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Otto de la Rocha ya no quiere cumplir años. Un día antes de llegar a los 84, este miércoles 23, dijo a modo de confesión que “es horrible llegar a viejo”. Aunque después hizo una pausa y agregó: “Pero es más horrible no llegar, dice el dicho”.

Sentado en el estudio donde graba el popular programa radial La Palomita mensajera, en la Nueva Radio Ya, el artista cuenta que últimamente ha tenido afectaciones en la columna y le han recomendado operarse, pero él se niega.

Estos dolores se los atribuye a una caída que tuvo desde un árbol.  “Yo me caí chavalo de un palo de almendras o jocote, no recuerdo, pero caí como sapo, de espaldas”, recuerda mientras se toca la espalda y hace gestos con las manos simulando cómo cayó.  

“En el momento  no sentís nada, pero ya como a los 20 años no me sentaba bien sino acostadito en la silla y eso es malo.  Unos 15 años atrás es que empecé a sentir dolor en la columna y hace 10 años se intensificó hasta tener que hacerme una resonancia magnética, radiografía y un montón de cosas, pero yo no quiero operarme. Prefiero esperar hasta que Papachú me mande el pasaporte para irme”.

Madruga para orar

Mientras acomoda su posición en la silla y apoya sus codos en la mesa, el autor de “Managua linda Managua” cuenta que su día inicia a las 2:30 a.m. Lo primero que hace es orar y escuchar Radio María.

“Luego chequeo mis programas y a las 4:30 a.m. me baño y busco como alistarme para venirme a la radio. Salgo bien temprano para evitar el tráfico porque vivo en Carretera a Masaya”, detalla. A las 8 a.m. De la Rocha ya está en Radio Ya y en los momentos libres “hago mis facturitas para cobrar los anuncitos que me dan”, dice el cantautor. 

El responsable del personaje radial Aniceto Prieto, nació –según su cédula- un 23 de agosto de 1933 en Jinotega, pero él alega que la señora que lo inscribió se equivocó, pues realmente fue el 24. “En 1933 las mujeres parían en un aposento con doña Refugio, una viejita partera, en ese tiempo las tenían 40 días sin salir del cuarto, así que mi abuelita mandó a una señora que me registraran en la alcaldía y llegó a los días y al decir  la fecha de nacimiento dijo el 23 de agosto y así quedó”, relata riéndose. 

A los ocho años comenzó a cantar y a los 13, cuando migró a Managua, lo primero que buscó fue una radio para darse a conocer.  “Era chavalo pero sabía cantar, así que traía mi guitarrita y empecé a buscar una radio para que me oyeran, y así empecé en La Voz de la Victoria, luego formamos tríos, fue un trabajo duro”, menciona. Tiene 71 años de trayectoria artística y dice sentirse cansado, pero feliz de seguir haciendo radio. 

Actualmente tiene los programas la Palomita mensajera, la Palomita caliente y Lencho catarrán.  “Mis programas son lo que más quiero, es el trabajo que se hace con amor, además de cantar por supuesto”, añade. 

Aniceto Prieto es el personaje favorito De la Rocha “porque no me maltrata la garganta y puede decir un montón de cosas que Otto de la Rocha no puede”. 

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A sus 84 años las  afectaciones de salud no son excusa  para dejar la radio. “Pienso seguir en la radio hasta que ya no pueda caminar y si acaso no puedo caminar vengo en silla de ruedas, mientras pueda hablar. Si hay que hacerlo, hay que hacerlo”.

Su ‘Lupita’ 

Georgina Valdivia ha compartido 35 años de vida con don Otto y la única vez que se separó –a petición de él- fue cuando al artista le tocó viajar a Cuba por tres meses parar tratarse el cáncer de próstata. 

“Yo quería ir a su tratamiento pero me dijo que me tendría que quedar para estar en la radio haciendo el programa, entonces le dije que no tenía ese humor particular que él tiene, pero debía quedarme para llevarle la alegría a la gente”, cuenta Valdivia, conocida como ‘Lupita’ en el programa ‘Lencho catarrán’. 

La actriz está consciente que 84 años es mucho y que De la Rocha debería descansar, aunque él insiste en que la radio es su vida. 

“Yo le he dicho que nos deberíamos de retirar. Soy de la opinión que 84 años pesan, sin embargo él dice que en la radio se divierte y que se va a morir con las botas puestas. Dejará de trabajar hasta que Dios se lo permita”, cuenta “Lupita”.

Durante sus locuciones Otto de la Rocha es bromista, pero en la vida real es tímido y callado, señala Valdivia, incluso mucha gente cree que él es como su personaje Aniceto Prieto, pero es todo lo contrario. 

“Él todavía no se cree el gran artista que es, su sencillez lo ha llevado a cuestionarse por qué le rinden homenaje y por qué merece tal cosa, pero yo le repito que es una persona importante para Nicaragua. Yo me quedo asombrada con la calidad de persona que estoy y me tocó compartir tantos años, pues cuando yo estaba chiquita escuchaba sus cuentos, Pancho Madrigal en ese entonces, y jamás me imaginé que estaría con él. Tampoco me arrepiento”, expresa la artista.  

