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  • EFE

La muerte violenta de 14 pandilleros por un ajuste de cuentas en una facción de la pandilla Barrio 18 en la cárcel de Quezaltepeque, al norte de San Salvador, marcó el cierre de una semana sangrienta con al menos 240 homicidios.

La noticia la noche del sábado del fatal incidente carcelario de inmediato acaparó la atención de los salvadoreños, ya alarmados por el alto índice de homicidios por día (34), el más alto desde el fin de 12 años de guerra civil que en 1992 finalizó con el saldo de más de 75.000 muertos.

"Son catorce miembros de la pandilla 18 de la facción Revolucionarios los muertos producto de una purga interna", declaró a la AFP el secretario de Comunicaciones de la Presidencia, Eugenio Chicas, que añadió que se emitirá un informe oficial en las próximas horas.

El incidente se registró en el presidio ubicado en la periferia norte de Quezaltepeque, 30 km al norte de la capital, donde se alojan las dos facciones del Barrio 18, la Sureños y la Revolucionarios. Esta última es la más violenta de la pandilla, que a finales de julio alentó el boicot al transporte público que se saldó con siete conductores asesinados.

Mientras efectivos de la Unidad del Mantenimiento del Orden (UMO, antimotines) aseguraban el encierro de todos los reclusos en sus celdas para que luego ingresaran los fiscales, medio centenar de familiares de los internos se agolpaban en los alrededores del penal y en plena oscuridad, algunos llorando y otros exigiendo recibir información de quiénes eran los muertos.

Los organismos de socorro y periodistas se mantenían en alerta en las cercanías del presidio.

Incidente controlado

Chicas explicó que, según el director de Penales, Rodil Hernández, cuando en la noche los reos regresaron a sus celdas se constató la ausencia de algunos de ellos, y para prevenir nuevos incidentes se declaró el estado de emergencia en la cárcel por 72 horas.

De inmediato los agentes de seguridad del penal y de la unidad antimotines de la Policía, "iniciaron una revisión en barriles de basura (y) hallaron los cuerpos. Hay que ver el informe de Medicina Legal (forense)", detalló.

"Es una purga, ha habido una confrontación interna entre ellos, todavía no tenemos elementos de cuál pueda ser la motivación", resumió el funcionario.

El comisionado de Seguridad de la Presidencia, Francis Hato Hasbún, declaró hacia la media noche del sábado en Radio Nacional que "la situación está totalmente controlada" y que "no hay ningún vacío (de seguridad)".

Tras el hallazgo, según Hasbún, el equipo de seguridad del gobierno se declaró en "permanente emergencia" y ratificó que fue "producto de problemas internos entre la pandilla 18". 

Semana sangrienta

Las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18 son señaladas por las autoridades como las mayores responsables de un repunte de la violencia que esta semana ha dejado al menos 240 salvadoreños asesinados, entre los que figuran dos policías, vendedores de pan y, sobre todo, pandilleros.

El último agente atacado el sábado por presuntos pandilleros fue identificado como Guillermo Antonio Escalante, y con él suman 44 los agentes asesinados en lo que va del año, según la Fiscalía General de la República.

De enero a julio, según cifras oficiales, se registraron 3.332 asesinatos en el país, contra 2.191 en el mismo período de 2014, en gran parte atribuidos a las pandillas, que cuentan con al menos 72.000 miembros, de los cuales 13.000 se encuentran en prisión.

"Debemos decirlo con claridad (la conmoción y temor por los homicidios) es el efecto que buscan estos grupos delincuenciales, ese es su propósito: hacer números, incrementar los hechos", reflexionó el viernes el director de la Policía, Mauricio Ramírez.

Por fraguar el boicot al transporte, la Fiscalía Ordenó la detención de 306 pandilleros de la facción Revolucionarios, de los cuales a un grupo de 112 un juez especial les decretó el 14 de agosto detención provisional por seis meses mientras se depuran los casos por el delito de actos de terrorismo.

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