•   Tianjin, China  |
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  • AFP

Los vecinos afectados por las explosiones en Tianjin se reunieron encolerizados este lunes en un hotel, para pedir indemnizaciones a unas autoridades que según dicen están ignorando su sufrimiento.

Unas 150 personas, algunas de ellas con cicatrices en la cara y muchas con mascarillas respiratorias, se presentaron en el hotel donde los representantes del ejército y las autoridades locales han estado dando conferencias de prensa diarias sobre el desastre, que se cobró al menos 114 muertos.

"¡Indemnicen!", gritaron al unísono estos vecinos, que tuvieron que abandonar sus casas y sus pertenencias.

Muchos dicen que vivían a apenas 600 metros del lugar del desastre, ocurrido el miércoles por la noche y que devastó todos los alrededores.

Liu Liang, un diseñador de moda que vive en una residencia llamada Harbour City, se quejaba de que el gobierno no está dando explicaciones de lo sucedido a los afectados, ni los está tratando con la debida atención.

Liu Liang cuenta a la AFP que en el momento de las explosiones tuvo que salir corriendo y dejarlo todo, y retira su venda para dejar ver los puntos que tuvieron que hacerle junto al ojo izquierdo.

"El agua, el aire y las aguas subterráneas están contaminados", sostiene el diseñador, haciéndose eco de lo que piensan mucho otros. "No podemos vivir aquí", apostilla.

Pese a su indignación, los manifestantes trataron de mostrarse respetuosos con las autoridades.

"Propietarios de Harbour City: amamos al Partido, confiamos en el gobierno y pedimos una indemnización", podía leerse en una pancarta escrita en caracteres chinos de color blanco, sobre un fondo rojo.

Cuatro funcionarios que ofrecieron una rueda de prensa en el hotel no se reunieron con los manifestantes, y se marcharon de inmediato.

Los manifestantes estaban especialmente inquietos por sus familiares y las condiciones de salud en la zona afectada.

"Papá, espero que vuelvas a casa", decía una mujer con una mascarilla azul en un cartelito.

"Den a los niños de Harbour City un futuro limpio", decía otra pancarta.

La policías y las fuerzas de seguridad, algunos de camuflaje, seguían atentamente la protesta, aunque no hicieron nada por detener la movilización, que se disolvió al cabo de algunas horas.

Las manifestaciones 

En los últimos años, las manifestaciones se han hecho frecuentes en China cuando se trata de denunciar casos locales de corrupción y contaminación.

Las autoridades suelen tolerarlas, siempre y cuando no vean señales de que los manifestantes se están organizando más allá de su ciudad, y no hagan críticas de naturaleza política, como por ejemplo cuestionar el papel del Partido Comunista (único).

Wen Jing, otra participante e la protesta, contó que junto con su hermana y sus padres tuvieron que huir de su apartamento, en la planta 33, y alojarse en un hotel.

"No podemos volver a nuestra casa", porque está "totalmente" dañada, explica.

Como muchos otros, está frustrada con el tratamiento recibido por parte de las autoridades. "No nos han dicho ni una palabra", asegura.

"Nadie se ha fijado en nosotros".

El primer ministro chino, Li Keqiang, visitó Tianjin el domingo para inspeccionar la zona afectada, un gesto habitual cada vez que hay un gran desastre en el país.

Las visitas, con las que las autoridades quieren hacer ver que responden de manera eficaz, están muy controladas y cuidadosamente puestas en escena.

Pero Liu Liang no parecía impresionado por esta visita de alto nivel. "No hay detalles, no hay detalles", repetía.

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