21 de noviembre de 2009
Multitudinaria marcha usó plenamente derecho a expresarse
| END Libertad es paz
* Policía con Aminta a la cabeza cumplió plenamente su cometido de proteger a marchistas y evitar enfrentamientos
* Muchas banderas partidarias y de organizaciones, pero prevaleció el azul y blanco
* Tres demandas destacaban: No reelección, no pactos, no dictadura y posibilidad de un diálogo incluyente que democratice Nicaragua
Leonor Álvarez y Ramón Potosme | Nacionales
Galeria de fotos
Un mar de gente concluye la marcha convocada por la sociedad civil y la oposición al llegar a la Uenic. Isidro Hernández
Los "culpables" de la actual situación en Nicaragua, según los manifestantes. Isidro Hernández
Una manifestante en clara ridiculización a la Primera Dama, Rosario Murillo. Isidro Hernández/END
Pailas, cucharas, porras y demás utensilios domésticos fueron usados por los protestantes. Isidro Hernández/END
La marcha cívica fuertemente resguardada por la Policía Nacional. Manuel Zapata/END
El líder liberal Arnoldo Alemán había indicado que los simpatizantes que portaban lanzamorteros eran infiltrados del FSLN. Oscar Sánchez/END
Los manifestantes hicieron estallar sus inseparables morteros. Isidro Hernández/END
Los ciudadanos de diversas partes del país avanzaban protegidos con escudos como los que usan los antimotines, en los que se leía "No más violencia". Oscar Sánchez/END
"Se va el caimán" reza uno de los carteles de los manifestantes en alusión al mandatario nicaragüense. Oscar Sánchez/END
Los marchistas con sus posters en los que rechazan el actuar de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, que dieron paso a la reelección presidencial de Ortega. Isidro Hernández/END
Agentes de la Policía Nacional resguardan la zona de la rotonda Cristo Rey antes que llegaran los participantes de la marcha de la sociedad civil. Oscar Sánchez/END
Miles de ciudadanos al pasar por la calle principal de Altamira, en las inmediaciones de Sinsa. Oscar Sánchez/END
Motorizados encabezan la marcha de la oposición y la sociedad civil. Oscar Sánchez/END
La gran marcha opositora culminó con un manifiesto leído por Violeta Granera frente al Consejo Supremo Electoral, señalado como el máximo responsable del enorme fraude electoral del año pasado. ISIDRO HERNÁNDEZ / END
Más de 50 mil nicaragüenses, según la proyección de las agencias de información, se desbordaron contra viento y marea desde todos los rincones del país, para participar en la marcha más esperada de los últimos tiempos, en la que todos compartían tres ideas concretas: No reelección, no al pacto y no dictadura.
El manifiesto de las organizaciones civiles, encabezadas por el Movimiento por Nicaragua y la Coordinadora Civil, al finalizar la marcha señaló la necesidad de establecer la gobernabilidad en el país y un diálogo nacional inclusivo, entre todos los sectores del país como garantía de la paz.
“Estamos listos a mantener y promover un amplio diálogo respetuoso, franco e inclusivo con el liderazgo político, para alcanzar el cumplimiento de este compromiso con la democracia en Nicaragua”, señalan.
En ese sentido, destacaron la necesidad de reconstruir la institucionalidad en el país, para dar legitimidad a los poderes del Estado, pero sin negociar la libertad, por lo que no podían dejar de recodar el fraude electoral de las elecciones municipales de 2008, ni lo que ellos consideran un golpe de Estado perpetrado desde la Corte Suprema de Justicia en contra de la Constitución, para permitir la reelección presidencial.
Reconocimiento a PN
En el manifiesto también se dio especial reconocimiento a la Policía Nacional por el resguardo a la marcha en todo el recorrido y la especial presencia de la Primera Comisionada Aminta Granera.Contra reforma fiscal
También se manifestaron en contra de la reforma fiscal, pues consideran que ahora el gobierno pretende que el pueblo pague por sus violaciones al Estado de Derecho.
“No permitiremos ningún pacto a espaldas del pueblo ni aceptaremos arreglos de cúpulas, exigimos a los partidos políticos, a sus líderes, bases y todos los que tienen una filiación partidaria, que sean consecuentes con el electorado nicaragüense, porque aunque no todos somos partidarios todos vamos a votar en las elecciones”, indica el escrito.
