El príncipe Guillermo, nieto de la reina Isabel II, llegó a las Malvinas para una misión de seis semanas como piloto de la RAF británica, calificada por Argentina de “acto provocativo” en medio de una escalada de tensión bilateral por la soberanía del archipiélago.
La misión, anunciada ayer jueves por el Ministerio británico de Defensa, comienza exactamente dos meses antes del 30 aniversario del inicio de la breve pero violenta guerra que libraron ambos países por ese territorio del Atlántico Sur.
“El Ministerio de Defensa puede confirmar que el teniente de aviación Wales (como se le conoce oficialmente en la Fuerza Aérea Real) ha llegado a la islas Falkland (denominación británica de las Malvinas) en un despliegue operativo de rutina”, anunció el comunicado oficial.
El segundo en la línea de sucesión a la Corona se pondrá a trabajar “en breve”, tras varias reuniones y un “vuelo de familiarización”, precisó el ministerio.
La misión forma parte de su trabajo y de su carrera como piloto de búsqueda y rescate, labor que el príncipe, de 29 años, ha desempeñado desde finales de 2010 en una base de Anglesey, en el norte de Gales.
La reacción de Argentina
Ante la inminente llegada de Guillermo, el Gobierno de la presidenta argentina, Cristina Kirchner, emitió el martes un comunicado lamentando que “el heredero real arribe a suelo patrio con el uniforme de conquistador y no con la sabiduría del estadista que trabaja al servicio de la paz y el diálogo entre las naciones”, lo que le valió al primogénito del príncipe Carlos y de la difunta Diana el apodo de “Guillermo el Conquistador”.
El príncipe, que partió en un avión de la RAF con otros tres compañeros, estará establecido en la base aledaña al aeropuerto militar de Mount Pleasant, a unos 45 minutos en automóvil de la capital, Puerto Stanley (o Puerto Argentino, según la denominación argentina), e informaciones de prensa.
La base dispone de dos helicópteros Sea King, movilizables las 24 horas del día para operaciones de búsqueda y rescate.
La llegada de Guillermo a las Malvinas corre el riesgo de agudizar todavía más la guerra dialéctica que mantienen Londres y Buenos Aires desde la decisión del MERCOSUR, de prohibir en diciembre el ingreso en sus puertos de buques con pabellón del archipiélago, en solidaridad con la reivindicación argentina.
El anuncio esta semana de que el Reino Unido enviará próximamente un moderno destructor a las Malvinas, el “HMS Dauntless”, para reemplazar a la fragata que patrulla actualmente la zona, alimentó la tensión y fue denunciado por Buenos Aires como un intento de “militarizar el conflicto”.
El vicepresidente argentino, Amado Boudou, estimó que con estas acciones el Gobierno británico buscaba “tapar” problemas internos, como “el fuerte desempleo”, que en noviembre tocó un nuevo máximo en 17 años.
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