“En riesgo credibilidad del país y sistema financiero”
Gustavo Álvarez END - -
El tema de los Certificados Negociables de Inversión, Cenis, se ha politizado, y la orden judicial para congelar el pago de los mismos pone en riesgo la credibilidad del país a nivel internacional y la estabilidad del Sistema Financiero Nacional, expresó Mario Arana, ex Ministro de Hacienda y Crédito Público.
El ahora director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense de Desarrollo, Funides, aseguró que un título valor del gobierno o del Banco Central, debe verse igual a un papel moneda, y el país debe cuidar su credibilidad pagando a los tenedores de dichos documentos.
“En realidad, tal vez por desconocimiento, a veces no nos imaginamos las implicaciones que está teniendo esto (la orden judicial), porque hoy la deuda interna es más cara para los nicaragüenses como resultado de todo el ruido que se ha generado alrededor de este tema”, expresó Arana.
El ex funcionario de gobierno señaló que una cosa es que se negocie en privado con los bancos y se busque un mejor arreglo en la deuda de los Cenis, como se hizo en el gobierno anterior, en la que se trató de mejorar las condiciones de esa situación ingrata que representó las quiebras de los bancos, y que puso en juego los depósitos de los ahorrantes, “pero otra cosa es que nos llevemos de pecho la estabilidad del Sistema Financiero que depende de que aquí un título valor del Estado tenga credibilidad”, apuntó.
Arana indicó que la decisión judicial que manda a parar el pago de los Cenis, afecta la inversión, porque mientras se trata de crear condiciones para generar nuevas opciones para invertir, se ordena judicialmente el pago de los certificados, dañando la imagen del país.
“¿De qué sirve que hayamos aprobado recientemente la Ley de Capitales, que busca cómo fortalecer los fondos de inversión en el país, si no somos respetuosos de los instrumentos financieros que emite el gobierno?”, inquirió.
El ex ministro dijo que el tema de los Cenis es delicado, que se ha politizado, y que deberíamos manejarlo en la medida de lo posible en el marco de la ley, pero con sensatez y con sentido común.