27 de agosto de 2010 | 20:04:00


A 42 años de unos caídos que siguen doliendo
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Pancasán fue otra señal al pueblo de que la lucha continuaba


* Una cátedra quedaba vacía en la Facultad de Medicina de León: Dr. Óscar Danilo Rosales
* Del Bocay a la S de Sandino y a la grandeza de Carlos Fonseca

Jesús Miguel (Chuno) Blandón | Especiales

Pancasán fue otra señal al pueblo de que la lucha continuaba
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Esta foto fue tomada en septiembre de 1967. De pie: Carlos Fonseca Amador, Roberto Amaya, Fausto Amador y Óscar Turcios. Sentados: Daniel Ortega Saavedra, Tomas Borge y Rolando Roque.


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29 de agosto, 1967. Se celebra una sesión solemne en el Teatro Margot de Managua. Es la primera promoción de graduados de la Universidad Centro Americana (UCA).

El acto es presidido por el Rector, Dr. León Pallais, y asisten el Presidente del Banco Central, Dr. Francisco Laínez, y el Ministro de Educación, Dr. Ramiro Sacasa Guerrero.

El encargado de pronunciar el discurso de ofrecimiento de la promoción es el Dr. Danilo Aguirre Solís, por ser Graduado de Honor y por delegación de sus compañeros. Antes de comenzar el acto, Gustavo Adolfo Vargas dijo al Dr. Aguirre:
“Hay un comunicado de la Guardia Nacional. El 27 de agosto fue aniquilada una columna guerrillera en las montañas de Pancasán”.

La noticia estremeció a Nicaragua.

Quedaba una cátedra vacía en la Facultad de Medicina de la Universidad de León: la del Dr. Óscar Danilo Rosales, quien había renunciado para unirse a los insurgentes.

La lista completa de los muertos era: Rigoberto Cruz, Silvio Mayorga, Francisco Moreno, Otto Casco, Fausto García, Danilo Rosales, Nicolás Sánchez, Carlos Reyna, Ernesto Fernández, Carlos Tinoco y Oscar Armando Flores.


Cómo comenzó todo.

FLN: la nueva guerrilla

Después de Playa Girón, en 1961, Cuba se declara Estado socialista y se convierte en aliado de la Unión Soviética.

Siendo Cuba fuente de solidaridad de la guerrilla nicaragüense, era lógico que se produjeran cambios ideológicos en este movimiento.

El jefe guerrillero nicaragüense, Chester Lacayo, guardaba prisión desde 1960 acusado de entregar secretos cubanos a la CIA. Otros, como Rafael Somarriba, comandante de El Chaparral, tuvieron que salir de Cuba al no contar con credenciales ideológicas.

Alejandro Martínez, comandante del Frente Revolucionario Sandino, guardó cárcel muchos años, por informes en su contra del exiliado Noel Guerrero.

1961. Carlos Fonseca regresa de Cuba a Managua y funda el Movimiento Nueva Nicaragua.

Así irrumpe en escena el Frente de Liberación Nacional (FLN), inspirado por el FLN de Argelia, recién triunfante, y de acuerdo con los lineamientos de Moscú. Al frente de la organización están Noel Guerrero Santiago, militante del Partido Comunista Mexicano, y Rodolfo Romero Gómez, militante del Partido Guatemalteco del Trabajo, encargados de la orientación ideológica marxista. El coronel Santos López es el jefe militar, y vienen en las estructuras de mando Carlos Fonseca, Silvio Mayorga y Tomas Borge.

La expedición sigue la ruta tradicional: entrenamientos en Cuba, viaje a Honduras y a Nicaragua.

Junio, 1962. Carlos Fonseca y el coronel Santos López exploran la zona de Bocay. El Movimiento Nueva Nicaragua funda la primera escuela de entrenamiento guerrillero en Casa Colorada, Managua, bajo la dirección de Jorge Navarro.

