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  • AFP

El expresidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso consideró este lunes que sería un "gesto de grandeza" que la mandataria Dilma Rousseff renuncie a su cargo o por lo menos admita los errores que llevaron al desplome de la popularidad de su gobierno.

"Lo más significativo de las manifestaciones, como las de ayer [domingo], es la persistencia del sentimiento popular de que el gobierno, aunque legal, es ilegítimo", indicó Cardoso (1995-2003) en un mensaje publicado en Facebook.

Casi un millón de brasileños salieron a las calles el domingo por tercera vez en seis meses al grito de "¡Fuera Dilma!", reclamando su renuncia, nuevas elecciones o el 'impeachment' (juicio político) de la exguerrillera de 67 años que comenzó su segundo mandato hace menos de ocho meses.

"Si la propia presidenta no es capaz de un gesto de grandeza, veremos la desarticulación creciente del gobierno y del Congreso como consecuencia del Lava-Jato", agregó el exmandatario, aludiendo a la operación policial que develó el gigantesco escándalo de corrupción en la estatal Petrobras -el mayor en la historia del país- que salpica al Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) de Rousseff y otros de la coalición.

La popularidad de Rousseff ha caído a cifras de un dígito tras cuatro años de frágil o nulo crecimiento económico, además de esta confabulación en la petrolera.

"Le falta la base moral, que fue corroída por los engaños del 'lulopetismo'", dijo Cardoso sobre el antecesor y padrino de Rousseff, Luiz Inacio Lula da Silva (2003-10). "Con la metáfora del muñeco (inflable de Lula) vestido de preso, la presidenta, aunque personalmente pueda salvaguardarse, sufre contaminación de las maniobras de su protector y va perdiendo condiciones para gobernar", añadió.

Rousseff dijo la semana pasada que "jamás" ha contemplado renunciar.

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