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  • EFE y AFP

Los cubanos en Miami, principal enclave de los inmigrantes de la isla en Estados Unidos, mostraron ayer un optimismo moderado ante el restablecimiento de embajadas entre Washington y La Habana, que esperan en definitiva beneficie al cubano de a pie.

“Yo lo veo bien, es un proceso lógico. Tenemos relaciones con China, ¿por qué no tener buenas relaciones con un vecino?”, dijo a la AFP Frank Díaz en el barrio de Hialeah en Miami, de alta concentración de cubanos, que este miércoles continuaba con su vida cotidiana, ajeno al histórico anuncio de reapertura de embajadas el 20 de julio próximo.

Consultados sobre si la población cubana saldrá económicamente favorecida con este anuncio, Díaz, un periodista de 55 años que llegó a Estados Unidos hace menos de una década, respondió: “pero claro”, aunque matizó que es una “lástima que una buena tajada se la lleve el Gobierno, pero al pueblo le tiene que llegar algo”, indicó.

Exigua protesta

El anuncio del presidente estadounidense, Barack Obama, y su homólogo cubano, Raúl Castro, del restablecimiento de las relaciones y reapertura de embajadas tras medio siglo de enemistad, generó una exigua protesta frente al Café Versailles, el simbólico lugar de encuentro del exilio en La Pequeña Habana, tradicional barrio cubano en Miami.

“Es una infamia lo de hacer relaciones con Cuba terrorista”, dijo Miguel Saavedra, integrante de la organización anticastrista Vigilia Mambisa, quien portaba una pancarta en la que se leía: “Embajada americana en Cuba: infamia”.

“Es una falta de respeto al pueblo cubano, al exilio. ¿Por qué? Porque con los Castro no hay arreglo, son unos bandidos”, señaló Emilio Carreño, cubano de 58 años que llegó en 1969 a Estados Unidos, mientras comía una empanada en el Versailles.

Pero en el mismo restaurante, otras voces se mostraban a favor de revertir el aislamiento de la isla de régimen comunista.

“Es una estrategia nueva, diferente, más inteligente, más cabal y creo que con gobiernos como los de Cuba, que son una payasada nefasta, se acaba con ellos con lógica, comunicación y sentido común”, opinó Sandor Valdés, quien tiene 36 años, 20 de ellos viviendo en Estados Unidos.

Esperanza en La Habana

En las calles de La Habana, ciudadanos cubanos mostraban esperanzas de que los anuncios conduzcan efectivamente a una mejora en las relaciones y que el proceso tenga efectos en la vida cotidiana.

“La noticia corrió rápido aquí frente al parque de la SINA. Esto es buenísimo y va a beneficiar a todo el mundo, a los cubanos y a los americanos. En los 77 años que tengo nunca pensé que Cuba y Estados Unidos pudieran ponerse de acuerdo, porque éramos como el gato y el ratón”, dijo a la AFP Juan Ruberto Fernández.

“Esta noticia despierta grandes expectativas entre los cubanos, porque llevamos muchos años de enemistad con Estados Unidos. Pueda ser que mejore muchísimo la economía y se amplíen los intercambios culturales”, indicó la cantante Yunia Cisneros, de 33 años, quien acudió a pedir visa para viajar a un festival en Carolina del Norte.

El presidente Obama también anunció ayer la visita del secretario de Estado, John Kerry, a La Habana en el acto de la apertura de la embajada estadounidense en Cuba.

Los diplomáticos estadounidenses en Cuba tendrán mayores libertades de movimiento una vez se concrete la reapertura de su embajada en La Habana, aunque el entorno seguirá siendo restrictivo, dijo ayer un alto funcionario del Departamento de Estado.

El siguiente paso en manos del Congreso

Una vez anunciada la apertura de las embajadas en La Habana y Washington, el proceso de normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos entra en una nueva etapa que tendrá como escenario central el Congreso estadounidense, clave para levantar las restricciones sobre la isla.

Pese a que el presidente estadounidense, Barack Obama, ya implementó varias acciones ejecutivas para relajar las prohibiciones de los viajes y algunos intercambios comerciales tras el anuncio del deshielo el pasado diciembre, no será posible acabar con el histórico embargo hasta que el Congreso no legisle al respecto.

Por eso, en el anuncio de ayer, Obama apeló inmediatamente a los legisladores para que se pongan manos a la obra, ya que de ellos depende que “el proceso de normalización” avance.

“Pido al Congreso que dé los pasos necesarios para levantar el embargo que impide que los estadounidenses puedan viajar y hacer negocios en Cuba”, insistió el presidente, quien apuntó que ese es el deseo de ambos pueblos.

20 de julio es la fecha establecida para la reapertura de embajadas en Washington y La Habana.

33 años pasó Cuba dentro de la lista de países patrocinadores del terrorismo.

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