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  • AFP

Un día después de su encuentro con el presidente Barack Obama, el papa Francisco es esperado este jueves en el Congreso, donde es admirado a pesar de las importantes divergencias que mantiene con la mayoría republicana en temas como el clima, inmigración o capitalismo.

Estados Unidos cayó rendido ante el pontífice argentino desde su arribo a Washington el martes. Para su discurso ante el Congreso, el primero para un papa, más de 500 diputados y senadores se aglomerarán en el hemiciclo de la Cámara de Representantes junto a magistrados de la Corte Suprema y miembros del Ejecutivo, entre ellos el vicepresidente Joe Biden.

Francisco hará su entrada a la cámara poco después de las 14:00H GMT. Su discurso en inglés durará unos 40 minutos.

Miles lo esperan en las afueras del Capitolio

Luego saludará desde un balcón a unas 50,000 personas que accedieron a los pies de la colina del Capitolio con pases sorteados por distintas instituciones. Esta es la última oportunidad de ver de cerca al papa en la capital estadounidense, después de su recorrido en papamóvil el miércoles.

Miles de seguidores ya estaban instalados antes del amanecer frente al Capitolio, varios de ellos latinos, como Mario Alfaro, un salvadoreño que vive desde hace 20 años en Estados Unidos. Espera que Francisco hable sobre inmigración "para que el Congreso le dé a los nuevos inmigrantes la misma oportunidad de ser parte de este gran país".

La inmigración fue un de los temas dominantes el miércoles. Una pequeña niña, Sophia Cruz, captó la atención de los medios tras lograr acercarse al papa y entregarle una carta en la que le pide interceder ante Obama y el Congreso por la regularización de los indocumentados.

Entre los parlamentarios estadounidenses, solo 30% son católicos, pero nueve de cada diez son cristianos, y el papa es admirado tanto por demócratas como por republicanos. Las sesiones en el Congreso comienzan invariablemente con una oración y la inscripción "In God we trust" ("En Dios confiamos") está gravada a lo alto del hemiciclo.

Y cada partido toma tajada de las posturas del pontífice, el primero proveniente del continente americano.

Los demócratas aplauden sus palabras contra el "divino mercado", sus llamados a luchar contra el cambio climático y dar la mano a los inmigrantes, al tiempo que Estados Unidos debate la suerte de los millones de indocumentados provenientes de México y América Central.

Los conservadores, por su lado, defienden el matrimonio tradicional y rechazan el aborto, dos temas en los que se alinean con la Iglesia católica, en momentos en que el matrimonio homosexual fue legalizado por la Corte Suprema en junio y el derecho al aborto gana terreno.

"¡Pero es el papa!"

"En cuestiones morales, el habla con increíble autoridad", estimó el senador Marco Rubio, candidato presidencial a las primarias republicanas. Pero "sobre economía, el papa es una persona" como cualquier otra, apuntó

"El libre mercado es la mayor fuerza anti-pobreza que el mundo ha visto", agregó su colega John Thune.

Consciente de las profundas divisiones en la política estadounidense, el papa podría evocar algunos temas explícitamente y otros de manera implícita: en el avión que lo traía de Cuba a Estados Unidos advirtió que no hablaría específicamente sobre el embargo contra la isla, que los republicanos se niegan a levantar.

Un legislador conservador anunció que boicoteará a este papa "izquierdista", pero de la mayoría de los congresistas se espera el respeto y la discreción.

"Tienes algunas posturas que son un poco controversiales", dijo John Boehner, el presidente republicano y católico de la Cámara Baja, al lanzar la invitación. "¡Pero es el papa!".

Ayer miércoles en la Casa Blanca, Francisco fue recibido por Obama, con quien exhibió coincidencias sobre los grandes desafíos mundiales: inmigración, guerras y cambio climático.

Jorge Mario Bergoglio luego denunció frente a los obispos estadounidenses los "crímenes" de la pederastia que sacudieron su Iglesia, y frente a la basílica de Washington canonizó, durante una misa en español, al monje franciscano español, Junípero Serra, el al polémico evangelizador del oeste estadounidense del fin del siglo XVIII.

El papa debe luego partir la tarde del jueves a Nueva York, para pronunciar un discurso el jueves durante la Asamblea General de la ONU y presidir una ceremonia ecuménica en el World Trade Center.

El fin de semana estará en Filadelfia, para un encuentro mundial de familias católicas, en presencia de un millón y medio de personas. Partirá de Estados Unidos el domingo.

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