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Los guardacostas libios han recuperado en el mar Mediterráneo 19 cadáveres de inmigrantes, cuya precaria embarcación naufragó cuando trataban de alcanzar las costas europeas, dijo a Efe una fuente médica.

Según Mohamad Akadian, director de Información del hospital de Zliten, localidad situada al este de Trípoli, los primeros cuerpos comenzaron a aparecer flotando en el mar la noche del viernes, mientras que otros llegaron en las primeras horas de la mañana de ayer a una zona de la costa situada a unos 3 kilómetros de esa ciudad.

El portavoz, quien no descartó que pueda haber más cadáveres, indicó que las autoridades creen que estas personas partieron de alguna playa hace menos de 24 horas, cuando el mar presentaba difíciles condiciones de navegación.

  • Según la Organización Internacional para las Migraciones, en lo que va de año han llegado a Europa 670.685 personas y otras 3.161 han fallecido en el intento o se encuentran desaparecidas.

“El mal tiempo que azota la costa desde hace días es seguramente la causa del naufragio”, agregó.

La UE busca responder

Libia es víctima de la guerra civil y el caos desde que en 2011 la comunidad internacional apoyara militarmente el alzamiento rebelde contra la dictadura de Muamar al Gadafi. El conflicto entre los gobiernos paralelos de Trípoli y Tobruk ha permitido que proliferen las mafias dedicadas al tráfico de personas, que se lucran con la desesperanza y los deseos de buscar una vida mejor de los cientos de subsaharianos que llegan a diario a la costa libia.

La UE sigue buscando una respuesta a la crisis de refugiados, que ya se ha cobrado la vida de más de 3.000 personas en 2015, cada vez más preocupada por la creciente tensión y las respuestas unilaterales de sus miembros, que ponen en riesgo logros europeos como la libre circulación de personas.

Origen de la crisis

Los Veintiocho han mantenido hasta ahora cerca de una veintena de cumbres y encuentros extraordinarios sobre la llegada de demandantes de asilo, en las que se ha constatado una fuerte división entre países como Alemania y Suecia, a los que quieren llegar la mayoría de refugiados, y los del Este, como Hungría, que reclaman mano dura y refuerzo de fronteras exteriores para atajar el flujo de personas.

Europa estaba relativamente acostumbrada a la llegada de inmigrantes irregulares que soñaban con un futuro mejor. En 2006, con la crisis de los cayucos, llegaron a Canarias 30.000 inmigrantes y en 2013 el mundo entero lamentaba un naufragio ante las cosas de la isla italiana de Lampedusa en el que murieron 366 personas. Sin embargo, las secuelas de la primavera árabe y el enquistamiento de los conflictos en Libia, Siria o Irak alentaron la huida de cientos de miles de afectados y transformaron el fenómeno en una “crisis de refugiados” ante la que la UE ya no podía cerrar los ojos, obligada por convenios internacionales como el de Ginebra.

 

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