Por otra parte, señalaron que ellos como organizaciones están dispuestos a acompañar el liderazgo de los partidos políticos, para fortalecer la democracia y que no pretenden asumir el poder por lo que exigen que se establezcan reglas claras, para que cada quien juegue el rol que le corresponde en la sociedad.Violeta Granera leyó la proclama
“Queremos decir que desde la sociedad civil no competimos con los partidos políticos, no estamos en la lucha por el poder, ni en la competencia electoral. Como ciudadanía organizada vamos a interactuar con los partidos para alcanzar los objetivos que nos hemos propuestos y evitar la tragedia que está provocando el autoritarismo de Daniel Ortega”, manifestó Violeta Granera, del Movimiento por Nicaragua, quien leyó la proclama.
Los ciudadanos desafiaron la amenaza de las piedras y los morteros orteguistas, pero por las dudas, hubo muchos que improvisaron escudos de protección y usaron cascos se seguridad.
Al final, nada de eso fue necesario porque los manifestantes marcharon con un resguardo policial comparable con los cordones de seguridad que generalmente protegen a los embajadores extranjeros y al propio presidente Daniel Ortega.
La música fue una constante en toda la ruta de la marcha opositora: chicheros, cumbias, música testimonial, canciones de Mercedes Sosa, la “Gigantona”, el “enano cabezón” y otros ritmos variados.
Sin embargo, nada de eso opacó las vociferaciones a “grito partido” contra el presidente Daniel Ortega, los “vivas” a la democracia, los “no a la reelección” y también la reivindicación a la Policía Nacional: “vivas” a Aminta Granera.
Si se hubiese tratado de una fiesta de disfraces, el disfraz más repetido hubiese sido el de la primera dama Rosario Murillo y si hubiese sido un concurso de “te comparo con un marrano”, el ganador sería el presidente del Poder Electoral, Roberto Rivas.
Algo particular en esta manifestación de los organismos civiles y de los partidos opositores fueron las fotos destacadas de los héroes y mártires caídos en la revolución: Carlos Fonseca, “la chinita” Arlen Siu, Israel Lewites, Ricardo Morales, entre otros.Fuertes denuncias contra el FSLN
Por otra parte, algunas de las pancartas que levantaban los manifestantes hacían severas acusaciones al partido de gobierno, como una que combinaba las fotos del periodista asesinado Carlos Guadamuz y de los ex alcaldes Herty Lewites y Alexis Argüello. Arriba de las imágenes de estos tres difuntos decía: “asesinados por el FSLN”.
Divisada desde uno de los puentes peatonales aéreos, la marcha se veía de todos los colores: banderas rojas, lilas del Movimiento Autónomo de Mujeres, anaranjadas del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, pero el color por excelencia era el azul y blanco de la bandera nacional.
En la marcha participó la hija del fallecido alcalde sandinista, el ex campeón mundial de boxeo, Alexis Argüello, Dora Argüello, quien se pronunció en contra de la reelección de Ortega.
Un grupo de personas que se distinguían por usar un casco blanco, se identificaron como trabajadores del Ministerio de Salud, Minsa, que no están de acuerdo con las pretensiones reeleccionistas del presidente Daniel Ortega.Saludos desde las casas
El desbordamiento humano hacía que las personas en sus casas sacaran las cabezas por las ventanas, para aplaudir a los manifestantes y ondear banderas azul y blanco en señal de respaldo.
Algunos ciudadanos salían a ofrecer agua a los marchistas y otros no dudaban en dejarse llevar por el tsunami ciudadano, que contagiaba y ponía a cualquiera los pelos de punta, al ver la euforia y algarabía de quienes se expresan con libertad y seguridad.La seguridad
La Policía fue omnipresente y reconfortante para todos. La multitud de gente estuvo bordeada por “los celestes” y al llegar a la tarima central, ubicada en Plaza El Sol, era más constante ver a los oficiales.
En las fronteras de la marcha opositora se veían tres cordones policiales separados por al menos 10 metros cada uno, que al otro lado contenían a los orteguistas posados frente al Centro Comercial Metrocentro.
(Con la colaboración de Christian Marenco)