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  • AFP

Como para muchos viajeros que intentan traficar droga por el aeropuerto de Bogotá, el viaje de una semana a Colombia terminó mal para un profesor de arte holandés que una soleada tarde de septiembre fue capturado con cocaína en su equipaje de mano.

"Su maleta, en este orificio, ¿ve que arroja una sustancia blanca? Vamos a proceder a verificar este polvillo", le señala un policía en el aeropuerto El Dorado, el de más tráfico en un país que es el principal proveedor mundial de cocaína.

Delgado, de estatura mediana y 55 años, el docente se cruza de brazos y asiente. Acaba de ser interceptado al pasar por el escáner número seis y un oficial está a punto de aplicarle una prueba química al material hallado en un doble fondo de su valija.

"Esto es rosado. Si se vuelve azul celeste al tomar contacto con esta sustancia blanca es positivo preliminar para clorhidrato de cocaína. ¿Estoy claro ahí? Acérquelo. Caballero, ¿sí se da cuenta? Toma una tonalidad azul celeste", afirma el policía tras hacer el "narcotest" a la muestra extraída.

Entre sorprendido y resignado, el pasajero solo atina a responder, balbuceando en un español con fuerte acento: "¡Ay, caramba!". Y antes de ser esposado y de que se le lean sus derechos, asegura que "un amigo de un amigo" le ofreció esa maleta porque la suya era muy pequeña. "Estoy en problemas", murmura en inglés.

Actualmente preso por los tres kilos de alcaloide que intentó llevar a Lisboa, había sido interceptado por agentes especializados en detectar correos humanos de droga entre los 7.8 millones de pasajeros internacionales que transitan por año por El Dorado, según cifras oficiales.

Cocaína en el pañal

"El perfilado es clave. Permite detectar cualquier modalidad de tráfico: ingerido, adherido, en doble fondo", explica a la AFP el subteniente Jordan Díaz, que lleva tres años en el control antidrogas.

Los 60 agentes que trabajan en dos turnos diarios revisan unos 250 pasajeros de unos 35 vuelos. Algunos están muy nerviosos o demasiado apurados, a otros los delatan zapatos recién estrenados o manos temblorosas al entregar sus documentos.

Los "destinos críticos" son España, Holanda, México y Canadá. Casos como el del H.P.M.M se registran unos cuatro por semana. La mayoría son hombres de 25 a 35 años. Muchos han camuflado la droga en paquetes de café, en suelas de zapatos, envases de desodorante y hasta en una olla arrocera. Incluso han intentado pasarla impregnada en la propia ropa y han echado alcanfor para despistar a los canes.

Las "mulas", que tragan o se introducen en el ano o la vagina cápsulas con cocaína a riesgo de morir en 15 segundos si se rompen, se captan en el "body scan", el aparato de rayos X por el que pasan los "perfilados". Allí también se ven los paquetes adosados a las partes íntimas, una modalidad cada vez más frecuente.

"Como por ley en Colombia no podemos revisar genitales, llevan la droga como en un pañal", dice. "Los descubrimos también porque caminan raro".

¿Perros adictos? 

En la zona de carga del equipaje, una perra labrador mueve la cola con frenesí frente a dos maletas con destino a Madrid, que serán luego abiertas ante quien las despachó. "Crazy" es uno de los cuatro perros que por turno huelen valijas y bolsos buscando droga. "No son adictos. Están entrenados para asociar el olor a un juego", explica Díaz.

Para este policía lo más "fascinante" es impedir que la droga llegue a las calles. Sin embargo, sabe que la tarea no es fácil mientras el consumo persista y el negocio siga siendo tan rentable.

"Un kilo de cocaína vale unos 1,500 dólares en Colombia, pero 35,000 en México y hasta 60,000 en Europa", apunta. "Hasta los pasajeros que cogemos nos dicen que por un kilo que pasen pueden perder hasta cinco y todavía tienen ganancia", agrega.

Según la policía, en lo que va del año, en terminales aéreas del país se han detenido 384 personas por tráfico de estupefacientes, 129 de ellos extranjeros, y fueron incautados 1.81 kilos de clorhidrato de cocaína, 51.3 kilos de heroína y 200 kilos de marihuana.

"Los aeropuertos en Colombia siguen siendo utilizados para enviar droga al exterior", dijo este fin de semana el mayor general Ricardo Restrepo, director nacional de Antinarcóticos, al anunciar la desarticulación de una red que operaba en Bogotá y Cali.

Sin embargo, destacó como algo "histórico" la confiscación de 134 toneladas de cocaína hasta ahora en 2015, muestra de que la lucha contra el narcotráfico continúa "de manera contundente" en Colombia.

Según un reciente informe de Naciones Unidas, el país produjo unas 442 toneladas de esa droga en 2014, 52% más que el año anterior.

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