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  • AFP

Los precandidatos del Partido Republicano a las presidenciales del próximo año en Estados Unidos, realizarán este miércoles su tercer debate con el liderazgo del multimillonario Donald Trump bajo clara amenaza del neurocirujano ultraconservador Ben Carson.

En este debate, 10 de los aspirantes presidenciales republicanos deberán discutir sobre economía, a menos de 100 días del inicio de las primarias para definir el nominado del partido conservador.

Si hasta el momento Trump parecía una tractor imparable en los sondeos, con sus declaraciones virulentas y faltas de tacto, el polémico millonario llega a este debate en segundo lugar en una encuesta nacional, por detrás de Carson.

El neurocirujano, el único negro en la carrera presidencial, aparece ya al frente de las preferencias, haciendo gala de una voz suave y declaraciones plagadas de citas bíblicas.

La caída de Trump a un segundo lugar es hasta ahora la más clara señal de la desaceleración de su candidatura, en un cuadro que permite prever más declaraciones explosivas durante el debate para poder reafirmar su posición.

En la tarde del martes, durante un acto partidario en Sioux City, en el estado de Iowa, Trump llegó al extremo de prácticamente rogar por votos.

"Iowa, ¿van a hacer valer sus números? Les prometo que haré un trabajo buenísimo", dijo Trump, lejos del candidato que acostumbró a sus seguidores a no pedir nada, ni siquiera dinero para la campaña.

Todos contra Carson

En este cuadro, Trump podrá entrar al debate como quien ingresa a un ring para frenar el crecimiento de Carson.

En un adelanto de lo que podrá ser su actitud, Trump dijo que Carson creció en los sondeos porque él estaba muy ocupado durmiendo.

Carson, sin embargo, se adelantó a los hechos y dijo a periodistas que "no me van arrastrar al lodo", sugiriendo que no se dejará provocar por la aparatosa verborragia de Trump.

La otra gran incógnita del debate será la suerte de Jeb Bush, ex gobernador de Florida e hijo y hermano de ex presidentes, cuya candidatura parece no haber salido del punto muerto a pesar de contar con enormes aportes financieros.

Bush languidece entre un quinto y sexto lugar en los sondeos, y ni siquiera ha podido capitalizar la decisión de presentarse como el único de los aspirantes presidenciales en enfrentarse abiertamente a Trump en el último debate republicano.

La primera indicación de las tensiones internas en el comité de campaña de Bush se conocieron el lunes, cuando toda la familia se reunió a puertas cerradas para discutir la situación en medio de medidas generales de contención de gastos de su equipo.

Rubio, corriendo por el costado

Por otro costado de la pista avanza el joven senador Marco Rubio, quien aparece en tercer lugar en los sondeos -aún lejos de alcanzar a Trump o Carson-, pero quien se presenta como la única alternativa viable por su experiencia legislativa.

Hijo de inmigrantes cubanos y fluido en el idioma español, Rubio tiene buen diálogo con la influyente comunidad hispana y hasta el momento su juventud (44 años) no ha sido vista como señal de falta de experiencia sino de pertenencia a una nueva generación de políticos.

En los sondeos, Rubio parece haber dejado atrás a Bush y a la empresaria Carly Fiorina, vedette del primer debate en agosto.

Además de Trump, Carson, Rubio, Bush y Fiorina, el debate contará con la presencia de los senadores Ted Cruz y Rand Paul, el ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, el gobernador de Ohio John Kasich y el gobernador de New Jersey, Chris Christie.

El segundo debate entre los aspirantes republicanos fue un espectáculo de agresiones, bromas de gusto dudoso y acusaciones internas, en abierto contraste con la civilidad que marcó el único debate hasta ahora entre los precandidatos demócratas.

Tres candidatos aspiran la nominación del Partido Demócrata, pero la exsecretaria de Estado Hillary Clinton recuperó en los últimos días su posición de liderazgo y es la clara favorita a ganar las primarias.

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