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Para algunos expertos, una mejor gestión del consumo de agua podría compensar la temida escasez.Todo comenzó con un rugido. Después un torrente de lodo sembró la destrucción en Barsem, una aldea en la ladera de una montaña de Tayikistán víctima del deshielo de los glaciares que, según los científicos, ya comenzó en Asia Central.

"El lodo arrastró todo a su paso: las casas, los coches", recuerda más de mes y medio después Chakarbek Kurbonbekov, un lugareño de 60 años. "Los que pudieron se escaparon a tierras más altas, no teníamos tiempo para pensar", añade, contactado por teléfono por la AFP.

  • Está convencido de que él, ese 16 de julio, sobrevivió por una cuestión de suerte.

Las corrientes de lodo y las inundaciones causaron al menos 12 muertos y destruyeron un centenar de casas en el este de esta antigua república soviética.

El fenómeno, consecuencia de la ola de calor que comenzó ese día, es una prueba más de la convulsión ecológica en Asia Central, una región donde el agua de los glaciares es vital.

Estos glaciares de la cordillera del Pamir en Tayikistán y los montes Tian en Kirguistán alimentan los ríos Amu Daria y Sir Daria, que desempeñan un papel estratégico en la región permitiendo desde hace siglos la irrigación de las tierras agrícolas.

Pero según un estudio publicado recientemente por el centro de investigaciones alemán GFZ, el volumen de los glaciares de los montes Tian está disminuyendo cuatro veces más rápido que el promedio de las últimas décadas. Los expertos estiman que habrán desaparecido en 2050.

Tensiones regionales

Las señales del calentamiento de este macizo, en el cruce entre Kirguistán, Kazajistán, Uzbekistán y China, son palpables en las estaciones de esquí de la región.

"La temporada se acorta cada año por falta de nieve y por temperaturas bastante frías", asegura Oleg Chernogorski, que organiza viajes a estas montañas desde hace 30 años. Una prueba "indiscutible", según él, del calentamiento climático.

  • En Kazajistán, el deshielo provocó en julio la saturación de una represa, provocando inundaciones a las puertas de la mayor ciudad del país, Almaty, y privando a 3.000 personas de electricidad.

Para Piotr Plejanov, exdirector del Instituto de hidrología y de geoecología de Kazajistán, Asia Central debe prepararse para estas situaciones. "Los más ricos como Kazajistán podrán enfrentarlo mejor. Los más pobres como Kirguistán y Tayikistán, con vastas montañas y poco dinero, son más vulnerables", advierte.

En la época soviética, Moscú decidía la distribución del agua en Asia Central, pero el sistema estalló con la independencia de los cinco países de la región en 1991, haciendo temer que la rivalidad degenere en conflictos.

Las zonas fronterizas son escenario de disturbios esporádicos, como entre Kirguistán y Tayikistán, donde un guardia fronterizo murió este año en un valle en el que la población de los dos países se disputa el uso del agua de un río.

Estos dos Estados rurales quieren construir represas para limitar el acceso al agua de sus vecinos ricos en hidrocarburos, como Kazajistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

El presidente uzbeko, Islam Karimov, cuyo país es un productor de algodón con gran necesidad de agua, ya advirtió que estas obras podrían provocar una guerra en la región.

  • Para algunos expertos, una mejor gestión del consumo de agua podría compensar la temida escasez.

La revista científica Nature estimó el año pasado que Turkmenistán, desértico y rico en gas, es el principal consumidor de agua por habitante en el mundo, y sus vecinos le siguen de cerca.

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