos minimalistas, pese a que las leyes urbanísticas sean especialmente estrictas con estos pequeños hogares.

Existen países o localidades que establecen muchas trabas para su implantación. En opinión de Corbí, “este hecho tenía su sentido hace años cuando para cualquier vivienda era obligatorio conectarse a las redes municipales, puesto que no había posibilidad de ser autosuficiente, pero al día de hoy, con los kits disponibles de energía fotovoltaica o depuración de aguas,  podemos plantear espacios habitables con características de absoluta autosuficiencia”.

Convertidas en fenómeno mundial, este no tan nuevo concepto de vivienda ofrece todo tipo de comodidades donde se trata de reducir el espacio, pero no la calidad de vida. 

La mayor pretensión de sus inquilinos, sin duda, es ganar en libertad y experiencias, algo que no cambiarían por nada.

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