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  • EFE

Al final del paseo marítimo y a un paso del centro histórico de la capital panameña, se levanta el turístico e icónico Mercado del Marisco, una estructura gris y azul con forma de nave industrial, que ha contribuido a acercar el pescado al pueblo panameño y que este fin de semana cumple 20 años.

“Es el mejor mercado de Centroamérica”, afirma convencida una de las vendedoras más veteranas de la lonja, llamada Margarita. El Mercado del Marisco es un pequeño reducto donde los panameños pueden encontrar pescado “bueno, bonito y barato”.

Celebración agridulce

Aunque la actividad diaria del mercado es trepidante y las cajas llenas de productos ruedan por doquier (Margarita confiesa que un sábado normal puede hacer tranquilamente US$1,000 dólares), este año el Mercado del Marisco celebra un cumpleaños un tanto agridulce.

Los tenderos están cansados de trabajar entre hedores insoportables y desagües taponados por espinas y basura acumulada, y piden reformas urgentes. “El mercado tiene que modernizarse como se está modernizando el resto del país”, reclama Margarita.

Cócteles

El Mercado del Marisco no es solo un mercado de abastos.

En la parte trasera del edificio se amontonan una treintena de fritangas y cevicherías, que compiten por ver quién tiene el camarero con la mejor labia o quién pone la canción más salsera.

Alba, una joven panameña que no llega a los treinta, trabaja en un pequeño quiosco que presume de lema reivindicativo, “Aquí sí hay poder”, y que está especializado en cócteles de marisco.

Con cierta desgana, la joven confiesa que los que más triunfan son el ceviche de corvina con cebolla y limón, y los camarones con salsa de mayonesa y mostaza.

Dos puestos más adelante, en “El ceviche es la solución”, Exiquia dirige un séquito de mujeres con delantal y el cabello recogido en redecillas, quienes cortan plátano en tajadas y enharinan pargos y corvinas a diestro y siniestro.

“Los gringos vienen buscando pescado rico y barato”, dice esta panameña de armas tomar que se hace escuchar a pesar del griterío.

Los puestos de comida del Mercado del Marisco son parada imprescindible para los turistas que visitan la capital panameña, pero principalmente son punto de encuentro para cientos de panameños que los domingos despiden la semana con un buen plato de pescado con patacones (plátano verde frito) por tan solo US$6 ó US$7.

“Los precios de los supermercados son horrorosos, la calidad también. La mayoría de la gente que viene aquí tiene pocos recursos, son de clase media baja, aquí pueden comer pescado y no sentirse pobres”, reivindica orgullosa Exiquia, y confiesa que quiere que el mercado dure otros 20 años más.

Los que más consumen mariscos en el año

Contradictorio. Panamá es el país centroamericano con mayor consumo per cápita de pescado (cerca de 23 kilogramos al año), según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).Pero, como en la mayoría de los países del mundo, en Panamá los precios del pescado y del marisco son estratosféricos y, en ocasiones, inalcanzables para el común de los mortales.

La situación se agrava cuando hay déficit de mercados de abastos, como ocurre en la capital panameña.

“La gran mayoría de la producción pesquera va a la exportación y al sector turístico”, explica el Oficial de Pesca y Acuicultura de FAO para Mesoamérica, John Jorgensen.

El Mercado del Marisco fue construido en 1995 por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), en la actualidad cuenta con más de 130 puestos que venden a particulares, restaurantes y supermercados. Cada vendedor paga por el alquiler del puesto US$70 al mes.

“El Gobierno de Japón quiso ayudar a mejorar la seguridad alimentaria del país y a relanzar el sector”, apunta el director de JICA en Panamá, Kazumi Kobayashi.

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