•   Viena, Austria  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Austria esperaba ayer recibir a cerca de 10,000 migrantes que lograron abrirse paso por los Balcanes hacia el norte de Europa, pese a los intentos de Croacia, Hungría y Eslovenia de frenar el éxodo de refugiados.

Mientras tanto, una niña de cinco años murió ayer en el naufragio de una embarcación con migrantes y refugiados frente a las costas de la isla griega de Lesbos.

Asimismo, en las costas de Libia cerca de 4,500 personas fueron socorridas el mismo sábado, en 21 operaciones diferentes, anunciaron los guardacostas italianos.

Atraviesan barreras

Pese a que Hungría cerró su frontera con Serbia y anunció que terminó la colocación de alambradas en los límites con Croacia, muchos refugiados lograron atravesar el país para llegar a Austria, constataron periodistas de la AFP.

La policía austríaca esperaba la llegada de unas 10,000 personas, después de que en la noche del viernes unas 6,700 llegaran al país, procedentes de Hungría.

Según un portavoz de la policía austríaca, las autoridades húngaras transportaron a los migrantes en buses hacia dos centros de registro cercanos a la frontera. La mayoría de ellos emprendieron después el camino hacia Austria, sin encontrar resistencia de las autoridades húngaras.

A través de los campos, otros refugiados llegaban desde Serbia a Croacia, que pasó a formar parte de las rutas que toman los desplazados tras el cierre de las fronteras en Hungría.

Se acusan

Croacia, que anunció el viernes haber llegado a un punto de “saturación” con la llegada de más de 17,000 personas en tres días, ha presionado a Hungría enviándole a su frontera, por autobús y tren, a miles de migrantes.

El primer ministro croata Zoran Milanovic advirtió que su país, que no pertenece al espacio Schengen, seguiría llevando a migrantes a la frontera con Hungría. “Croacia no va a convertirse en el centro de refugiados de Europa”, afirmó Milanovic.

Por su lado, Hungría acusa a Croacia de alentar a los migrantes a atravesar “ilegalmente” la frontera.

Hungría terminó el sábado la colocación de alambradas en 41 kilómetros de su frontera con Croacia, pues el resto de los 330 kilómetros de frontera entre los dos países está delimitado por el río Drava, difícil de atravesar.

Budapest, partidario de una línea dura contra los migrantes, ya erigió otra valla en los 175 kilómetros de su frontera con Serbia, y ahora quiere elevar una valla sobre parte de su frontera con Rumanía, más al este.

La ministra croata de Exteriores Vesna Pusic calificó de “ironía de la Historia” la colocación de alambradas por Hungría en la frontera con Croacia al recordar, en entrevista a la radio pública búlgara, que “hace 26 años Hungría estaba del otro lado del telón de acero”.

Los migrantes sirios, afganos, iraquíes o eritreos, que llegan de Grecia y Turquía, y suben hacia el norte para intentar arribar a Alemania y otros países de Europa occidental, también afluyen hacia la vecina Eslovenia, que sí forma parte del espacio Schengen.

Según la televisión nacional croata HRT TV, un millar de refugiados pasaron la noche a la intemperie en el puesto fronterizo de Bregana, entre Croacia y Eslovenia. “Afortunadamente los croatas nos dan de comer, sopa, pan de frutas”, contó Jadam Ghaiath, un sirio de 39 años que viaja con su madre.

“Es muy generoso de su parte. Debe ser un choque para ellos ver a miles de personas llegar de esta manera, no es una situación normal”, reflexionó.

Algunos países como Croacia han declarado que están “saturados” de migrantes.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus