•   Tegucigalpa, Honduras  |
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  • EFE

La acusación de Estados Unidos por lavado de dinero ligado al narcotráfico contra empresas del Grupo Continental de Honduras, su presidente, Jaime Rosenthal, y otros dos familiares suyos, ha creado incertidumbre entre los hondureños, principalmente los que tienen cuentas y depósitos en la banca local.

La incertidumbre y nerviosismo de muchos hondureños surgió tras la liquidación forzosa del Banco Continental, una de las empresas del poderoso grupo de los Rosenthal que inició operaciones en 1929.

Muchos hondureños se alarmaron por los múltiples mensajes, algunos anónimos, en redes sociales, indicando que después del Banco Continental viene la liquidación de otros importantes bancos del país, porque también se habrían dedicado al lavado de dinero.

Al menos dos de los bancos señalados en redes sociales reaccionaron explicando que todas sus actividades son lícitas y están respaldadas por firmas internacionales, además de señalar su solidez y garantía de las cuentas y depósitos de todos sus clientes.

Ambos bancos también advirtieron que se reservan el derecho de proceder legalmente contra quienes sigan con calumnias.

Otro empresario y banquero, Jorge Bueso Arias, enfatizó que el sistema financiero del país es sólido y que no hay temor en el sector por lo ocurrido con el Continental, que ha comenzado a devolver a sus clientes el dinero que tenían depositado, por un monto equivalente de hasta unos 9,400 dólares

Mayor es la preocupación de los empleados de varias empresas del Grupo Continental porque las cuentas en Banco Continental para el pago de su salario correspondiente a octubre han sido congeladas.

Entre los afectados figuran los empleados del diario "Tiempo", cuyos periodistas y demás personal han exigido esta semana a la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), que ordenó la liquidación del Banco Continental, les resuelva su situación.

En riesgo están los 11,000 trabajadores permanentes de las diversas empresas del Grupo Continental y unos 25,000 empleados indirectos, según Yani Rosenthal, el segundo miembro de la familia acusado por Estados Unidos.

La incertidumbre sigue entre los trabajadores, pese a que Jaime Rosenthal y su hijo Yani han reiterado que honrarán todos sus compromisos y que demostrarán su inocencia de las acusaciones que les ha hecho Estados Unidos.

Las acciones de EE.UU. contra los Rosenthal y varias empresas del Grupo Continental comenzaron el pasado día 6, cuando en Miami fue detenido Yankel, sobrino de Jaime, acusado por los mismos delitos.

El juicio contra Yankel Rosenthal, quien podría ser condenado a 20 años de cárcel si fuese hallado culpable, fue remitido por un juez de Miami a Nueva York.

El Departamento del Tesoro de EE.UU. sancionó el día 7 al presidente del Grupo Continental, Jaime Rosenthal; su hijo, el exministro Yani Rosenthal, y su sobrino y también exministro, Yankel Rosenthal, así como a siete compañías, entre ellas el Banco Continental.

"Esta acción tiene como objetivo a tres lavadores de dinero hondureños de la familia Rosenthal y algunas compañías clave", indicó en un comunicado la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de EE.UU. (OFAC, por su sigla en inglés).

Los tres miembros de la familia Rosenthal, según la denuncia, "proveen servicios de lavado de dinero y otros para apoyar actividades de tráfico internacional de narcóticos de múltiples traficantes de drogas centroamericanos y de sus organizaciones criminales".

Como resultado de la acción del día 7 de la OFAC, "todos los activos de estos individuos y de las entidades que están bajo la jurisdicción de los Estados Unidos o que están en control de personas estadounidenses están congelados", indicó el Departamento del Tesoro.

Si las acusaciones contra el Grupo Continental cayeron como una bomba en Honduras, no menos impacto ha tenido el hecho de que al menos 62 propiedades, entre ellas residencias de Yani y Yankel Rosenthal, hayan sido aseguradas por la Oficina Administrativa de Bienes Incautados (OABI).

El hecho ha sido como la caída de un imperio, en una reconocida familia hondureña de origen que ha tenido alto poder económico y político en el país centroamericano, donde más del 60 por ciento de sus 8.5 millones de habitantes son pobres.

Hasta el 7 de octubre era impensable que algún miembro de la familia Rosenthal pudiera ser acusado por algo, peor por lavado de dinero ligado al narcotráfico, aunque en los últimos diez años extraoficialmente circulaban versiones de negocios entre empresas del Grupo Continental y miembros de una banda de narcotraficantes.

Se trata de la banda de Los Cachiros, cuyos principales cabecillas se entregaron este año en Estados Unidos.

Jaime Rosenthal ha sido vicepresidente de Honduras, precandidato presidencial en tres ocasiones, asesor de gobiernos del Partido Liberal y siempre se le ha conocido como un hombre muy trabajador.

Rosenthal se concentraba tanto en su trabajo que cuando atendía visitas lo hacía sin dejar de estar firmando documentos en su escritorio inundado de papeles, lo que en dos ocasiones constató Efe en sus oficinas en San Pedro Sula, norte del país.

"Perdonen, pero así trabajo yo, el tiempo no se puede perder, en Honduras hace falta trabajar mucho, no crean que no les estoy prestando atención", indicó cortesmente Rosenthal la primera vez que recibió en su oficina a personal de Efe.

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