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Una niña envuelta en un sudario blanco yace en una esquina del cementerio de la isla griega de Mitilene. Se ahogó el 20 de septiembre y no se encontró a su familia. Unos voluntarios la acompañan en el final de un viaje que debía llevarla al norte de Europa.

Entre ellos figura Effi Latsudi, miembro del colectivo local de la isla de Lesbos, quien lucha por ofrecer un entierro digno a los migrantes ahogados. También están Mustafá, intérprete egipcio de la ONG Pro Asyl, un iraquí que reza la oración de los muertos y dos cooperantes de la organización Isra-aid, una israelí y una palestina.

Otras tres mortajas de dos mujeres y un hombre tampoco han podido ser identificados. Por falta de espacio, la niña, de siete años según el acta de defunción, será enterrada con una de las mujeres, que iba en el mismo barco.

“Su madre quizá esté viva en Turquía, pero no hemos conseguido encontrar un contacto”, lamenta Latsudi. La niña apareció en el lado griego después de un naufragio entre la costa turca y la de Lesbos, muy cercanas. Los 20 supervivientes socorridos por una patrulla turca dieron cuenta de 24 desaparecidos.Antes de tocar tierra en Grecia, los migrantes se arriesgan a naufragar en el Mediterráneo.

En lo que va del año hubo que sumar once tumbas a las más de 60 cavadas en este rincón del cementerio Aghio Panteleimona, en Mitilene.

Y diez cadáveres, hallados en septiembre, todavía no han sido enterrados.

“Vergüenza”

 

Todos los del grupo, algunos de ellos con mascarilla quirúrgica, ayudan a sepultar los cuerpos, con el apoyo gratuito de una empresa local de pompas fúnebres. Primero esperan delante de los féretros, colocados en el suelo, a que el sepulturero cave tres tumbas orientadas hacia La Meca.

Uno de los cooperantes se desmorona: “Europa debería avergonzarse, ¿por qué les obliga a arriesgar la vida?”.

Sobre los tres montículos de tierra plantan ramas de olivo. Antes, en esa parcela había fosas comunes. Mustafá quita con la mano algunos huesos que subieron a la superficie.

“Ahora que sopla viento del norte, habrá todavía más naufragados”, suspira Christos Mavrakidis, el responsable del cementerio. Esa misma mañana, una mujer y un niño perdieron la vida frente a la isla, en un nuevo naufragio en el que sobrevivieron 47 migrantes.

El fondo de la lancha neumática, unas embarcaciones precarias fabricadas en cadena para un solo uso, se rompió, cuenta una superviviente iraní a la AFP.

El 19 de septiembre se ahogó una niña siria de cinco años. Pudo ser identificada. Su familia, refugiada en Alemania, va a llevarse el cuerpo.  

“Desconocido, 28/8/2015”, “Desconocido 4/9/2015”, se lee en algunas de las tumbas.

Coronas de flores

Otras sepulturas llevan nombre. Como la de un sirio, identificado más tarde por su mujer, llegada también de Turquía en barco, gracias al ADN conservado por los servicios forenses.

En las tumbas más antiguas, los muertos de éxodos anteriores, kurdos, iraquíes o afganos, no son más que números.

Y es que no fue hasta 2012, después de la muerte de 22 migrantes en un naufragio frente a la isla, cuando la red local Horia oloi mazi se movilizó para rescatar a las víctimas del olvido, aportándoles “un poco de respeto y de humanidad” y, si fuera posible, ayudar a sus familias a encontrarlas, explica Latsudi.

En lo que va del año hubo que sumar once tumbas a las más de 60 cavadas en este rincón del cementerio Aghio Panteleimona, en Mitilene. Y diez cadáveres, hallados en septiembre, todavía no han sido enterrados.

El cementerio ya no tiene capacidad desde que Lesbos se convirtió en la primera etapa para decenas de miles de migrantes que intentan llegar a Europa, afirma Christos Mavrakidis.

Para él solo hay una solución: “Exhumar los muertos de años anteriores”, como se hace en Grecia con aquellas personas sin medios para las concesiones a perpetuidad en los camposantos. Y eso a sabiendas de que el rito musulmán lo prohíbe.

A unos metros del sepulcro, una familia siria (padre, madre, abuela y dos niños) descansa bajo lápidas decoradas con coronas de flores.

Se ahogaron el 18 de marzo de 2014. Eran cristianos que se dirigían a Suecia, de donde vinieron unos familiares para enterrarlos, cuenta el pope Papaleftherios.

Según las autoridades griegas, más de 100 migrantes murieron o están desaparecidos durante las dos últimas semanas en al menos siete naufragios.

Arribadas masivas

Desde el inicio del año un total de 186,700 refugiados y migrantes han desembarcado en la isla griega de Lesbos, en el mar Egeo, según cifras anunciadas por las autoridades locales.

El ministro de Migración, Yanis Muzálas, y el alcalde de Atenas, Yorgos Kaminis, acordaron crear un segundo centro de acogida en la ciudad, que sirva como recinto de alojamiento para los refugiados y migrantes, en su mayoría de origen afgano, que aguardan en la Plaza de Victoria, en el centro de la capital.

Kaminis pidió que una vez terminado el centro de acogida, “los inmigrantes sean trasladados en autobuses hasta allí directamente desde el puerto de El Pireo” de la capital griega.

Desde que comenzó el verano, los migrantes y refugiados que pasan por la ciudad, se han visto obligados a acampar de manera precaria en sitios públicos.

El único punto de acogida dispuesto hasta ahora por las autoridades griegas llenó su cupo tan pronto se inauguró en agosto pasado.

Kaminis criticó la falta de disposición de varios alcaldes de la región capitalina de Ática por no contribuir a la creación de otros centros de resguardo para refugiados, aún cuando hay varios cuarteles del Ejército abandonados.

Solo esta semana, más de 6,000 migrantes y refugiados han llegado al puerto de Atenas, provenientes de las islas del mar Egeo, las más afectadas por la ola migratoria debido a su proximidad a la costa turca.

Más de medio millón cruzaron el Mediterráneo

RIESGO• Más de medio millón de migrantes y refugiados llegaron a Europa cruzando el Mediterráneo en lo que va de año, según cifras publicadas esta semana por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur).

De esa cifra, casi 383,000 desembarcaron en Grecia y 129,000 en Italia. Paralelamente, 2,980 migrantes murieron o desaparecieron durante la travesía, según el Acnur.

En 2014, unas 3,500 personas murieron o desaparecieron en el Mediterráneo.

En total, cerca de 515,000 migrantes y refugiados cruzaron este año el Mediterráneo. El 54% de ellos son sirios y el 13% afganos, que huyen de los conflictos en sus respectivos países. En Grecia concretamente, el 71% de los que llegaron por mar a islas como Kos, Lesbos o Leros son sirios.

Pese a los esfuerzos de la operación europea de búsqueda y rescate Frontex, que salvó decenas de miles de vidas este año, el Mediterráneo sigue siendo la vía más mortífera para los refugiados y los migrantes, según la ONU.

La semana pasada, los países europeos se pusieron de acuerdo para repartir a 120,000 migrantes entre los Estados miembros de la UE y ayudar financieramente a los países vecinos de Siria, que acogen a millones de refugiados.

Sin embargo, la ONU ha llamado a los dirigentes europeos a hacer más para afrontar el mayor fenómeno migratorio en Europa desde 1945.

 

 

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