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  • AFP

En medio de un fuerte despliegue de seguridad, rutas de autobuses comenzaban este jueves a circular en San Salvador, luego de paralizar su labor desde el lunes ante un boicot que impusieron las pandillas y que ha dejado siete víctimas mortales.

Poco más de cien rutas de autobuses, en su mayoría de las que circulan en la capital, San Salvador, y ciudades periféricas, se sometieron a las amenazas de los pandilleros, pero "muchas empresas han comenzado a trabajar y esperamos que esto se vaya normalizando paulatinamente", aseguró en rueda de prensa el viceministro de Transporte, Nelson García.

  • El gobierno ofreció a los empresarios de autobuses personal de seguridad para que sacaran sus unidades a trabajar.

Este jueves, policías y soldados vigilaban en las cercanías de las paradas de buses en barrios y colonias de todo el departamento de San Salvador, que cuenta con una población de 1,8 millones de habitantes, mientras que en las calles circulaban carros artillados de la Fuerza Armada y patrullas policiales.

"Se va restableciendo el servicio, pero nosotros continuaremos brindando transporte hasta que el problema haya pasado en su totalidad. Además vamos a mantener la seguridad al transporte durante el tiempo que sea necesario", aseguró el secretario de Comunicaciones de la Presidencia, Eugenio Chicas.

García explicó que algunas empresas que cubren rutas en la zona sur de San Salvador y entre la capital y ciudades en el oriente del país como San Miguel y La Unión aún no reanudan sus labores, pero "se esta conversando con los empresarios para que lo hagan a la brevedad".

En zonas donde aún no se restablece el servicio de los autobuses, las personas se trasladan en camiones, explicó el funcionario.

Siete choferes del transporte público han sido asesinados desde el pasado domingo por desafiar el boicot, de acuerdo con la Policía.

Los jefes pandilleros demandan formar parte de una comisión integrada por diferentes instituciones públicas y sectores sociales y encabezada por el gobierno, que analiza opciones frente al grave problema de la violencia de la que esas mismas pandillas son responsables en una importante medida.

El presidente Salvador Sánchez Cerén, que desde el miércoles se encuentra en Cuba para efectuarse un chequeo médico, responsabilizó del boicot al transporte de pasajeros a la pandilla Barrio 18 y dejó en claro que no dialogará bajo ninguna circunstancia con los grupos criminales.

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