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Durante medio siglo, Jacobo Zabludovsky, quien murió el 2 de julio a los 87 años de edad, fue el cortés e imperturbable rostro de las noticias en la televisión mexicana. Vestía impecablemente de traje, corbata negra y gruesos anteojos. Tenía olfato para una buena historia y tal voz de autoridad que la frase "dijo Jacobo" era, para muchos, una señal de veracidad. Su estatura era similar a la de Walter Cronkite en Estados Unidos. Su biografía serviría como una historia del México moderno.

Sin embargo, durante gran parte de su carrera, traicionó la confianza que los mexicanos depositaron en él al difundir en nombre de un régimen conocido como la "dictadura perfecta", al cual casi nunca refutó. Sus motivos para prestar tan mal servicio a su público y a su profesión siguen siendo un misterio.

Es difícil separar la vida de Zabludovsky, hijo de inmigrantes de habla yiddish procedentes de Polonia, de la fortuna del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el cual monopolizó el poder en la segunda mitad del siglo XX y ahora está de vuelta en la presidencia, con un disfraz más democrático, después de una pausa de 12 años. Empezó como periodista en 1946, cuando el PRI estaba floreciendo. Renunció a la cadena difusora dominante, Televisa, poco antes de que el partido perdiera la presidencia en 2000.

Durante gran parte de ese tiempo, comentó el historiador Enrique Krauze, su programa noticioso "no solo se apegó a la línea oficial, fue la línea oficial". Los presidentes y los secretarios llamaban a su programa, transferidos por su asistente, Lupita, quien invariablemente se refería a él como "Licenciado", el pomposo título universitario que representa la devoción de México por la jerarquía.

Repercusiones insidiosasJacobo Zabludovsky fue un icono de las noticias en la TV de México.

Zabludovsky era capaz de ser más que el vocero del gobierno. Lo probó al ser el único periodista mexicano que acompañó a Fidel Castro a La Habana en 1959, el año de la revolución de Cuba. Sin embargo, su jefe y amigo Emilio Azcárraga Milmo insistía en que Televisa debía ser "un soldado del PRI". Zabludovsky era el "corneta encargado" del partido.

Hubo repercusiones insidiosas. Después de una matanza de estudiantes a manos del ejército en la Ciudad de México en 1968, empezó su transmisión de noticias con una frase ahora famosa: "Hoy fue un día soleado". Cuando eventualmente surgió una vibrante oposición al PRI, la ignoró, así como al asesinato de sus activistas. Se ganó elogios en 1985 por sus valientes reportes de la destrucción causada por el sismo en la Ciudad de México, pero no señalar el torpe manejo del terremoto por parte del gobierno, marcó el inicio de la lenta caída del PRI. Durante los 15 años siguientes, su reputación siguió la misma trayectoria.

Televisa es de nuevo un diligente mensajero del gobierno, pero Zabludovsky experimentó una conversión después de dejar la cadena. El esteta --era una autoridad en cuanto al tango, un fanático de las corridas de toros y amigo del difunto novelista colombiano Gabriel García Márquez-- mostró un lado más travieso en la radio, convirtiéndose en el locutor más popular a la hora de la comida en México. 

Su inclinación política cambió: Habló en defensa de su amigo, Andrés Manuel López Obrador, un agitador izquierdista y azote del PRI.

El servilismo hacia el PRI

Jacobo Zabludovsky también escribió encantadoras columnas periodísticas, principalmente sobre la Ciudad de México. La última, 10 días antes de morir, describía su primera cuna como, apropiadamente, una caja de jabón en el mercado donde sus padres vendían toallas de cocina.

Nunca explicó adecuadamente su servilismo hacia el PRI. En una entrevista de 2013 con El País, un periódico español, declaró que "la autocensura era lo peor". Sin embargo, excusó su propia conducta, diciendo: "Todos estábamos bajo este poder omnívoro y absoluto".

Quizá, en un defecto que muchos mexicanos perdonarían, simplemente sentía que la amistad y la lealtad eran más importantes que la libre expresión. O quizá simplemente le encantaba ser un caballero perfecto al servicio de una dictadura perfecta.

Derrame cerebral le quitó la vida

La muerte de Jacobo Zabludovsky ocurrió el 2 de julio pasado a causa de un derrame cerebral, según informaron los medios mexicanos e internacionales.

Arturo Corona, coordinador de información del periodista, dijo a la cadena Televisa, en la que laboró por muchos años Zabludovsky, que este falleció en horas de la madrugada.

Zabludovsky comenzó su carrera como ayudante de redactor de noticieros en 1946 en Radio Continental, con apenas 18 años de edad. Fue en 1950 cuando se inició en la televisión, la faceta por la que será más recordado, al asumir la producción y la dirección del primer noticiero en la pequeña pantalla de México.

El noticiero para el que trabajó era 24 Horas, del cual estuvo al frente hasta el año 1998.

Uno de los capítulos más oscuros de su carrera profesional llegaría en el proceso electoral de 1988, que dio el triunfo a Carlos Salinas de Gortari del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) frente al izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas, que siempre ha dicho que fue víctima de un fraude.

El programa de Zabludovsky dio a Salinas de Gortari una cobertura de 141 minutos en el transcurso de dos meses y medio, mientras que a Cárdenas solo cerca de nueve minutos en el mismo período.

Poco después de salir de Televisa, Zabludovsky se reincorporó a los medios, en esa ocasión en la radio, donde se mantuvo hasta sus últimos días. También escribía una columna para el diario El Universal.

Funcionarios y periodistas lamentaron el fallecimiento de Zabludovsky, a quien en Televisa se referían como “el hombre noticia”.

“Lamento el fallecimiento del abogado, cronista y reconocido periodista, Don Jacobo Zabludovsky. Mis condolencias a sus familiares y amigos”, señaló en su cuenta de Twitter el presidente Enrique Peña Nieto al saber de su muerte.

30 años estuvo Zabludovsky al frente de las noticias de Televisa.

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