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  • EFE

La venta de piñatas del precandidato republicano para las presidenciales estadounidenses de 2016, el magnate Donald Trump, en el área metropolitana de Los Ángeles aumentó visiblemente a dos días de su llegada a la ciudad.

Los distribuidores en el centro de la ciudad están aprovechando la popularidad de la figura del republicano para vender el producto que irónicamente está hecho por manos inmigrantes.

"Mucha gente está pidiendo esta piñata para las fiestas, incluso quieren hacer encargos especiales, que quieren la piñata más grande. Hay gente que ha venido a preguntar por ella solo porque la quieren romper", manifestó a Efe Claudia Rodríguez, dueña de la Floristería México, ubicada en Huntington Park.

Rodríguez surte su pequeño negocio en las distribuidoras del centro de Los Ángeles, donde la venta de este producto también está en auge.

Evelyn Velasco, administradora de Raquel's Candy, aseguró que ya son centenares las piñatas que se han vendido en un costo promedio de 20 dólares cada una.

La llegada de Trump a la ciudad y las protestas que se están programando también están ayudando en la venta de este producto a los negocios en todo el condado.

El segundo debate del Partido Republicano se llevará a cabo el 16 de septiembre en la Biblioteca Presidencial y Museo Ronald Reagan en Simi Valley, California.

Según la Universidad del Sur de California (USC), uno de cada diez personas que viven en el condado de Los Ángeles es indocumentado y 63 % de ellos son mexicanos.

Luego de los ataques del magnate a los inmigrantes se espera que las muestras de rechazo se den por toda la ciudad.

Las piñatas de Trump, muchas de ellas fabricadas por manos locales y mexicanas se están vendiendo desde 12 a 30 dólares.

Como pan caliente 

"Se están vendiendo como pan caliente, lo quieren agarrar a palos", explicó Velasco.

No obstante, a pesar de todo ese sentimiento de rechazo, no todos los negocios en la ciudad quisieron vender la piñata como Navarro Party Supplies, uno de los distribuidores más populares en la zona o la fábrica de piñatas Party Supply de South Gate que tampoco quiso entrar en este negocio.

El taller tuvo varios problemas anteriormente cuando hizo la piñata de otro político y hasta tuvo que pagar una multa.

"Por más que me las encarguen tampoco quiero venderlas en mi negocio, es la forma de darle a entender que yo estoy ofendida, soy una inmigrante que no ha necesitado nada del Gobierno, por el contrario mi trabajo ayuda a la economía de este país", dijo Rodríguez, una salvadoreña que también es dueña de una lavandería.

Se espera que desde las primeras horas del próximo miércoles haya protestas a lo largo y ancho del condado de Los Ángeles en rechazo al mensaje antinmigrante de Trump durante su campaña.

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