Casillas, factor simplificador

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La pizarra miente. Los tres goles del Madrid, sin duda, fueron resplandecientes, pero el cero del Bilbao es tan engañoso como la democracia en muchos países.

Fue un cero edificado por la flexibilidad, firmeza y precisión que exhibió una vez más, Iker Casillas, ese formidable arquero que maneja con exactitud los diferentes ángulos en los disparos, y ejerce control de la más complicada geometría en el área.

Quiten a Iker de la cabaña del Real, y tengan un partido incierto salpicado de contragolpes en el marcador, agitado y desesperante; no ese claro 3-0 con goles de Javier Saviola a los 13, Arjen Robben a los 74 y Gonzalo Higuaín a los 77.

Ganó el Madrid con la legitimidad que le proporciona contar un arquero tan efectivo, capaz de resolver los problemas, que puede multiplicar una defensa muy confusa y frustrar las más peligrosas gestiones ofensivas del enemigo en busca de oxígeno, intentando crecer como amenaza.

El gol de Saviola en el minuto 13 tuvo un gran significado.

La penetración del Madrid fue autoritaria, con Raúl apretando el gatillo desde el sector izquierdo, provocando un rechazo de Armando que Sneijder retrasó a Robinho con prontitud para otro remate rasante. Nuevamente rechazó Armando sólo para la entrada fulminante de Saviola, quien con un zurdazo letal, abrió el marcador.

Ahora chequeen la incidencia de Casillas: a los 29, un cabezazo envenenado de Etxeberría que buscaba el ángulo superior derecho, fue sacado milagrosamente por Iker; a los 32, Garmendia desde fuera del área suelta un cañonazo eriza pelos que Iker saca en un alarde de reflejos; a los 36, el momento cumbre, Garmendia cobra un penal, y otra vez Casillas lanzado hacia su izquierda, se contorsiona para el manotazo prodigioso con la izquierda, malogrando el 1-1 que saboreaba el Bilbao.

Cierto, el Madrid no pudo concretar un par de gestiones favorables, víctima del accionar de Armando.

Pero en el inicio del segundo tiempo, Casillas continuó funcionando como el fantasma de la ópera, achicándole el espacio a Gurpegui, deteniendo un fogonazo de Susaeta y cerrando una posibilidad a Llorente.

A los 73 minutos, un excelente trazado de contragolpe facilitó una pelota profunda a Higuaín por la derecha y centro preciso a Robben, quien fusiló a Armando para el 2-0; y cuatro minutos después, pelota para Higuaín por la izquierda, entrada, amague y disparo de derecha al propio palo del arquero para el 3-0.

El Real va a caballo rumbo al título, con 10 puntos de ventaja sobre el Villareal y cuatro fechas pendientes.