•   Tegucigalpa, Honduras  |
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  • ACAN-EFE

La corrupción y la impunidad son "las verdaderas causas" por las que miles de hondureños abandonan su país todos los años, indicó hoy la Pastoral de Movilidad Humana, una organización de la iglesia Católica de Honduras.

En una declaración pública, la Pastoral de Movilidad Humana dijo que la inseguridad alimentaria, el despojo de tierras a los indígenas y afrodescendientes, la falta de oportunidad de un empleo digno, amenazas y extorsiones por parte del crimen organizado y pandillas son "los principales factores" por los que miles de hondureños abandonan su país todos los años.

No obstante, señaló que todo lo anterior es consecuencia "de las dos verdaderas causas de (la) emigración forzada: la corrupción e impunidad en todas sus modalidades y niveles".

La organización destacó además que la reunificación familiar "no es el principal motivo" por el que los hondureños abandonan su país con la idea de llegar a Estados Unidos.

"No es justo creer que la crisis humanitaria de la niñez migrante quedó allá en 2014", cuando se disparó la llegada de menores centroamericanos a la frontera estadounidense, enfatizó la Pastoral de Movilidad Humana. Señaló que en lo que va de 2015 un total de 5.354 menores hondureños han sido deportados por autoridades migratorias de Estados Unidos y México.

"Las personas migrantes no son números, no son delincuentes, son seres humanos, hijos e hijas de Dios, nuestros hermanas y hermanos, son sujetos de derecho", indicó la organización católica, que recordó que, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, "migrar es un derecho".

La Pastoral de Movilidad Humana precisó que todos los años miles de hondureños "se sienten forzados a abandonar el país de forma irregular por la falta de condiciones de vida" y que la migración representa "una violación permanente de los derechos humanos".

En Honduras "son millones" las personas que están "privadas del derecho a la alimentación, salud, educación, vivienda, propiedad, empleo digno y, el que se ha agravado mucho en los últimos 5 años, derecho a la vida y a la seguridad", resalta el comunicado.

La violación de los derechos humanos de los hondureños indocumentados y sus familias "no es solo culpa de Estados Unidos y México, es responsabilidad principalmente de Honduras, del pecado de omisión de políticos que, gobierno tras gobierno, no gobiernan según el verdadero cristianismo: para el bien común", añadió.

Señaló que el bien común "es totalmente contrario a la acumulación de bienes y riquezas, es construcción de justicia y equidad".

La organización de la iglesia Católica abogó por una Honduras con justicia y solidaridad con los inmigrantes hondureños y los más necesitados.

"Sigamos los pasos de Jesucristo y salgamos de nuestro egoísmo, nuestro deseo de ser, tener y poder, y vayamos al encuentro de las personas migrantes, de los más pobres y abandonados y compartamos nuestro tiempo, atención, capacidades y bienes", subrayó.

También hizo un llamado "a la corresponsabilidad" en la construcción de "un mundo de justicia y paz" y para que en Honduras "haya cambios estructurales" y que la inversión pública se oriente a garantizar una "vida digna a toda la población y no para aumentar el número de militares, policías, armas y patrullas".

Enfatizó que "la construcción de (la) paz es posible cuando la prioridad es garantizar el desarrollo integral de todos los ciudadanos y ciudadanas".

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