Carlos Fonseca sancionado

Sin embargo, en Honduras, surgen contradicciones en la dirección insurgente. Se dan reuniones entre el Movimiento Nueva Nicaragua, el Frente Revolucionario Sandino y el FLN para buscar la unidad.

Carlos Fonseca sostiene que el frente debe llamarse sandinista, a lo cual se opone Noel Guerrero (el comunismo mexicano había proscrito a Sandino en los años 30).

Carlos sostenía que los nicaragüenses no irían a morir por las banderas del marxismo, pero lo harían por las de Sandino. Además, se opone a que la guerrilla entre a Nicaragua sin antes hacer un trabajo político, preparar la logística y otras tareas necesarias.

Según Edén Pastora, Guerrero encerró a Carlos y lo sancionó, obligándolo a viajar a Nicaragua escoltado para organizar el Frente Interno. Lo dejan en Matagalpa y se le impide participar en la expedición a la montaña.

Jorge Navarro lo trae a Managua en diciembre de 1962. Carlos orienta trabajos de organización en la región de Carateras, Matagalpa, con miras a crear bases de apoyo a la guerrilla. Colaboran con él Cristóbal Villegas, su compañero del Instituto, y otros.

Debacle militar y política

La guerrilla entra finalmente a Nicaragua y opera en las inmediaciones del Coco, Raití, y Bocay, zona poco poblada, donde las posibilidades de crecimiento eran nulas. Noel Guerrero y Rodolfo Romero habían regresado a Honduras.

El 23 de junio de 1963, la Guardia asesta un golpe a los revolucionarios: caen Jorge Navarro, Francisco Buitrago, Iván Sánchez, Boanerge Santamaría y Modesto Duarte.

Los rebeldes retornan a Honduras, Noel Guerrero había desertado. Rodolfo Romero no continuó en la dirección del Frente y el coronel Santos López muere de cáncer.

Después de esta debacle militar y sobre todo política, la guerrilla del FLN está prácticamente liquidada.

Carlos se encuentra en Managua y publica el periódico Trinchera. Al darse cuenta de lo ocurrido le pone la S de Sandino al FLN (FSLN).

1963. Carlos está al frente de la Resistencia Urbana con Inocente y José Benito Escobar. 1964. Fonseca hace valer toda su autoridad para confirmar el nombre del FSLN en una reunión en Managua con Inocente y José Benito Escobar, Rigoberto Cruz (Pablo Úbeda), Rolando y Adrián Roque, y Víctor Tirado López.

Hasta ese momento, el nuevo movimiento guerrillero era poco conocido en Managua.

Los medios de comunicación y la ciudadanía tenían su atención en la campaña electoral que agitaban René Schick y Fernando Agüero. Pero pronto ocurriría un hecho que cambiaría dramáticamente las cosas.

Nace el FSLN

Carlos es capturado junto a Víctor Tirado, y tal hecho causa una conmoción en la opinión pública. Era el guerrillero más conocido en Managua por su viaje a Moscú, por sus encarcelamientos y su participación en El Chaparral.

Fonseca convierte la cárcel en una tribuna al denunciar los crímenes del somocismo, y se proyecta como un líder político nacional y continental.

En su documento “Desde la cárcel yo acuso a la dictadura”, expone su pensamiento: lanza un llamado a liberales, conservadores, socialcristianos y comunistas, para superar viejos errores y unirse en un solo bloque contra la dinastía.

Declara que no es marxista dogmático, lo que confirma sus contradicciones con Noel Guerrero, y al llegar a los juzgados levanta el puño y grita: “¡Viva Sandino!”

Había nacido el FSLN ante la faz de Nicaragua y del mundo.

En sus escritos al pueblo de Nicaragua, Carlos Fonseca se declara respetuoso de la propiedad privada, propugna por el pluralismo político y por la economía mixta, adelantándose 15 años al programa del FSLN en 1979.

