9 de agosto de 2009 | 18:01:00


Con pocas naves, pero con mucho coraje, vigilan y salvaguardan la soberanía del país
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Fuerza Naval: 29 años contra piratas, narcos y depredadores


De desastrosos huracanes y persecuciones a lanchas narcos a toda velocidad en alta mar, hasta custodiar tortugas recién nacidas y acompañar cruceros de turistas. Así demuestran los marinos de la Fuerza Naval su vocación de servicio al país.

Por José Adán Silva | Especiales

Fuerza Naval: 29 años contra  piratas, narcos y depredadores
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Estado Mayor de la Marina de Guerra, en la capital. OSCAR CANTARERO / END


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No se calmaban aún las olas turbias, y el cielo seguía encapotado como si todavía tuviera mucha lluvia por derramar. El aire cálido llegaba en ráfagas cortas, y las corrientes marinas arrastraban los pedazos de barcos, casas y enseres domésticos junto a animales muertos y aperos multicolores de pesca.

El capitán de Corbeta, Eduardo Sanders, entonces jefe de la Fuerza Naval en Puerto Cabezas, recuerda aquellos momentos de angustia colectiva que pusieron a prueba a los marinos del Ejército de Nicaragua, y se recuerda llegando al muelle con su macabra carga de 17 cuerpos descompuestos, bañados en cal y mal tapados con plásticos negros, y apilados en posturas grotescas sobre el fondo de las pangas.

Recuerda a la gente apiñada en el muelle, la ve moverse inquieta y taparse las narices con pañuelos y trapos mientras se aglutina peligrosamente sobre los bordes del atracadero, para tratar de observar aterrada el paso lento de las lanchas.

Él había sido llamado un día después del paso del huracán Félix, que azotó al país el 4 de septiembre de 2007, y viajó del puerto El Bluff a Bilwi a trabajar en la búsqueda, salvamento y rescate de los pescadores y comunitarios indígenas que no pudieron escapar a tiempo de Félix, que llegó a mala hora en categoría cinco con vientos de más de 260 kilómetros por hora.

Lo que vio en las aguas fue estremecedor: los cuerpos flotaban boca abajo, con los brazos extendidos horizontalmente y las manos abiertas, como si en el último momento de vida quisieran asirse a algo antes de sumergirse para siempre.

“Mis 18 hombres y yo nos preparamos mental y físicamente, como si íbamos a una guerra”, cuenta de manera pausada Sanders.

La búsqueda fue incesante y llevó a los marinos de la Naval a buscar sobrevivientes hasta Honduras, lejos del radio de acción del huracán y más lejos aun de las comunidades arrasadas por el fenómeno.

“Navegamos más de 12 días con pocos alimentos y agua, y rescatamos gente a más de 100 millas de distancia de los cayos de donde salieron”, recuerda el capitán, y relata aquellos resultados conjuntos de la Fuerza Naval: 88 personas salvadas con vida en alta mar, 67 cuerpos humanos recuperados, más de dos mil personas trasladadas de la zona de desastre a zona segura, y miles de libras de medicinas, alimentos y víveres trasladados a las zonas más remotas a donde sólo se podía entra por agua.

El origen

Han pasado 29 años desde que Nicaragua fundó su primera Fuerza Naval de la historia: el 13 de agosto de 1980.

Se fundó como Marina de Guerra Sandinista (MGS), en el contexto de la guerra de los años 80, denominándosele antes como Sección Naval y adscrita a las Tropas Guarda Fronteras.

Entonces cuidaban los puertos minados por la Contra y luchaban en el Golfo de Fonseca contra las llamadas Pirañas, lanchas rápidas de la naval hondureña, que apoyaban la lucha de los Contras.

Los equipos eran adquiridos de los gobiernos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, de Francia, de España y de Corea del Norte, y consistían en unidades de superficie de los tipos Vedette, Griff, Barreminas, coreanas, Aist y radares de exploración costera, así como aparatos de exploración lumínicos.

Su cuerpo de oficiales e infantes de marina se entrenaban en las academias navales y escuelas de preparación de especialistas menores en Cuba, Corea del Norte y la URSS. Hasta que la guerra acabó en 1990.

Entonces se amplió la cooperación con becas a otros países: España, Rusia, Corea del Norte, México, Francia, Cuba, Estados Unidos, Argentina, Perú,  Canadá y Suecia. La especialidad dejó de llamarse Marina de Guerra Sandinista y pasó a denominarse Fuerza Naval del Ejército Popular Sandinista. En 1995, con el inicio de la modernización del Ejército, tomó el nombre de Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua.

