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  • ACAN-EFE

La empresa Generadora del Istmo, contratista del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco de Panamá, advirtió del “grave peligro y el aumento de probabilidades de un desastre de gran proporción”, debido a la imposibilidad de dar mantenimiento a las obras mientras se decide el futuro de la hidroeléctrica.

Los trabajos de Barro Blanco están paralizados desde febrero de este año debido a incumplimientos ambientales por parte de la empresa, pero también por el rechazo rotundo a la hidroeléctrica de grupos de la etnia Ngäbe Buglé, en cuya comarca está la obra.

El mes pasado se aprobó que la empresa diera mantenimiento necesario a espacios de la construcción, mientras una mesa de diálogo, que incluye a las partes y al Gobierno, define su futuro, pero una protesta indígena que bloquea los accesos al sitio impide la entrada de los trabajadores desde hace 11 días.

“Genisa advierte sobre el grave peligro y el aumento de probabilidades de un desastre de gran proporción con la amenaza creciente de una avenida de agua en el río Tabasará, que pueda rebasar la capacidad de los diques inconclusos de la represa de Barro Blanco”, manifestó ayer la empresa en un comunicado.

Fuentes de la contratista indican en la misiva que sin que se asegure el estribo izquierdo de la obra, un trabajo que quedó pendiente, aumentan las posibilidades de daños a la integridad física de la presa y los taludes.

Retraso
La empresa reiteró que la suspensión de los trabajos de construcción, de remate de los diques de protección de la represa, exponen a las comunidades aguas abajo a un peligro innecesario.

Genisa además indica que la Secretaría de Energía y la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos del país advirtieron que una suspensión a la obra no debía durar más de dos semanas, y que la misma lleva “casi 5 meses”.

“Genisa reitera su llamado a las autoridades que llamen al orden y respeto de la ley, despejando el libre tránsito a la propiedad privada, y que permitan la finalización de la obra como fue diseñada, para evitar un daño ambiental y vidas humanas producto de cualquier crecida del río”, pidieron desde la empresa.

Gobierno preocupado
La vicepresidenta y canciller del país, Isabel de Saint Malo, quien coordina la mesa de diálogo, criticó que un grupo indígena que abandonó la negociación no ceda en su exigencia de que la hidroeléctrica deba ser demolida.

En una entrevista con la televisora local TVN, De Saint Malo dijo que Barro Blanco “es un tema de mucha preocupación para el Gobierno nacional” y que “hay que tomar una decisión en el corto plazo porque no se puede impedir un trabajo”.

La vicepresidenta aseguró que es el momento de iniciar un diálogo “ampliado” que incluya a otros grupos del pueblo Ngäbe Buglé, menos radicales en su exigencia, y a otros sectores de la sociedad que han manifestado su interés.

La canciller criticó que un grupo indígena no ceda en su exigencia de que la hidroeléctrica deba ser demolida.

 

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