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  • ACAN-EFE

Para el excomandante guerrillero Raúl Mijango, quien en 2012 medió una tregua entre las pandillas de El Salvador, el diálogo es la clave para contener el brote de violencia que estos grupos criminales han desatado en el país.

Bien armadas y extendidas por el país centroamericano, el terror que siembran se puede detener mediante la búsqueda de un entendimiento con esas bandas, que suman 72.000 miembros, de los cuales cerca de 13.000 están encarcelados.

Mijango, un exdiputado de 57 años, cita la reducción de los homicidios de 14 a 5 por día y el cese del reclutamiento de jóvenes como logros de la tregua que entre 2012 y 2013 pactaron las llamadas "maras" con el apoyo del gobierno y la OEA.

En San Salvador, Mijango habla con AFP sobre el repunte de la violencia y de las pandillas, que comenzaron a ser juzgadas como terroristas tras un boicot al transporte público del 27 al 30 de julio, con el saldo de siete conductores asesinados.

Pregunta: ¿Cómo analiza el escenario actual de la violencia en El Salvador?

Respuesta: La situación de violencia nos ha colocado como el primer país más violento del mundo (...) Este mes de agosto estamos alcanzando 24 homicidios diarios; en la guerra civil eran 17.

P: ¿A qué se le puede atribuir el repunte de homicidios?

R: Es el resultado de que hoy tenemos en desarrollo dos guerras, la que data de más de 20 años entre pandillas,(...) y la nueva guerra entre el Estado y las pandillas, que en lo que va de 2015 (entre otras bajas) tiene 42 policías muertos y un poco más de 600 pandilleros muertos.

P: ¿Las pandillas cambiaron de estrategia?

R: En la medida que se incrementa la acción de persecución y de represión contra las pandillas, eso los obliga a ellos a mutar, los obliga a armarse.

P: ¿Es real la conjunción nacional de las pandillas?

R: A mí me ha llegado la información de que se está hablando de crear una figura federada (entre pandillas) que no es fusión (...) a la que muchos llamarían la 503 (código de acceso internacional al país).

P: ¿Eso significaría el fin de la guerra entre pandillas?

R: Es natural, de las dos guerras de las que he hablado, habrá una que se va a ir disipando, la guerra entre pandillas. Hay un principio que estableció Maquiavelo de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, y si en un momento determinado todos cobran conciencia de que su principal enemigo es el Estado, la guerra entre ellos va a ir pasando a un segundo plano.

P: ¿Cómo se explica el incremento de asesinatos de policías y militares?

R: En la medida que la policía comienza a matar pandilleros, obviamente eso provoca una reacción.

P: ¿Qué capacidad operativa pueden tener las pandillas?

R: Pueden tener pequeños destacamentos, pequeñas estructuras de comando diseminadas. Aquellos que creen que esta es una guerrita que la pueden ganar fácil, (es) todo lo contrario, ésta puede ser muy compleja. Las pandillas tienen más efectivos, tienen más presencia territorial y aunque no tengan muchas armas tienen lo fundamental: la gente dispuesta a empuñarlas.

P: ¿Qué se puede hacer para detener la violencia?

R: La única forma de aplicar el torniquete que pare el desangramiento que el país tiene es dialogando.

P: Pero la población no pide diálogo, pide mano dura con las pandillas.

R: Uno se encuentra a una sociedad frustrada pidiendo sangre, pero eso no resuelve el problema. Un estadista (el presidente) no puede actuar influenciado por eso, a no ser que su intención sea convertir en votos electorales ese descontento.

P: ¿Cómo dialogar con personas antisistema?

R: Sí, ellos están fuera del sistema (porque) tienen sus propias reglas, y lo que para nosotros es malo porque estamos dentro del sistema institucional y democrático del país, para ellos es natural. Lo que hay que hacer es meterlos al sistema.

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