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  • EFE

El Gobierno de Bolivia comenzó ayer a dialogar con los líderes regionales de Potosí para solucionar la huelga y los bloqueos que llevan 20 días y lo hizo reconociendo que no se atendió la demanda de obras que ha provocado el conflicto.

El diálogo comenzó formalmente tras alcanzar las partes un acuerdo para que la exigencia de la liberación de cuatro detenidos por participar en violentas protestas se analice en paralelo en una comisión del Gobierno y el Comité Cívico Potosinista (Comcipo).

Al abrir los debates, el ministro boliviano de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, hizo un reconocimiento de que el Gobierno del presidente Evo Morales, por diferentes razones, tuvo dificultades para tratar con continuidad la agenda planteada por Comcipo.

“Es hidalgo reconocer, por lo tanto, que hemos tenido demoras, interrupciones, que no necesariamente tienen que ver con la mala voluntad del Gobierno sino con circunstancias electorales, fiestas de fin de año, cambio de gabinete y, seguramente, alguna otra eventualidad”, dijo el ministro de la Presidencia.

Demandas antiguas

Quintana aludió al incumplimiento en la aplicación de una agenda de obras de desarrollo pendiente desde 2010, cuando Potosí también hizo una huelga total y un corte de rutas que duró 19 días.

A su turno, el líder de Comcipo, Jhonny Llally, que asiste al diálogo acompañado por medio centenar de otros líderes sectoriales, le recordó a Quintana que hace unos días dijo que renunciaría a su cargo de ministro si se demostraba que no había obras.

Llally aclaró que solo recordaba lo que dijo Quintana pero que no le pedía que renuncie e inmediatamente detalló cuáles son las obras que Morales se comprometió en 2010 a ejecutar y no se cumplieron.

Según Llally, el Gobierno incumplió desde 2010 con la entrega de una fábrica de cemento, un aeropuerto internacional en la capital potosina, la preservación del Cerro Rico de Potosí porque es una atracción turística, un complejo metalúrgico y más carreteras.

Ahora, las demandas que deben ser discutidas suman 26, entre ellas además varios hospitales, más fabricas, plantas hidroeléctricas y que el Gobierno no abandone la exigencia a Chile de que pague una deuda “histórica” por explotar las aguas de los “manantiales del Silala” que fluyen desde Potosí al norte chileno sin costo alguno.

Quintana replicó que sí están haciendo inversiones en Potosí, “pero no son suficientes”, como pasa en varias partes del país.

Explicó que el Gobierno de Morales encontró en 2006 una Bolivia en “escombros” y que ha aplicado medidas económicas para garantizar un crecimiento del país que también beneficia a Potosí.

Los mineros, maestros y universitarios le recordaron a los funcionarios que el partido de Morales, el  Movimiento Al Socialismo (MAS), triunfó en las elecciones regionales de marzo pasado en la gobernación y en la alcaldía de Potosí.

“¿Con qué nos están pagando?”, cuestionó uno de los dirigentes.

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