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  • ACAN-EFE

El Salvador es un pueblo que no escapa a los espectros de la violencia que lo han desolado en su historia, porque 23 años después de firmados los Acuerdos de Paz que finalizaron la guerra civil, diferentes sectores advierten de que el país avanza en una guerra tácita entre el Gobierno y las pandillas.

El mismo Ejecutivo aceptó recientemente dicha situación, el portavoz de la Presidencia, Eugenio Chicas, dijo en una conferencia de prensa que los "grupos criminales (pandillas) han decidido declararle la guerra al Estado" y a la "población".

No obstante, Raúl Mijango, uno de los principales mediadores de una polémica tregua entre pandillas, dijo en una entrevista a Acan-Efe que la "declaración de guerra" vino del Gobierno.

"Las pandillas lo que piensan es que el Gobierno fue quien les declaró la guerra a ellas", expuso.

Antecedente

El excomandante guerrillero fecha el "acto de guerra" el pasado 5 de enero, cuando el presidente Salvador Sánchez Cerén dijo que su gobierno no podía "volver al esquema de entendernos y de negociar con las pandillas", aceptando indirectamente que la gestión anterior lo hizo a efectos de disminuir los asesinatos.

Operativo contra pandillas. ARCHIVO"Eso está al margen de la ley (...) nuestra obligación es perseguirlos, castigarlos y que la justicia determine las penas que les corresponden", sentenció el gobernante tras una reunión con las jefaturas de la Policía.

De igual manera, el director del Instituto de Medicina Legal (IML), Miguel Fortín Magaña, señala la existencia de una "guerra informal" que está a "un paso del enfrentamiento frontal" y que tiene a la base la tregua entre pandillas, propiciada por el Gobierno, que inició en 2012 y que se prolongó por 15 meses.

Para el titular del IML la tregua es la "aberración que consecuentemente ha traído está vorágine de violencia" que comenzó a en octubre del año anterior.

Resultados

No obstante, durante dicha tregua, el promedio diario de homicidios disminuyó de 12 a 5.
A la ruptura del alto el fuego temporal, el Gobierno atribuyó el incremento del 57 por ciento de los asesinatos en 2014 (3.912), con respecto a 2013 (2.490).

Magaña, señala que la tregua permitió que las dos principales pandillas, la Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18, "crecieran" y controlaran más territorios.

"En este momento viene un choque entre dos fuerzas, la del Estado y una fuerza incipiente (de las pandillas), que de alguna manera ya tiene más fuerza de la que tenía antes (de la tregua)", sentenció.

El eco de esta guerra informal no es nuevo, pues la prensa local en diferentes ocasiones y a lo largo de los últimos meses ha expuesto dicha situación de mano de sus "analistas".

Lo anterior, es empujado por la escalada de ataques perpetrados por los pandilleros contra los miembros de los cuerpos estatales de seguridad, que tienen un efecto "cascada" en la opinión pública cada vez que se reporta una baja.

En lo que va del 2015 se contabilizan 29 policías, 13 soldados y un jefe fiscal ultimados y, además, la Policía Nacional Civil (PNC) dijo que hasta el 15 de junio reportaba 300 tiroteos entre sus agentes y pandillas.

Alarmas encendidas

El hecho de que esta gama de personajes públicos, medios de comunicación y Gobierno, constantemente liados en opiniones antagónicas, concuerden en la existencia de una guerra tácita o informal enciende las alarmas y apunta a que no es un mero acto del lenguaje.

Otro pilar que sostiene lo anterior son las estadísticas, sobre todo cuando se comparan los últimos dos meses con el período de la guerra civil salvadoreña (1980-1992).

  • El IML registra un total de 2.768 homicidios hasta el 23 de junio, lo que significa que el acto de matar se ha repetido unas 16 veces diarias en el 2015.

Pero solo entre el 1 de mayo y 23 de junio, 54 días, se han cometido 1.216 asesinatos, lo que representa el 43,93 por ciento de los asesinatos de todo el año.

El promedio diario de muertes violentas asciende, entre mayo y junio, a 21,69.

Operativo policial. ARCHIVOEn comparación, durante los 12 años de guerra civil, 75.000 personas fueron asesinadas, con un promedio anual de 6.250, mensual de 520 y diario de 17,36, con lo que, en 54 días en el período de la guerra civil, se cometían 937 asesinatos, 279 menos que en la actualidad.

Otra postura en la que Mijango y Magaña concuerdan es en la necesidad de que el Gobierno cambie sus políticas de Seguridad, a pesar de que el mismo dio por sentado, el pasado 5 de junio, que tiene "previstos cambios" en esa materia y que su énfasis está en "profundizar" los actuales planes.

Lo anterior puede indicar que el Gobierno está resignado a que el 2015 cierre con una cifra de homicidios superior a los 5.000, como predijo Fortín Magaña, lo que marcaría un hito en la historia de posguerra salvadoreña, mientras las salidas a corto y mediano plazo parecen truncas e inútiles.

El presidente, que comandó una de las mayores organizaciones que formó parte de la guerrilla más exitosa de América Latina en la década de los años 80, hoy se enfrenta a otro grupo de "marginados sociales" surgidos del mismo caldo de cultivo de marginalidad y pobreza.

Habrá que esperar si el actual gobierno opta por la radicalización de la represión, el dialogó o "jugarse el pellejo" apostando a cambios estructurales para dejar fuera del alcance de las pandillas a una nueva generación, lo que necesitará de una sinergia de una sociedad marcada por la radicalización.

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