23 de octubre de 2009
| END Encuentro Iberoamericano de poetas en México
Francisco Ruiz Udiel | Variedades
Imagen Jorge Fernández Granados, Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1995.
El poeta mexicano Jorge Fernández Granados (1965) afirma que de pequeño conoció “una especie de vértigo” provocado por la música, y que nacía a la altura del estómago. El autor de “Resurrección” jamás pensó que llegaría a conocer otra clase de vértigo, uno más acogedor: el Encuentro Iberoamericano de Poetas “El vértigo de los aires”, en el cual participaron más de 70 poetas de habla hispana y que recién concluyó el 18 de octubre en la ciudad de México.
En una de las sedes del Encuentro, la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, ubicada en la calle Justo Sierra, del Centro Histórico de la ciudad, se presentó Fernández Granados, no en la penumbra, como asumiríamos que anda, debido a la espesa neblina en sus ojos, sino del brazo y abrazo de la poeta Claudia Posadas, a quien dedicó el poema “Reconciliación”. En su lectura compartió “La escalera”, un poema que tiene que ver con la presencia del género femenino y del cual decidió revelar su clave: “Es sobre la poesía, relacionada con el azar, y que a veces se le queda corta la palabra”.
El poeta y ensayista mexicano Iván Cruz, miembro directivo del encuentro, y quien estuvo a cargo de propiciar un diálogo con Granados, refiere que el autor de “Los hábitos de la ceniza”, y merecedor del Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, es “un referente de los más altos en la poesía mexicana”.
De sí mismo, Granados comenta que busca tocar la identidad del otro a través de “un puñado de vocablos”. Se trata de un poeta que no corrige mucho y tiene absoluta libertad en el proceso creativo y quien, además, no ve la escritura como algo sagrado. Pero sí considera a la poesía como aquello por lo cual la realidad le transmite la posibilidad del asombro.
De su libro “Principio de incertidumbre”, con el que obtuvo el Premio Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer 2008, recitó uno de sus poemas titulado “Fantasmas”, donde invita al lector a aceptar el pasado con dignidad.
Con más de siete libros publicados y con un amplio recorrido que incluye traducciones de su poesía al inglés, francés y chino, el autor de los poemarios “El cristal” y “El arcángel ebrio” visiona al poeta como un hombre de la calle que va arrastrando la bitácora de sus días; al mismo tiempo parafrasea al poeta japonés Matsuo Basho cuando aconseja no seguir los pasos de los antiguos, sino buscar lo que ellos buscaron.
En el vértigo de los aires y en la ingravidez que nos provocan las palabras de Granados, nos aproximamos a la idea de lo que representa la poesía para él: “Lo más cercano que tiene un ateo como yo a la evidencia de Dios”.
Tome nota:
Para conocer más sobre la organización del Encuentro Iberoamericano de Poetas “El vértigo de los aires”, visite el sitio en línea: http://vertigodelosaires.blogspot.com/