Cambiaron de enemigos

El contralmirante Juan Santiago Estrada, actual jefe de los marinos del Ejército y cuarto jefe histórico de la Fuerza Naval, analiza y valora las perspectivas y logros de estos militares de aguas nacionales.

“En su 29 aniversario, esta especialidad de las Fuerzas Armadas está más consolidada técnicamente, más modernizada y con mayores capacidades operacionales, para cumplir con la misión de la defensa de la soberanía nacional, la protección de los recursos, la lucha contra el narcotráfico, el tráfico de inmigrantes, seguridad marítima y portuaria”, dice.

Los enemigos ahora han cambiado, dice Estrada. “Antes era un contexto de guerra, con puertos minados, ataques a nuestras bases, incursiones externas y un enemigo común”.

“Ahora le hemos declarado la guerra al narcotráfico, al crimen organizado y a los depredadores de nuestros recursos naturales”, dice el contralmirante, destacando las múltiples funciones de servicio de la Naval.

Ellos son los encargados de la defensa, seguridad y protección de la soberanía nacional de las aguas interiores, aguas territoriales, zona contigua, zona económica exclusiva, islas, cayos, arrecifes, zócalos y plataforma continental marítima.

Además, cumplen funciones de Policía Marítima con base en la Ley 399, Ley de Transporte Acuático, y deben velar por el cumplimiento de la legislación marítima nacional e internacional en las aguas nacionales.  

Además de la ya consabida lucha permanente contra el terrorismo, narcotráfico, tráfico de armas y actividades conexas, deben ejercer vigilancia contra el tráfico de emigrantes, la piratería y la pesca ilegal.  

Misiones en alta mar
La Naval también combate a las bandas delincuenciales que operan en la zona de responsabilidad del litoral, protege los recursos naturales del mar y aguas interiores, coopera en el cumplimiento de misiones con el Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos, participan en los planes de seguridad portuaria, contribuyendo a mantener la categoría de puertos seguros en Nicaragua, auxilia a la población civil en casos de desastres naturales y emergencias, participa con autoridades civiles en misiones de investigación científica y cuida de la fauna marina, incluyendo la vigilancia a las zonas de desove de las tortugas en reservas protegidas.

“Y encima, cuidamos de los cruceros de turistas que cada año ingresan al país a dejar divisas, y nosotros debemos garantizar su seguridad hasta que salgan de las aguas nacionales”, dice el contralmirante Estrada.

Lo más difícil de todo ello, más allá de los riesgos implícitos de perseguir lanchas de narcos armados con fusilería moderna, es la limitación económica que sufre el Ejército al igual que el resto de las instituciones públicas.

Resulta difícil con pocas naves cumplir la misión de vigilar más de 240 mil kilómetros cuadrados en nuestra zona económica exclusiva, más 200 mil kilómetros cuadrados en el pacífico, y cerca de 533 millas de litoral interno, sumado a 1100 kilómetros lineales de costas, así como el patrullaje del Lago de Granada y los ríos más importantes del país, como el San Juan, el Escondido y el Coco.

“Somos una Fuerza Naval modesta en recursos, pero somos la más efectiva en la lucha contra el crimen organizado en Centroamérica, y así lo ha expresado Estados Unidos al destacar nuestros golpes al crimen organizado que ocupa nuestros mares como corredor parea traficar armas y drogas al Norte”, dice Estrada.

Pocos medios, mucho corazón

Y cuenta. La Naval posee para su lucha diaria cuatro guardacostas españoles de 105 pies, tres guardacostas israelitas de 65 pies, dos buques logísticos con capacidad de 12 mil galones de combustible, 23 lanchas rápida de combate, que son especiales para las operaciones antidrogas.

“Hay lanchas pantaneras que pueden navegar a profundidades de un pie, y barcos de transporte para trasladar a poblaciones en riesgo de huracanes, atender a heridos y náufragos. Nuestra fuerza es pequeña, estamos a nivel de otras de Centroamérica, pero nuestros logros son mayores por la ética y calidad humana de nuestros infantes y oficiales de marina”, cuenta orgulloso el jefe militar.

