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El director ejecutivo de la división para las Américas de Human Rights Watch (HRW), el chileno José Miguel Vivanco, dijo ayer que hay “una sospecha fundada” de que “no ha habido un esfuerzo serio, riguroso, honesto” de parte del Ejército de Chile “por decir la verdad” sobre los crímenes de la dictadura.

En declaraciones a la chilena Radio Cooperativa, Vivanco se refirió al caso de dos jóvenes que fueron quemados vivos por militares en 1986, el cual fue reabierto después de la confesión de un exrecluta que formó parte de la patrulla que perpetró el crimen.

Al respecto, el director de HRW afirmó que el hecho de que se hayan revelado nuevos antecedentes en ese caso resulta “contradictorio”, sobre todo “si se quiere hacer creer que el Ejército ha hecho un esfuerzo interno de depuración para esclarecer estos hechos y, sin embargo, no se había enterado de que un recluta contaba con información tan esencial”.

Sospecha
“Eso al menos genera una sospecha fundada de que aquí no ha habido un esfuerzo serio, riguroso, honesto por decir la verdad”, sostuvo.

El abogado chileno también dijo que no le sorprende “por la naturaleza cruel de la dictadura” que haya sido Augusto Pinochet (1973-1990), quien encubrió detalles de este caso, tal como apuntan archivos de inteligencia de Estados Unidos.

Según documentos desclasificados del gobierno estadounidense, publicados el viernes, Pinochet fue el principal encubridor y rechazó investigar el “Caso Quemados”, como se conoce el ataque que en 1986 se cobró la vida del fotógrafo Rodrigo Rojas, entonces de 19 años, y dejó malherida a Carmen Gloria Quintana, de 18.

Los documentos, hasta ahora secretos y procedentes de la Casa Blanca, la CIA y el Departamento de Estado de EE.UU., revelan que ese encubrimiento duró casi tres décadas e incluyó el secuestro e intimidación de testigos, así como el ejercicio de presión sobre jueces y abogados chilenos.

Rojas y Quintana fueron detenidos por una patrulla militar, el 2 de julio de 1986 en un barrio de Santiago, rociados con gasolina y quemados.

 

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