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Limitar el precio de la cerveza, reavivar el nudismo o defender la sopa de patatas. Las legislativas alemanas, calificadas de aburridas porque Angela Merkel parece segura de obtener su cuarto mandato, encierran pese a todo, algunas pepitas insólitas.

Merkel, patatas y cosmos

Ocho años después de haber revelado al mundo que uno de sus platos preferidos era la sopa de patatas, la canciller Merkel, muy reservada en general sobre su vida privada, acaba de revelar su receta.

“Siempre aplasto las patatas con un machacador, nunca con un pasapurés, así siempre quedan algunos pedazos dentro”, confió a la revista Bunte la que muchos consideran la mujer más poderosa de Europa.

Durante una conferencia de prensa con niños, la canciller reveló algunos elementos insospechados de su personalidad, como que sus animales preferidos son “los erizos, los elefantes y las liebres”, que le encantan los espaguetis a la boloñesa y que su pasatiempo favorito es “cultivar patatas”.

En cuanto a la profesión que hubiese querido ejercer, Merkel confió que habría cambiado su traje de canciller por el de un “astronauta que vuela alrededor de la Tierra”.

Limitar el precio de la cerveza

Die PARTEI (El Partido, en alemán), una formación creada en 2004 por iniciativa de la revista satírica alemana Titanic, quiere frenar la inflación del precio de la cerveza. Exige también que los tribunales alemanes juzguen a los rusos “responsables de todo” y que “los alquileres sin pagar” sean como “los retrasos en los trenes”.

Este partido había logrado la elección de su fundador, Martin Sonneborn, al Parlamento Europeo en las elecciones europeas de 2014 con eslóganes como “Merkel es tonta”, “Merkel es gorda” o “No a Europa, sí a Europa”.

Régimen para adelgazar

Líder de los liberales del FDP, el carismático Christian Lindner, de 38 años, aparece en los carteles de campaña de su partido con una barba de tres días y una mirada penetrante.

Pero antes de presumir de su físico, Lindner era un adolescente con sobrepeso, confesó al diario Bild: “con 14 años pesaba casi 100 kilos, y medía 10 cm menos que ahora”.

Pero tras un régimen draconiano y una cura de jogging, afirmó haber perdido 30 kilos. “Ahora mido 1m86 peso 80 kilos”.

En las redes sociales, no faltaron las bromas sobre el líder del FDP, como este eslógan que simula al de las web de contactos: “cada 11 segundos, un liberal se enamora de sí mismo”.

Sin camisa ni pantalón

Gregor Gysi, uno de los líderes de la izquierda radical alemana, lamenta que la práctica del nudismo esté en sus horas bajas y como parte de su campaña promueve que se aliente este estilo de vida. 

“Es una lástima que el naturismo pierda poco a poco terreno, ya que el #FKK (término alemán para el nudismo) era una práctica que tenía un toque de clase y no era realmente algo erótico”, dijo en Twitter.

Interrogado sobre si él mismo se atrevería a tomar el sol desnudo, Gregor Gysi, tomó la tangente y dijo: “hay límites para todo”.

Hip-hop en el Bundestag

El partido Die Urbanen (Los Urbanos) fundado en 2017 en Berlín tiene el objetivo de hacer entrar la cultura del hip-hop en el Bundestag, ya que lo considera como “un movimiento emancipador global”. 

Sus principios son: participación, realización personal, competencia creativa y crítica del poder, que deben servir a resolver los conflictos político de una forma “colectiva y no violenta”. Sus objetivos son la justicia y la igualdad, mediante el hip-hop.

¿Cómo funciona el sistema electoral Alemán?

Un total de 61.5 millones de personas de más de 18 años son llamadas a las urnas para elegir al nuevo gobierno del país más poblado de la Unión Europea y su primera economía. Hay 31.7 millones de electoras y 29.8 millones de electores.

Hace cuatro años, la participación fue de 71.5%, levemente superior a la de 2009 y bastante más elevada que en otros países de Occidente.

Cuando los alemanes entran en la cabina de votación, tienen que hacer dos cruces en la papeleta, una para el representante directo en su distrito local y otra para el partido político que eligen.

El umbral del 5%

La primera votación sirve para que cada uno de los 299 distritos alemanes esté representado en el Bundestag, la cámara baja del Parlamento.

En la segunda, crucial, los ciudadanos votan por un partido.

Antes del día de la elección, los partidos presentan sus “listas de candidatos” en los 16 estados. Los candidatos que encabezan las listas son los que más posibilidades tienen de obtener un escaño.

El partido que logra más votos consigue más diputados en la cámara baja.

Por ejemplo, si una formación logra tres escaños directos en el primer voto, y consigue 10 bancas en la segunda votación, otras siete personas de la lista del partido obtendrán el escaño.

La situación se complica cuando no hay un equilibro entre los votos directos y los de las listas porque los electores “dividen” su papeleta.

Cuando un partido logra más escaños directos que los que le corresponden en el segundo voto, puede retener estos escaños. 

Por eso, el número de bancas del Bundestag puede ir incluso más allá de las 598 oficiales. Tras las elecciones de 2013, la cámara tuvo 630 diputados.

Otra norma establece que las formaciones que no superan el 5% en la votación del partido se quedan fuera del Parlamento. Esta medida sirve para evitar que haya una excesiva fragmentación política.

Tanto los liberales del FDP como la formación de extrema derecha Alternativa para Alemania esperan esta vez superar este umbral, después de no conseguirlo en 2013.

Tras el cierre de los colegios electorales, a las 16H00 GMT, la principal interrogante será qué alianza de partidos conseguirá la mayoría absoluta para elegir al canciller.

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