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  • AFP

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se reunió este domingo en Nueva York con inversores brasileños en el primer día de una visita largamente postergada a Estados Unidos, con la que busca normalizar las relaciones bilaterales y atraer inversiones.

Rousseff, quien llegó a Nueva York el sábado de noche, intentará consolidar los vínculos económicos entre los dos países casi dos años después de las revelaciones de que había sido objeto de espionaje por parte de la inteligencia estadounidense, al igual que millones de brasileños, algo que provocó el enfriamiento de las relaciones entre Washington y Brasilia.

En efecto, la mandataria había anulado a fines de 2013 una visita de Estado a Washington tras esas revelaciones, realizadas por el exconsultor de la Agencia de Seguridad Nacional Edward Snowden.

La Casa Blanca declaró que su visita oficial permitirá pasar la página de las tensiones surgidas de aquel espionaje.

La mandataria abrió su agenda en la mañana del domingo con reuniones en un hotel de Nueva York con algunos de los empresarios más importantes de Brasil -entre ellos André Gerdau, presidente del grupo siderúrgico Gerdau, y Wesley Batista, director general del grupo JBS, líder mundial de la carne- para discutir nuevas estrategias comerciales.

"La expectativa de nuestra venida a Estados Unidos es muy buena. Tenemos que fortalecer y ampliar nuestra colaboración", afirmó la mandataria de la séptima economía del mundo durante el encuentro.

En la reunión también participaron seis ministros brasileños, entre ellos el recién aterrizado Joaquim Levy, responsable de Hacienda, que tuvo que retrasar su viaje tras sufrir una embolia pulmonar leve el viernes.

Encuentro con Obama

Durante su visita, que se extenderá hasta el 1 de julio, Rousseff se reunirá el lunes en Washington con el presidente Barack Obama, con quien sostendrá una cena de trabajo, seguida de un encuentro entre ambos el martes.

Rousseff y Obama también abordarán temas sobre medio ambiente y cambio climático, en busca de lograr aportes para la cumbre sobre el tema que tendrá en París en diciembre.

Rousseff iniciará su agenda del lunes con citas con otros empresarios, tanto brasileños como estadounidenses, y cerrará un seminario organizado por el gobierno brasileño para proponer a algunos inversores un plan de concesiones de grandes obras de infraestructura.

Brasil lanzó en junio un programa de concesiones viales, ferroviarias, portuarias y aeroportuarias por 64.000 millones de dólares.

La visita de la presidenta del gigante sudamericano se realiza en momentos en que la economía brasileña muestra señales de franco deterioro, con las cuentas públicas en rojo, la balanza comercial deficitaria, el desempleo en ascenso y una devaluación de la moneda. En 2015, la actividad se contraerá 1,2%, según datos oficiales, y completaría cinco años con un desempeño modesto o negativo.

Estados Unidos es el segundo socio comercial de Brasil después de China. En 2014 el intercambio fue de 62.000 millones de dólares, con un saldo negativo para la potencia sudamericana de unos 8.000 millones de dólares.

El periplo estadounidense de la mandataria brasileña cerrará en San Francisco, en la costa oeste.

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