El próximo 29 de septiembre el Consejo Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León) entregará a Otto de la Rocha el título de Doctor Honoris Causa por su valiosa contribución al arte nacional. 

“Estaba diciendo ‘yo creo que me voy a morir porque imaginate cómo me celebraron el cumpleaños’ y además que le darán este reconocimiento. Él es muy sencillo, cariñoso y ama a su pueblo. Él es un legado viviente para todos por su trabajo como compositor, sus colaboraciones en teatro y como actor radial”, subraya. 

Otto, el compañero de trabajo

Viernes 25 de agosto. Suena la Paloma caliente. Otto aprovecha que está transmitiéndose un anuncio para aconsejar a una compañera de trabajo. “¿Sabés qué? Tomá leche deslactosada, cuidado tomás café o le echás chile a la comida que te ponés peor”, le murmura a Violeta Rueda, quien tiene gastritis. 

Al terminar el cuento, se acerca al micrófono, se tapa las orejas y da la bienvenida a sus oyentes y posteriormente pasa a leer los servicios sociales y contestar llamadas con su particular humor pícaro. 

“Don Otto es un ser increíble, sabio y gran compañero de trabajo. Una de sus virtudes y cualidades es ser ahorrativo, dedicado a su trabajo, pero sobre todo consejero y solidario”, cuenta la periodista Cristhian Medina, quien tiene 12 años laborando en Radio Ya. 

Para Medina, él es un ejemplo para las nuevas generaciones porque a pesar de sus 84 años, no hay día que se le vea desanimado. “Don Otto no se cansa de la radio porque es su vida, él necesita  estar activo y en contacto con su gente, de hecho en un día graba los cinco cuentos de la  semana, es un trabajo pesado y lo hace con amor”, añade.

Fuera y dentro de la cabina es una persona “amigable, humilde, tranquila, que te demuestra fraternidad, solidaridad y siempre con su carisma que inspira confianza”, menciona Milton Talavera, trabajador de esa misma radio y quien tiene 11 de años de conocerlo. 

“Conocí de don Otto, cuando joven escuchaba las comedias radiales, radio novelas y haciendo teatro. Siempre lo he admirado porque también ha sido un promotor y divulgador de la cultura nicaragüense, un ejemplo es el programa ‘Nuestro canto pinolero’, donde hablaba de un artista nacional, presenta su tema musical para proyectarlos”, recuerda. 

El locutor radial Eduardo Dávila lo conoció en 1982 en la Voz de Nicaragua cuando hacía el programa Lencho catarrán,  y le asombra que todavía –a los 84 años- tenga las mismas energías de aquel entonces. “Para mí es asombroso porque uno se lo imagina cansado por el peso de los años, pero lo veo jovial y sin duda es un ejemplo para la juventud. Él ha sido una persona ágil y tan dinámica como que tuviera unos 25 o 30 años de edad”, opina. 

Fanáticos de las películas mexicanas

Para divertirse Otto no necesita mucho, basta una buena película mexicana.  “Mi infancia fue muy pobre, pero feliz. En la pobreza  uno se conforma con poco, mi mamá y abuelita son dos viejitas que me cuidaron y yo era feliz.  Me divierto mirando las películas mexicanas que en mi infancia no podía ver por falta de dinero, mis favoritas son de Pedro Infante, Cantiflas, donde aparecían la María Félix, las de Pancho Villa, también me gustan películas serias”, menciona. 

Con la sinceridad que lo caracteriza, De la Rocha expresó que lo único que le entristece es “no estar con mis hijos, a veces pienso que me voy a morir y no los voy a ver…”.

Su sueño: estudiar música

De lo único se arrepiente en la vida es de no haber estudiado música. “Yo quería ser un músico profesional, leer y escribir música, pero por la pobreza no lo hice. Me casé a los 17 años y ahí nomás como marimba vinieron los muchachos -seis hijos- y es mentira, cuando uno se casa y es responsable  ya no podés”, reconoce. 

Para esa época, don Otto tenía que desempeñarse en tres trabajos para mantener a su familia. De 7:00 a.m. a 1:00 p.m. trabajaba en el Distrito Nacional, a partir de las 2:00 p.m. en una compañía de construcción, ahí era mecanógrafo “pero también me desempeñé como contador, fue lo que logré estudiar”. 

El talento de Otto de la Rocha ha estado presente en al menos en ocho programas radiales, entre ellos “Corporito”, con el cantautor Carlos Mejía Godoy, “Pancho Madrigal”, “El Indio Filomeno” -que incluso llegó a la televisión- entre otros. 

El talento, que heredó de su abuelo materno Juan Fajardo, lo llevó a escribir temas como “La pelo’e mais”, “Managua linda Managua”, “Diluvio de amor”, entre otros. 

Entre los reconocimientos que  ha recibido se encuentran la Orden cultural Rubén Darío, Orden cultural Salvador Cardenal, ha sido declarado Hijo Dilecto de Managua (2008) por su aportes a la cultura, historia y educación de los capitalinos. Le han dedicado festivales interuniversitarios, así como homenajes en el Teatro Nacional Rubén Darío. 

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