“Ya ves en el huracán Félix. Nuestros marinos, acostumbrados a la braveza del mar, lucharon casi con el huracán en la espalda para trasladar a mujeres de los cayos que habían decidido quedarse hasta que empezaron a sentir los vientos y las olas y salieron huyendo, fueron encontradas por las embarcaciones de la naval y rescatadas en pleno oleaje para llevarlas a puerto seguro, mientras otros se hacían a la mar en veleros rústicos y cayucos pesqueros”, relata sobre aquellos sucesos de septiembre de 2007.

Resultados de la lucha

Nota de Prensa. “El día 11 de enero de 2009, a las 14:05 horas, el teniente de Corbeta Joel Eliézer Baltodano, Comandante de L/R 099, realizó la captura de una narcolancha en la posición XXX (a la altura de la Comunidad de Haulover); a la cual le venía dando persecución desde Islas Miskitos y haciendo que se varara en la costa debido a la persecución”.

“Esta embarcación estaba siendo desmantelada por 200 personas aproximadamente y posteriormente le prendieron fuego y desde tierra firme amenazaron a la unidad L/R 099. La patrulla Naval se vio obligada a realizar 52 disparos al aire para dispersar a la población y poder apagar el fuego de la narcolancha; la lancha tenía 4 motores, y al momento de capturarla, la población ya se habían llevado dos”.

“La lucha contra el narcotráfico se ha vuelto más riesgosa ahora”, cuenta Estrada. Dice que los capitanes de las lanchas de los traficantes, además de poseer motores poderosos y equipos tecnológicos de alta calidad, ahora se acompañan de poderosas armas de guerra y de mucho dinero para pagar favores en las comunidades costeras más alejadas del país.

Golpes y éxitos

“Nuestras fuerzas, en desventaja de recursos, se enfrentan a poderosos carteles de la mafia que tienen más combustibles, armas y equipos, pero nuestra técnica, combatividad y conocimiento del territorio nos permite seguirles y capturarles, pero la peligrosidad ha aumentado en el mar”, advierte el contralmirante.

“Les hemos dado fuertes golpes, hemos incluso desmantelados bases y laboratorios que han querido instalar en nuestras tierras”, informa el militar, detallando --apoyado en un proyector de imágenes-- mapas y sitios con coordenadas de las principales operaciones marítimas contra los narcos en los últimos dos años.

Los resultados son visibles: de agosto de 2008 a junio de 2009, se han incautado 3,763 kilos de cocaína; han capturado 25 lanchas de narcos; han atrapado a 60 narcotraficantes internacionales y nacionales, y han decomisado 167 armas de guerra y otras armas ligeras.

Han detenido 128 naves extranjeras mientras faenaban ilegalmente en aguas nacionales; han decomisado centenares de toneladas de mariscos extraídos de aguas nacionales.

“Si nosotros exportamos aproximadamente más de 130 millones de dólares en mariscos, con la cantidad de barcos que capturamos, que creemos que es apenas el 40 por ciento de los entran ilegalmente a llevarse nuestros productos, se pierden alrededor de 60 millones de dólares en piratería”, calcula el jefe de la Naval, quien se muestra orgulloso de los reconocimientos obtenidos a nivel internacional por “sus muchachos de la Naval”.

Heroísmo en pobreza

“Nicaragua es, según la DEA y Estados Unidos, el país que más golpes ha dado al narcotráfico en Centroamérica; la calidad humana de los hombres que tenemos nos hace ser más fuertes; con la habilidad y el trabajo de inteligencia, hemos declarado una guerra sin cuartel contra el narcotráfico y le estamos dando la lucha”, expresa Estrada, quien no desaprovecha la oportunidad para comentar hasta las pequeñas misiones de los patrulleros navales.

“Además, cuidamos los cruceros de turistas, son más de 120 mil personas las que han visitado al país, y nosotros los custodiamos, para que no les pase nada, además de vigilar los recursos naturales, al capturar más de 55 mil pie de madera aserrada de contrabando por los ríos y hemos capturado a 55 inmigrantes ilegales”, relata.

Junto a ello, en el último año han participado en 61 operaciones de salvamento, búsqueda y rescate, salvando a 80 personas, y recorriendo en patrullajes navales y recorridos exploratorios de las costas, más 70 mil millas náuticas.

“Para una fuerza naval modesta como la nuestra, eso es bastante y heroico”, dice Estrada, y, ciertamente, ver a miles de tortuguillas avanzar al mar bajo la mirada vigilante de los fusiles de los infantes de marina, en un país empobrecido, donde los depredadores no respetan la vida de ninguna especie, resulta gratificante.


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