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Las autoridades panameñas reconocieron hoy estar "preocupadas" por el crecimiento "abismal" del número de africanos que pasan temporalmente por Panamáy cruzan la selva de Darién, en la frontera con Colombia, en su camino a Estados Unidos. "Sí (nos preocupa).

El presidente de la República (Juan Carlos Varela) también ha mostrado su preocupación", dijo hoy el director general del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront), Frank Ábrego, durante una gira con periodistas por Darién.

En las dos últimas semanas de julio atravesaron la selva panameña un total de 115 personas procedentes de África, en su mayoría somalís y ghaneses, mientras que en el mismo periodo de 2014 fueron solo 36.

En un año, el tránsito ilegal de africanos por Panamá ha experimentado un aumento de más del 300 %, de acuerdo a las cifras del Senafront.

Este crecimiento "abismal", según Ábrego, se explica principalmente por la crisis migratoria que afecta a Europa y por la falta de oportunidades que para ellos tiene el viejo continente.

"Se trata de un número realmente alto que está sometiendo a un importante nivel de estrés a las autoridades, por ejemplo, de salud, que ya de por sí tienen una gran carencia de suministros", apuntó a Acan-Efe el asesor de seguridad ciudadana del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en América Latina y el Caribe, Daniel Luz.

La gran mayoría de los migrantes africanos que optan por esta ruta alternativa llega en vuelos regulares a Brasil o Ecuador y, desde allí, emprenden el camino hacia Estados Unidos.

En la frontera entre Colombia y Panamá se topan con la inmensa y hostil selva del Darién, un territorio sin carreteras que se ven obligados a traspasar a pie.

"Son poblaciones muy dañadas, que vienen con unas necesidades muy altas", añadió el asesor del PNUD. Muchos se quedan en la travesía, derrotados por la fatiga y las inclemencias de la selva.

El mes pasado, cinco ciudadanos de Ghana perdieron la vida al cruzar un río. El somalí Abdi Wahab Alí Osman, por ejemplo, deambuló diez días perdido por la espesura, sin comida y sin agua, y fue encontrado por agentes del Senafront cuando las piernas casi ya no le respondían.

Ahora se recupera en el centro Masdi, en Metetí, un pueblo en la periferia de la provincia de Darién.

Los migrantes, que suelen llegar sin documentación, son conducidos a unos albergues del Senafront para hacerles revisiones médicas, y transportados a la capital, donde se les deja libres.

"No se les deporta porque es difícil hacerlo, sus países de origen no tiene representación diplomática en Panamá y el proceso se vuelve complicado. Además son personas en tránsito, así que se les deja ir", explicó el supervisor de migración de las regiones de Darién y San Blas, Domingo Flores.

Aunque el paso de africanos por Panamá es el fenómenos más novedoso y reciente, no es ni mucho menos el más numeroso. La lista de inmigrantes está encabezada por cubanos y nepalíes.

En lo que va de 2015, han pasado por Panamá rumbo a Estados Unidos un total de 8.659 cubanos, 2.400 más que en el mismo periodo del año anterior, según Senafront. Pero a diferencia de los africanos, los cubanos disponen de más recursos y se ahorran atravesar el Darién, ya que pasan de Colombia a Panamá en lancha.

El paso de ciudadanos cubanos por Panamá es un fenómeno que también ha ido creciendo en los últimos años, según el director del Senafront, pero se ha intensificado con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Los cubanos temen que su situación legal en Estados Unidos cambie y que se elimine la Ley de Ajuste Cubano (1961), que otorga la residencia estadounidense permanente a cualquier ciudadano que acredite tener nacionalidad cubana y ponga los pies en Estados Unidos, explicó Ábrego.

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