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Como ya es tradición, prosa y versos en castellano, inglés, alemán, francés, italiano y estonio fueron compartidos desde el Poetamóvil durante más de diez horas. “Es una locura”, expresó Mariliin Vassenin, poeta de Estonia.

Poetas, enmascarados, muñecos y el público interpretaron bailes improvisados que reflejaban felicidad y satisfacción de ser parte del evento cultural que trasciende no solo en toda Nicaragua, sino en el mundo entero.

“Trato de no perderme ningún Festival Internacional de Poesía”, afirma Ana María Rodas, poeta y periodista guatemalteca que fue pionera de la poesía feminista en su país y que estuvo acompañada todo el tiempo de Francisco de Asís Fernández, organizador del evento.

De los más de cien poetas que acompañaron la zarabanda de baile y poesía, uno de los más populares fue el estadounidense Jericho Brown. “Leí un poema de mi autoría durante un carnaval. ¿Quién hubiera dicho que eso sería posible? Solo acá en Granada”, expresó el artista que compartió un texto acerca de cómo se extraña a las personas queridas que fallecen y el envejecimiento.

La poesía es el lenguaje del corazón. Si lo compartimos, estamos más cerca uno a otros como seres humanos”, añadió.

Acerca de las decenas de colegiales y admiradores que hicieron fila para obtener un autógrafo de Brown y una fotografía junto con él, solo pudo decir: “Trato de hacer las cosas bien, y si eso ayudará a que estos jóvenes tomen un libro y lo lean, estoy satisfecho”.

La poeta nacional María Vargas fue otra de las más codiciadas para obtener un autógrafo. “Sería bello que esto se viera y copiara en otros países”, exclamó. Algo que la mayoría de exponentes destacó de la actividad, fue el caluroso recibimiento que tuvieron de los habitantes de Granada.

“Que la gente nos reciba de esta manera provoca que cuando pensemos en poesía, se nos venga a la mente Granada, una ciudad que acoge la poesía como un hecho vivo y actual. Es una identidad”, expresó la poeta española María Ángeles Pérez López.

Por supuesto, no faltaron los disfraces, los bailes a ritmo de tambores y la danza de personajes populares. “No puedo perderme una fiesta como esta”, alcanza a decir Eusebia de la Concepción Picado, más conocida como La mujer de la botella. “Hay baile, diversión y personas interesantes. Cualquier persona puede pasarla bien en el carnaval”, agregó.

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