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Una nebulosa de confusión envuelve la matanza de un convoy de turístico en Egipto, en la que murieron ochos viajeros mexicanos y cuatro de sus acompañantes egipcios. Un fuerte despliegue policial impide a los periodistas entrar en el hospital Dar al-Fouad, donde están internados los diez supervivientes del brutal ataque.

Las autoridades egipcias siguieron ayer investigando el controvertido ataque militar contra un grupo de turistas mexicanos, en el que murieron ocho de ellos y del que todavía no se conocen las circunstancias, mientras los heridos se recuperan en un hospital de las afueras de El Cairo.

El Ministerio egipcio de Interior confirmó a Efe que son ocho los mexicanos fallecidos en el desierto occidental, donde fueron atacados por las fuerzas de seguridad tras ser confundidos por supuestos terroristas, según la versión oficial de los hechos.

La Cancillería de México también confirmó que son ocho los ciudadanos de esa nacionalidad que perdieron la vida en Egipto, mientras que otros seis mexicanos se encuentran hospitalizados.

Los heridos están en el hospital de Dar al Fouad, en las afueras de El Cairo, y su situación es “estable, fuera de peligro”, según indicaron a Efe el portavoz de Exteriores, Amhed Abu Zeid, y un responsable del centro médico.

Pero un día más la prensa no ha podido acceder a los heridos, cuyos testimonios son fundamentales para conocer lo que sucedió en las cercanías del oasis de Bahareya, a 300 kilómetros al suroeste de la capital egipcia, el pasado domingo.

Autoridades callan

Según el relato de algunos de los supervivientes y de personas cercanas a las víctimas egipcias, el ataque se realizó con aviones y helicópteros, que bombardearon a plena luz del día al grupo de turistas cuando se detuvieron en un paraje desértico para almorzar.

Las autoridades egipcias no han informado en ningún momento sobre qué armas fueron empleadas en la operación llevada a cabo por tropas del Ejército y la Policía, en el marco de la persecución de “elementos terroristas”.

Una fuente en el oasis de Bahareya explicó a Efe que el incidente tuvo lugar cuando las tropas egipcias estaban buscando a hombres armados que habían secuestrado a un residente local, el cual colaboraba con las fuerzas de seguridad en el rastreo de huellas en el desierto.

El Ejército había lanzado una operación contra los hombres armados, supuestamente pertenecientes al grupo yihadista Estado Islámico (EI), y las tropas de tierra pidieran refuerzos aéreos.

Esos medios aéreos fueron los que atacaron al grupo de turistas mexicanos, aseguró la fuente, cuyos vehículos 4x4 fueron confundidos por los empleados por los combatientes radicales para moverse en el desierto.

Esta versión coincide con el anuncio hecho por la filial egipcia del EI, que en un mensaje difundido en las redes sociales afirmó que había efectuado una “operación exitosa” contra el Ejército egipcio, en la zona del desierto occidental.

 

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