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  • ACAN-EFE

Los hondureños cumplieron ayer 19 días entre un diálogo nacional “sin condiciones” propuesto por su presidente, Juan Orlando Hernández, y una Oposición Indignada que lo rechaza y condiciona a que el gobernante acepte la creación de una Comisión Internacional contra la Impunidad en Honduras (CICIH).

Desde que propuso el diálogo, Hernández se ha reunido en Tegucigalpa con representantes de más de 20 sectores entre los que figuran empresarios, políticos, cooperativistas, obreros, productores agrícolas, ganaderos, periodistas, dueños de medios de comunicación y universidades públicas y privadas, entre otros.

Mientras Hernández sostiene que las jornadas de diálogo que ha celebrado hasta ahora, y que ha extendido esta semana al interior del país, han sido “muy ilustrativas” y que ha recibido “expresiones interesantes de los diferentes grupos que han participado”, los indignados le restan importancia.

Líderes de los “indignados”, movimiento surgido en mayo con “marchas de las antorchas”, exigen el cese de la corrupción y la impunidad; la renuncia de Hernández, sus ministros y los fiscales, general del Estado y adjunto; y la creación de la Cicih.

A su vez, creen que los sectores que ha reunido el presidente no representan al pueblo.

Los indignados
Sostienen que los sectores que han asistido a la Casa Presidencial son afines al gobernante, quien el pasado día 6 reiteró en cadena de radio y televisión su invitación “a participar en el diálogo abierto y sin condiciones”.

Hasta ahora las “marchas de las antorchas” que la “Oposición Indignada” promueve en las principales ciudades del país han sido pacíficas y muy concurridas, principalmente por jóvenes.

El presidente Orlando Hernández ha sostenido encuentros con  sectores, entre los que se encuentran empresarios, políticos, cooperativistas, obreros, productores agrícolas y periodistas.

Los “indignados”, según analistas, superan con creces las movilizaciones de los tradicionales partidos Nacional, en el poder, y Liberal, ambos conservadores y con más de un siglo de historia.

Los “indignados” también han movilizado más gente que el partido Libertad y Refundación (Libre), cuyo coordinador es el expresidente Manuel Zelaya, quien fue derrocado en junio de 2009 cuando promovía reformas constitucionales que la ley le impedía.

Esta semana, al menos dos líderes de los “indignados” denunciaron que dirigentes de Libre han pretendido arrebatarles las “marchas de las antorchas”.

Ambos dirigentes han revelado que tienen aspiraciones políticas: uno a presidente de la República y otro a diputado, sin que definan en qué partido.

Sin embargo, los líderes de los “indignados” se terminaron abrazando el jueves con los de Libre y otros dirigentes de los partidos Liberal y Anticorrupción en alianza a favor de la CICIH.

Shannon: No hay crisis
Las diferencias en torno al diálogo nacional que promueve Hernández y la exigencia de los “indignados” supone para algunos sectores una “crisis política y social” que se podría profundizar si ambas partes no ceden.

Ese criterio contrasta con el del consejero del Departamento de Estado de EE.UU., Thomas Shannon, quien el miércoles dijo en Tegucigalpa que las manifestaciones contra la corrupción de los últimos días en Honduras «no son una crisis» y que representan «una gran oportunidad” para que el Gobierno responda al pueblo hondureño.

“Esas protestas no son una crisis, esas protestas son manifestaciones pacíficas, democráticas, que muestran claramente el interés del pueblo hondureño en recuperar su voz, entonces yo no lo veo como crisis, lo veo como una gran oportunidad para el Gobierno responder al pueblo”, subrayó Shannon en una rueda de prensa.

Informe a Ban Ki-moon

Análisis • La misión exploratoria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que llegó el pasado lunes a Tegucigalpa, asegura que constató que en Honduras existe un deseo evidente de contribuir a combatir la corrupción.

“La misión mantuvo reuniones con una gran variedad de interlocutores, recogiendo valiosos insumos. Constató un deseo evidente generalizado de contribuir al combate contra la impunidad y la corrupción”, indicó en un comunicado la Oficina de las Naciones Unidas en Tegucigalpa.

Los enviados de la ONU se limitaron a escuchar a los diferentes sectores con los que se reunieron y presentarán un informe al secretario general del organismo, Ban Ki-moon.

La gota que rebasó el vaso de los “indignados” ha sido un millonario desfalco al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), descubierto en 2014, que salpica a funcionarios de los últimos tres gobiernos, empresarios, políticos y periodistas, entre otros sectores.

Por el caso del IHSS guardan prisión una decena de personas, entre ellos el último director del IHSS, Mario Zelaya, y dos exviceministros, mientras que otra veintena están prófugos.

 

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