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Las imágenes de lanchas plagadas de refugiados en el mar Mediterráneo cobraron su efecto. En Suiza, la extrema derecha ganó este domingo las elecciones parlamentarias sin apenas tener que recurrir a su ya usado repertorio de provocaciones xenófobas e anti-Islam. La llegada de olas de refugiados procedentes de Siria o de Iraq a las fronteras de la Unión Europea atizó durante toda la campaña las temáticas de predilección de la Unión Democrática del Centro (UDC). 

El supuesto “caos migratorio” en Suiza -- país del centro de Europa-- permitió al partido del billonario Christoph Blocher obtener el 29.4% de los votos, superando así su tope histórico de 2007. En los próximos cuatro años de legislatura la Cámara Nacional suiza contará con 65 escaños de la UDC (+11), de un total de 200 que tiene el Legislativo.

Los sociodemócratas del PS-SP se mantienen como segunda fuerza política con 43. La progresión de los liberales del PLR-FDP (+3 escaños por un total de 33) hará que el parlamento se incline fuertemente hacia la derecha durante esta legislatura.

Progresión electoral

En cualquier caso, para los liberales, una posible alianza con los conservadores de la UDC no es tabú. Durante toda la campaña, este último partido supo moderar su discurso a fin de normalizar su imagen. “Hace cuatro años, la UDC hizo una campaña muy ofensiva”, comentó este domingo el politólogo Oscar Mazzoleni, especialista de los movimientos nacionalistas. “Este clima agresivo no convenció al electorado moderado. Esta vez, la UDC sí consiguió librarse de su imagen de lobo feroz”.

Un reciente estudio demuestra que el partido seduce una base electoral cada vez más amplia. Globalmente, el 33% de los jóvenes suizos (con variaciones importantes según las zonas lingüísticas) se siente cercano a las ideas de la UDC; contra un 11% para las ideas socialistas.

En 2014, la derecha populista ya consiguió con su iniciativa “contra la inmigración de masa” endurecer las condiciones de acogida a los migrantes. En pleno crecimiento desde la década de los noventa, la UDC consigue atizar el miedo de sus ciudadanos a perder su alto nivel de vida y su identidad nacional. El país --que siempre se mantuvo fuera de la Unión Europea-- figura en el tercer puesto mundial del Índice de Desarrollo Humano y tiene una tasa de desempleo de 3.2%, contra una media de 11% en la zona euro.

Un cuarto de extranjeros

Suiza, un país de 8.2 millones de habitantes, donde la cuarta parte de la población es extranjera, se prepara a acoger un contingente de 500 refugiados sirios en los próximos meses. Alemania, país diez veces más poblado, acogerá alrededor de 31,000 refugiados y Francia 24,000 en dos años. Aún así, para el 23% de los suizos, la política de asilo y los refugiados son los problemas más urgentes que el país debe resolver, según un estudio del Centro de investigación Sotomo.

Al contrario, las temáticas ecologistas preocupan cada vez menos a los Helvéticos. El partido verde ecologista sufrió la mayor caída de la jornada (-4 escaños) después de haber alcanzado su tope histórico en las elecciones de 2011, celebradas unos meses después de la catástrofe de Fukushima.

La victoria de la derecha populista augura una disputada batalla en diciembre en torno a la renovación del ejecutivo suizo. Desde la expulsión de su agitador líder Christoph Blocher, la UDC reclama más presencia en el Consejo federal (7 miembros). Visto los resultados, será difícil denegar a los ultranacionalistas el segundo escaño que tanto anhelan.

  • 65 escaños tendrá la Unión Democrática del Centro.
  • 43 puestos en la Cámara Nacional suiza tendrán los sociodemócratas.

  • 33 asientos ocuparán los liberales del PLR-FDP.

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