Las redes clandestinas

Carlos logró lo que nunca nadie había conseguido: organizar redes clandestinas rurales y urbanas para impulsar la revolución.

Hace un trabajo de hormiga. Le ayudan en esa tarea Tomás Borge y Silvio Mayorga, fundadores del original Frente de Liberación Nacional; internacionalistas como Víctor Tirado; sus amigos del Centro Universitario de León, como Danilo Rosales, Rigoberto Sampson, Joaquín Solís, Sócrates Flores y otros.

Una nueva generación de jóvenes surgida de Juventud Patriótica y de Juventud Socialista como Selim Shible, Daniel Ortega, Edmundo Pérez, Hugo Medina, Carlos Guadamuz, Jacinto Suárez, Guillermo Baltodano, Roberto Arévalo, William García Baldelomar, René Saldaña y otros. Estudiantes de secundaria y de la UCA como Julio Buitrago y Casimiro Sotelo. Otros venidos de la URSS, como Óscar Turcios y Doris Tijerino.

Rigoberto Cruz --que realizó trabajos en el campo junto a Carlos Reyna--, Fausto García, Carlos Tinoco, Isaac Zeledón y Pedro Joaquín Rodríguez. Víctor Tirado trabajaba en el área sindical.

La leyenda de Carlos

Al salir de la cárcel, Carlos regresó a la clandestinidad. Su leyenda comienza a crecer dentro de la imaginación popular. La gente lo mira disfrazado de médico, asistiendo el parto de su esposa en León, disfrazado de mujer en los funerales de su madre, etc.

Luis Somoza Debayle dice: “Carlos Fonseca entra y sale a la hora que quiere de Nicaragua.” La escogencia del departamento de Matagalpa como cuartel general de la guerrilla constituyó una ventaja para Carlos. Nació allí, conocía el terreno como sus manos, y, lo que era más importante: la gente lo conocía a él.

Lo apoyaban antiguos compañeros del Instituto como Juan Bonnermann, piloto fumigador, que podía volar a un punto de la montaña y dejar caer bultos en determinados lugares. Jorge Praslín, Celestino Reyes y Octaviano Mantilla, ex combatientes de Julio Alonso, y Díaz y Sotelo, Clarence Silva, don Erasmo Montoya y Fanor Rodríguez Osorio, que había sido herido con Carlos en El Chaparral, y muchos otros .

La vox populi decía en Matagalpa: “La gente confía en él, lo respetan, lo esconden, lo trasladan, le dan dinero, creen en él”.

Hay un hombre que nunca figurará en la historia: Fausto Amador Arrieta. El reclutamiento de su hermano de padre debe haber constituido un logro muy importante para Carlos. Fausto se había estado haciendo cura franciscano en Guatemala.

¿Quién se iba a imaginar que fuera miembro del FSLN? Podía entrar en un banco, ministerio, y suministrarle información valiosísima a Carlos para sus tareas conspirativas.

Así, entre amigos, parientes, compañeros de estudio y colaboradores que fueron surgiendo, Carlos sentó las bases para la guerrilla de Pancasán que, como sabemos, fue destrozada en su fase de preparación.

22 de enero y Pancasán

Carlos no inventó la lucha armada, sino que fue un producto de ella. Paradójicamente, fue la oposición tradicional la que puso de moda de nuevo esta forma de lucha, con los enfrentamientos bélicos del 22 de enero de 1967.

Carlos ve que los nicaragüenses quieren combatir y se pone al frente de ellos. Dado su altísimo coeficiente intelectual él pudo haber triunfado en cualquier rama del conocimiento. Pero le tocó nacer en Nicaragua, país que vive en guerra desde la independencia.

Por eso se convirtió en genial estratega y gran conspirador. Pero su principal victoria fue de tipo moral: le devolvió la confianza a la gente, demostrándole que había hombres capaces de morir por la patria sin pedir nada a cambio.

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