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  • AFP

Japón conmemora este sábado su capitulación sin condiciones el 15 de agosto de 1945, que puso fin a la Segunda Guerra Mundial y que podría conducir a sus responsables políticos al santuario de Yasukuni, donde se honran a criminales de guerra, entre otros.

Estas conmemoraciones llegan un día después de la declaración oficial del primer ministro japonés, Shinzo Abe, quien expresó su "pésame eterno" por las víctimas de la guerra y calificó de "irrevocables" las disculpas presentadas anteriormente por Japón por sus actos, en particular en el continente asiático.

El primer ministro conservador, cuyas declaraciones se esperaban con impaciencia en China y en las dos Coreas, también instó a eximir a las generaciones futuras de disculparse, lo que provocó la ira de Pekín y Pyongyang.

Hace 70 años, Hirohito, padre del actual emperador Akihito, habló por primera vez en radio para anunciar la rendición de Japón, pocos días después de los bombardeos nucleares sobre Hiroshima (6 de agosto) y Nagasaki (9 de agosto).

El emperador Akihito y la emperatriz Machiko deberán participar este sábado junto a Abe en una ceremonia oficial prevista en el corazón de Tokio.

Al margen de las conmemoraciones, parlamentarios nipones y quizás uno o varios miembros del gobierno podrían visitar el santuario patriótico de Yasukuni, que los países vecinos perciben como el símbolo del pasado colonialista de Japón.

En este santuario, se honra a unos 2,5 millones de soldados muertos, pero la cólera de Pekín y Seúl procede de la inscripción en 1978 de los nombres de 14 criminales de guerra condenados por los aliados.

El primer ministro, que no parece tener previsto visitar este santuario, renunció en años anteriores a esta peregrinación el día de la capitulación, aunque en diciembre de 2013 efectuó una visita con motivo del primer aniversario de su regreso al poder tras gobernar el país de 2006 a 2007.

La última visita a Yasukuni de un jefe de gobierno en ejercicio un 15 de agosto remonta a 2006. Entonces, el conservador Junichiro Koizumo se convirtió en el único en realizar este gesto el día de la capitulación, junto a otro jefe de gobierno de derecha, Yasuhiro Nakasone, en 1985.

Siete décadas después de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, su expansión militar entre 1910 y 1945 continúa envenenando las relaciones con China y Corea del Sur, que analizan a cada aniversario las declaraciones y los gestos de los políticos japoneses.

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